1 º
Jon, Rahm

-20

2 º
Tony, Finau

-16

3 º
Justin, Rose

-15

4 º
Henrik, Stenson

-14

5T º
Patrick, Cantlay

-13

5T º
Rickie, Fowler

-13

7 º
Dustin, Johnson

-12

8T º
Alex, Noren

-11

8T º
Gary, Woodland

-11

8T º
Xander, Schauffele

-11

11 º
Patrick, Reed

-10

12T º
Bryson, DeChambeau

-8

12T º
Bubba, Watson

-8

12T º
Justin, Thomas

-8

15 º
Keegan, Bradley

-6

16 º
Jason, Day

-5

17 º
Tiger, Woods

-1

18 º
Hideki, Matsuyama

0

resultados

Resultados para @fergarzagolf

  • Olimpo Mexicano

    Por Fernando Garza (@fergarzagolf) La historia nos ha permitido en algunas ocasiones tocar el olimpo en diferentes escenarios deportivos. Contadas han sido las oportunidades, pero debemos agradecer de que lo hayamos presenciado. Hay atletas de otros países que llegan ahí más seguido, lo cual contribuye a la terrible tentación de hacer ordinario algo que siempre merece la pena reconocer y emocionarse: estar en lo más alto. Por nombrar solo a algunos que han sido invitados al Olimpo: Lorena en St. Andrews; Julio Cesar Chávez en Las Vegas; Paola Longoria en casi cualquier cancha; Fernando Valenzuela en algún suburbio de Los Ángele; y un equipo de 11 vs Alemania en la Copa del Mundo. Esos momentos son exquisitos, sí, pero pueden traer consigo también pensamientos peligrosos. Esos casos "extraños" son los detonantes de los "resultadistas", es decir, gente que no le interesa saber lo que hay detrás de un campeonato, de la disputa de algún torneo, de lo que sucedió antes de jugar una liga. Lo único en lo que basan sus comentarios y opiniones son en números, trofeos, goles, birdies, asistencias, anotaciones, bases por bola. Si bien estas estadísticas son relevantes y pueden formar parte de un punto de vista, el no interesarse en el proceso, en el largo plazo, en la construcción de una carrera me parece, cuando menos, lamentable. Hay medios de comunicación, hay atletas mismos, hay fanáticos. Hay autoridades, hay dirigentes, hay políticos. Hay de todo tipo en esta epidemia del "resultadismo". Este fenómeno se alimentó y creció básicamente por dos razones: el cortoplacismo en el fútbol (sobre todo el nuestro) y la visión de muchas autoridades y dirigentes, quienes observan en el resultado de hoy, no solo lo más importante, sino que lo único. Así, un club que no tiene una estructura, ni plan de trabajo ni visión a largo plazo, pretende seguir en la categoría que compite por obra de la fe y de la fuerza que pueda ejercer la personalidad de un director técnico. Esto no funciona la mayoría de las veces, siendo un común denominador el despido acelerado de estas "cabezas" que solo agravan la situación en el entorno. Todos los atletas, clubes, equipos, partidos, países que han triunfado lo han hecho, primero, por tener algo: una idea, un proyecto, un plan. Ejemplo de fútbol, deporte que amo también, pero del cual no pretendo escribir mucho en este espacio: Pep Guardiola en el Barcelona. Cuestionado severamente al inicio de su gestión, Pep inició con resultados mixtos (incluyendo sendas derrotas) que le comenzaron a generar ruido interno en el vestidor y que los medios utilizaron para vender más periódicos. Cuando explicó lo que pretendía, y cuando la gente se dio cuenta que los dirigentes querían lo mismo, el público y los medios entendieron y esperaron. El resto es historia y bien sabido por los libros de récords (y de magia) con ese Barcelona inigualable. Tomé un caso de España, de fútbol, porque me parece un gran ejemplo. Pero con Severiano pasó lo mismo (dudar de él), aunque un triunfo muy temprano en su carrera, en el Open, lo ayudó a terminar con los pocos detractores que tenía. El de Pedreña, dueño de un toque imposible y un carisma relevador, le dobló la muñeca a los escépticos. Hay varios que me han hecho comentarios después de lo que sucedió este fin de semana en Ponte Vedra Beach que me dejan perplejo, atónito. Debo entender que muchos de ellos llegan de personas que no entienden el deporte que tanto nos apasiona. Quieren opinar de Abraham como lo hacen de las Chivas. No quiero simular una gran complejidad para poder dar un punto de vista del golf, ni mucho menos, pero hay elementos, realidades y orígenes mismas del juego que hacen necesaria una lectura básica para poder emitir un juicio ante el resultado de tal o cual jugador. No hay en el mundo un deporte más "injusto" con la élite que el golf. Sí, se juega por muchísimo dinero todas las semanas, pero hay que salir a competir, embocar, luchar y ganar para poder crearse un patrimonio. Acá no hay contratos con dinero garantizado. Claro, hay ciertas figuras, atletas talentosos que consiguen dichos contratos con algunas marcas y que les da cierta tranquilidad. Pero en la NFL TODOS los jugadores que están en un equipo, tienen un sueldo. Mayor o menor, tienen una base de dónde partir. Y ojo, esos atletas son MONSTRUOS, habilidosos, disciplinados la mayoría y generadores de espectáculo, pero vayamos dimensionado lo que cuesta llegar y estar acá en la élite del golf para poder generar comentarios mas atinados. Lo que hizo Abraham en The Players sólo reafirmó lo que ya veníamos diciendo acá. En México y en Latinoamérica hay talento, hay garra, hay disciplina, hay sueños. Nuestro país en particular ha ganado mucho desde hace algunos años con el crecimiento del deporte y sobre todo, con el crecimiento de los casos de éxito que no hacen más que inspirar a los jóvenes que vienen detrás. Abraham, Carlos, José de Jesús, Oscar, Rodolfo, Bobby, Gaby. Ninguno es casualidad. Si se pretende juzgar por la cantidad de trofeos, están ante un riesgo brutal de opinar de la peor manera posible. En el golf nadie tiene un récord ganador (como sí lo hay en el fútbol, baloncesto o fútbol americano). Todos los jugadores pierden más de lo que ganan, es la naturaleza de un deporte de competencia extrema donde el margen de error es diminuto. Acá gana quien sea más paciente, quien trabaje su mente, quien luche en silencio. El Top 15 de Abraham fue histórico por muchos motivos. Es el jugador latinoamericano mejor posicionado entrando a una ronda final en la historia del Players. Emiliano cerró una gran ronda el domingo y Jhonny Vegas se llevó una ovación impresionante en el 18. El venezolano embocó el putt más largo en la historia del hoyo 17 (70 pies) y cerró con un gran Top 5. ¿Habrá quien lo juzgue por no haber ganado el torneo? ¡Grandes los latinoamericanos! Por ahora, el objetivo es Augusta National. Abraham tiene un par de chances más para poder jugar su primer Masters y sumarse, por ahora, a Alvaro Ortiz. Un atleta mexicano este pasado fin de semana tuvo una probada breve del olimpo del golf. Ser líder por un momento en la ronda final de un torneo del calibre del Players le (y nos) permitió soñar en que el gran objetivo esta cada vez más cerca. A seguir trabajando, en silencio, pues se haga lo que se haga dentro del campo, seguirán existiendo los que prefieren criticar el haber quedado fuera del Top 10, olvidando lo realmente importante: el hacerse un nombre dentro de la élite, pelear por un título y comportarse como un caballero, siempre. Llamémosle el Olimpo Mexicano, uno al que es difícil llegar, pero sobre todo donde es complicado ser reconocido por los mexicanos mismos. Porque la verdad es que esto se empieza con una lucha y sacrificio que busca hacer realidad los sueños... tal cual como lo ha hecho Abraham. Archivos columnas de Fernando Garza.

  • The Players

    Por Fernando Garza (@fergarzagolf) Esta semana se juega The Players Championship, el campeonato que entrega la bolsa más grande de todo el año en el PGA Tour. Este torneo supone una excepcional oportunidad para generar algunos elementos clave en la temporada: aumentar la confianza para afrontar el resto de los torneos del año, robustecer tu carrera como golfista profesional y, porque no, también tener la chance de cambiar tu vida. Así de profundo. “The strongest field in golf”, como se le conoce a la lista de jugadores que integran el evento jugado a unos pasos de la sede del PGA Tour, en Florida, contempla, entre otras cosas, el premio para el ganador más grande del orbe (monetariamente): 2.25 millones de dólares. Durante décadas, Latinoamérica ha estado presente en el torneo con la participación de sus mejores embajadores, los cuales han calificado por diferentes vías. Haber sido parte de los primeros 125 jugadores de la FedEx Cup del año anterior, por ejemplo; haber ganado un torneo del calendario el año anterior o durante el año en curso; ser parte de los 10 primeros de la FedEx Cup de la temporada que está en marcha; ser ganador de majors, entre otros parámetros. Así, pasaron por acá algunos argentinos como Fabián Gómez, Andrés Romero, Ángel Cabrera, algunos mexicanos como Carlos Ortiz, Víctor Regalado y Esteban Toledo; Camilo Villegas de Colombia, etc. Cierto es que es un torneo de élite. Los mejores del mundo están presentes. Muchos dicen que es una especie de “quinto major”, una etiqueta que polariza y que a míciertamente no me agrada del todo. Considero “sagrados” y suficientes los cuatro majors. No se podrá comparar nunca un torneo (por más bueno que sea) que se gestó allá por la década de 1970 a uno como el Open Británico, que tiene casi 150 años de historia. El golf no requiere de un quinto major y The Players no necesita serlo para continuar con su legado, para seguir siendo un evento especial. Hay elementos que hacen de este torneo algo diferente, único. El icónico hoyo 17 aporta a este concepto de “diferente”. Ahora que vuelve a jugarse en marzo (y no en mayo como se hizo desde 2007) y con la relevancia que los jugadores le dan, es una inmejorable oportunidad para cambiar “el rumbo de la vida” de alguno de los jugadores. Ganar representa, además del dinero del que ya hablamos, una exención en el PGA Tour por cinco años, jugar los majors por tres años, y un sinfín de beneficios a nivel comercial. Este año, Jhonny, Emiliano y Abraham sacarán “las garras” por el continente. Emiliano y el venezolano Vegas han jugado este campeonato en el pasado y se sienten cada vez más cómodos en los grandes escenarios del golf mundial. Por su lado, Abraham ha sido el jugador que más ha elevado su nivel y consistencia en los últimos 12 meses. Sin duda. Dicho por sus colegas, el crecido en Reynosa acumula elogios de todo tipo de jugadores, medios y autoridades del tour como un jugador preciso, que se equivoca poco y con un gran manejo de sus emociones. Me preguntaba hace algunos días, ¿qué podemos esperar de Abraham en el Players? Algunos despistados dirán que no tiene con qué competir ante los mejores del mundo. Ya saben, hay un sector del público que lee poco y que no dimensiona lo que ha logrado Abraham hasta hoy. Cuando me pregunto sobre las expectativas de tal o cual jugador, me gusta pensar en términos de largo plazo. Claro que sería clave, histórico y legendario que Abraham ganara esta semana. Pero es, para mi particular punto de vista, mucho más importante ir ganando confianza, sumar, construir una nueva semana en donde el sentimiento de pertenecer al tour se vaya incrementando. Por ello, y con la madurez con la que Abraham se despliega en cada campo que juega, pienso que esta semana él debe disfrutar la experiencia, confiar en el proceso, no tomar decisiones equivocadas (de bastones, de riesgos innecesarios) y buscar jugar las últimas dos rondas. Luego, si “las trae consigo” y empiezan a caer los putts (algo que no sucedió en el WGC México, por ejemplo), el tamaulipeco podría pelear el título. Este año habrá más viento, motivo por el cual el campo jugará un poco más difícil, aunque recién al final de la semana veremos la velocidad de los greens y que tan “soft” ponen los fairways. El viento, y todo lo que conlleva esa situación climatológica y del campo, puede ser algo que le ayude al jugador mexicano. Abraham se crió en este tipo de condiciones y no le incomoda para nada tener que pegar stingers y “jugar” constantemente con la trayectoria de sus tiros. Veremos. Con su lugar asegurado en The Players y en el Open este año, Abraham no puede negar que en su mente está clasificar al Masters por primera vez. Es un objetivo que no está lejos y es plenamente alcanzable. Por ahora está dentro del WGC-Dell Match Play, evento al cual clasifican los primeros 64 del mundo. Un buen resultado esta semana lo podría catapultar más cerca del 50 del mundo, número mágico para clasificar a Augusta sin “necesidad” de ganar un torneo. La otra vía es, evidentemente, es alzar un trofeo durante marzo para asegurar el ticket a la tierra sagrada en Georgia. No tengo duda de que Abraham estará por muchos años en el tour y tendrá sus chances de jugar Augusta. Y no solo eso, sino que también competir para ganar su primer torneo grande. Lo más relevante para él y para los otros dos latinos que participan esta semana en el TPC de Sawgrass es la conciencia de que esta carrera es un proceso. Para llegar a la cima, a la cumbre de sus años en el tour, hay que jugar los torneos importantes, aprender, y volver después a intentar ganarlos. Acelerar los procesos, forzar los conceptos, adelantarse a los tiempos, confundir deseo con realidad es peligroso. Esto último es un poco lo que ha hecho el Players, un gran campeonato que ha buscado distanciarse del concepto básico que le acompaña: un gran evento, un gran espectáculo donde se juega por mucho dinero y por exenciones importantes para el ganador. Disfrutemos los majors, y disfrutemos The Players. Cada uno tiene su lugar en el Tour. Archivos columnas de Fernando Garza.

  • Sueños Symetricos

    Por Fernando Garza (@fergarzagolf) La simetría suele ser un concepto letal. Perfecto balance entre un lado y el otro, a pesar de las transformaciones que un objeto o imagen pueda sufrir. Equilibrio total. A la vista, pero también al tacto. No basta con sentir que vivimos en plena armonía, sino que el concepto de la simetría nos fuerza a validar que ambos lados (deseos y acciones) sean coherentes. Nada sencillo, cierto? Esta semana me puse a pensar en este concepto cuando caí en cuenta (con tremenda ilusión) de que las jugadoras latinoamericanas en el Symetra Tour iniciarán su aventura buscando el sueño de toda golfista: llegar al LPGA Tour. Después vendrán otros retos (igual de trascendentes y por ningún motivo sencillos de sobrellevar) como el mantenerse en el máximo circuito. Pero claro, TODAS las jugadoras quieren llegar a tener ese reto. Muchas quedan en el camino (como también pasa con los hombres), pero en un camino, para mi gusto, mucho más sinuoso y con menos veredas por donde se puede transitar. Hay casos, ejemplos, de mujeres "superdotadas" que, con disciplina, pasión, algo de suerte y un pacto quizás con el diablo, lograron reunir sus mejores rondas justo en las fechas de las escuelas clasificatorias del LPGA Tour, y sí, evadir este camino "transitorio" que implica viaje, aprendizaje, esfuerzo y tensión en muchas ocasiones: el Symetra Tour. Simetría mostraron en su juego, seguramente. Igual funcionó el putt como lo hizo el driver. Estos torneos de clasificación son tan largos que igual tiene que funcionar el corazón como la frialdad en la cabeza. Control total de las emociones. Esas mujeres a las que hacemos referencia como "superdotadas" tienen obviamente nombre y apellido, y hay ejemplos en todo el mundo. Existen argentinas, colombianas, paraguayas, mexicanas, que han logrado llegar al LPGA sin haber pasado antes por algún tour de ascenso. Contadas, pero existen. Los resultados de lo que sucedió después con ellas en el LPGA Tour es tan variable como Campos de Golf en el mundo. No hay una sola manera de llegar al LPGA y ser exitosa ahí. Hay otras (¡como Lorena Ochoa!) que siguieron al PIE de la letra el proceso. Claro, si Lorena hubiera ganado algún torneo al que se le invitó antes de empezar en el tour de ascenso, su trayectoria hubiera sido evidentemente otra, pero no se dio. Lorena pues, se dio la oportunidad de vivir a plenitud el proceso de jugar un tour de ascenso, con todo lo que ello significa. Simetría total entre lo duro de este tour y las mieles del éxito en el mejor tour del mundo después: el LPGA Tour. Lorena quizás se cuece aparte (por lo que logró, por el talento, por la madurez), pero sin duda la imagen de lo que hizo la mexicana resuena profundamente en todas las jugadoras latinoamericanas que esta semana inician su travesía en Estados Unidos. Mencioné al inicio de este texto que muchos jugadores profesionales tanto en la rama masculina como femenina quedan en el camino de llegar a los grandes tours del mundo. Pasa siempre, la competencia es feroz, constante, cada vez más intensa. De lo que sí estoy seguro es que los caminos para lograr un lugar en la élite del golf femenino son más complicados en comparación con los hombres. Ser el jugador numero 100 del PGA Tour te representa vivir con un salario muy bueno al año. No así para las mujeres. Los patrocinios, las bolsas de los torneos y el interés en general del deporte en la rama femenina tiene retos adicionales a los que se enfrentan las jugadores todos los días. Es cierto, los tours femeninos se han sabido diferenciar y han avanzado de manera importante en los últimos años, ofreciendo experiencias diferentes a los sponsors (comportándose como atletas mucho mas "humanas") que hacen que el valor por el dinero que una marca paga sea cada vez mejor visto por las grandes compañías. De nuevo, esto sucede con las asiáticas, algunas europeas, las potencias estadounidenses...y un lote de jugadoras adicionales que están ahí arriba, peleando los títulos. La historia es distinta para Alejandra Llaneza, quien ha jugado en el LPGA Tour de manera intermitente y que esta semana inicia una nueva aventura, una nueva temporada en el Symetra Tour, buscando consolidarse y dar el brinco final y definitivo al máximo circuito. La historia es distinta para Regina Plasencia; la oriunda de Guadalajara que volverá a intentar cumplir su más grande sueño: la tarjeta completa para el LPGA. Y también Brenda González, quien inicia su primera aventura en este tour de ascenso. Vienen también jugadoras de tan distintos países latinoamericanos como estilos de juego: Milagros, Delfina, Lucía, Julieta. Estos nombres representan un continente que busca seguirse abriendo paso entre las mejores del mundo y que necesitan de nuestro apoyo. El Symetra Tour ha dado este año un salto de calidad con la bolsa acumulada a repartir más grande su historia, y eso sin lugar a dudas ilusiona a las jugadoras. A las que tendrán que viajar en auto y quedarse en housing con conocidos buscando recortar gastos en los torneos. Emociona a las jugadoras que probaran distintos caddies entre los campeonatos. Será un impulso para estas jugadoras que dejan atrás familias, seguridad, comodidades y miedos para tomar "el torno por los cuernos" y hacer de sus sueños una realidad más palpable. Se necesitan entre sí, forman familia. Se apoyan, se escuchan, lloran y ríen juntas. Se deben al apoyo nuestro en la divulgación de sus logros, sus proyectos. Hagamos eso, hablemos de ellas. En este mundo de una simetría necesaria, nuestras jugadoras tienen corazón, talento y dedicación de un lado, sin ninguna duda y al máximo nivel. Veremos si tienen la cabeza, el tesón y la madurez dentro y fuera del campo para manejar la presión de querer pertenecer a la élite. Esa simetría será clave para contar más historias de éxito al finalizar la temporada 2019. ¡Qué así sea! Archivos de columnas de Fernando Garza.

  • Ganó México

    Por Fernando Garza (@fergarzagolf) Voy de regreso a casa, todavía un tanto abrumado por lo que viví este fin de semana que recién pasó. Ya saben, tratando de digerir con rapidez tantas emociones. Cierto es que el sueño de ver a Tiger jugando en nuestro país lo teníamos todos desde hace muchos años, y cuando se confirmó su presencia, el país se desbordó. Apuesto a que muchos no lo creyeron. Normal. Hay un hermetismo y duda sobre la agenda de Tiger en todo momento. Este año tocó estar presentes en el Club de Golf Chapultepec sólo dos días, sábado y domingo. Circunstancias de la vida. Pero me bastaron 48 horas en Ciudad de México para reventarme el corazón de tanta emoción que vi en todos los que participaron de una u otra manera en esta tercera edición del WGC-Mexico Championship. No es ninguna sorpresa que el jugador que cambió nuestro deporte para siempre cuando se hizo profesional (1997) sigue marcando la pauta y sigue siendo lo que acerca a patrocinadores, fans y nuevos jugadores al golf. Hay algo difícil de explicar que hace que cualquiera, al verlo jugar, se emocione y se interese. Me parece que puede ser la conciencia que obtenemos al verlo y saber que efectivamente es LO MAS GRANDE que hemos visto. Pasó con  Jordan, pasa con Messi, con Federer. Estamos viendo historia. Una leyenda. Sabemos (y nos aterroriza) que será irrepetible y que el final está cada vez más cerca. Las otras "grandes estrellas" no se acercan a lo que es Tiger para el mundo del golf. Me refiero a los que llegaron donde están al haberse inspirado en Tiger mismo (Rory, DJ, Jordan, JT) o los contemporáneos de Tiger como Ernie Els o Phil Mickelson. Todos grandísimos jugadores, todos ganadores de majors, pero lejanos en el impacto que han tenido en el deporte. Quizás cuando Tiger no esté, el impacto de estos jugadores se enaltezca. Así pues llegamos el sábado muy temprano con una idea unánime en todo el Club de Golf Chapultepec: querer ver a Tiger levantar el trofeo. "¿Se acercará a la cima?" "¿Tendrá lo requerido para dar alcance a un intratable DJ?" Eso era lo que me preguntaban mis colegas. "No lo sé, pero vamos a verlo", respondía. El tee de práctica repleto de fanáticos, medios y voluntarios viendo pegar al Tigre. Impresionante. Su swing y la vibra. Nunca vi tanta gente compartir un mismo objetivo: disfrutar a Woods. Además de una peculiar presentación durante los dos primeros días cuando Tiger arribó al tee del hoyo 1 -que seguramente Woods no olvidará-, voy ahora rumbo a casa convencido de que el cariño del público quedará tatuado en la memoria de este grandísimo jugador. Lo digo porque en todo el torneo no se escuchó un solo comentario fuera de lugar del público; lo digo porque fue un hecho consumado y compartido el ver cómo se mejoraron diversos aspectos de la organización del evento, siendo notado sobre todo por los jugadores. El público... ¿qué decir del público? Son como el país: entregados a pesar de todo, orgullosos de su torneo cueste lo que cueste el boleto, emocionados por el campo aunque jamás lo hayan jugado (es bastante exclusivo). Los voluntarios entregando sus días, su esfuerzo, su corazón entero para que la maquinaria funcione. Y sucedió. Estoy seguro que Tiger hablará muy bien de nuestro país. Porque disfrutó y se sintió seguro, porque comió como nunca en su vida, porque se le dieron todas las facilidades, al igual que a los otros 71 jugadores. Abrimos los brazos de manera notable a todos. Se sintieron en casa (dicho por ellos). Estoy seguro que los europeos seguirán envidiándonos. Lo digo con respeto, pero los irlandeses, suecos, belgas, ingleses que han jugado este torneo notan que acá se vive la vida con una pasión distinta. Ya saben, el humano que no deja de desear lo que no tiene sin saber que eso que tiene es deseado por el otro. O quizás los españoles seguirán recordando a los suyos cuando están en nuestra tierra. Perciben el "fuego" latinoamericano, la vida. Y ese "fuego", esa educación, esa actitud de puertas abiertas tuvo como mejor embajador a Abraham. Un jugador que ya está en la élite y que se siente cómodo estando ahí, pero que además se muestra como un ejemplo para todos como ser humano. Eso es lo que más me pone la piel de gallina. Tan poca estatura y tanto talento, tanta grandeza, tanta humildad. Eso lo hace eterno. Abraham luchó toda la semana con el Club de Golf Chapultepec, pero fuera de la cancha siguió el camino consistente que ya conoce: comportarse como el caballero que es. Por ello, cuando voy camino a casa me preguntó si en este torneo el que ganó fue Dustin o México. Me gusta más pensar lo segundo. Al final Dustin se ha acostumbrado a levantar trofeos (ya 20 veces en el PGA Tour y sólo el quinto jugador en llegar a esa cifra antes de los 35 años). Y en México, con una situación política, económica y social de grandes contrastes y retos, seguimos de pie aferrándonos a estos triunfos, a estas historias, a estos ejemplos. Claro, hubo quien metió las manos por el proyecto y puso el dinero. Pero no les tengo que recordar que el dinero no solo no lo es todo, sino que sólo es muy poco. Se necesita de una gran organización que se alimenta de un grupo extraordinario de personas que en el fondo sienten un orgullo muy grande por este país que nos vio nacer. Con esta edición en la que Abraham nos volvió a representar de manera extraordinaria, en la que hicimos que Tiger pasara una semana inolvidable, en la que los españoles se vistieron con nuestros colores y en la que los niños llenaron de vida el Club de Golf Chapultepec, creo que tenemos un ganador claro. Ganó México. Archivos de columnas de Fernando Garza.

  • ¿A qué México vuelve Tiger?

    Por Fernando Garza (@fergarzagolf) El rumor era fuerte, casi imposible de detener. A inicios de la semana pasada tomó fuerza lo que para algunos era lógico: la participación confirmada de Tiger en la tercera edición del WGC-Mexico Championship a llevarse a cabo en el Club de Golf Chapultepec. La ilusión de todo un país se agrandó cuando el jugador norteamericano ratificó oficialmente su participación en el campeonato mundial a jugarse en territorio nacional. Histórico. Me emociona, sí, pero a la vez es ineludible preguntarnos: ¿A qué México volverá Tiger? La última vez que Tiger estuvo en México por temas golfísticos fue en octubre de 2015. En esa ocasión era probable su participación en la desaparecida Bridgestone America’s Golf Cup. Al final, Tiger aludió a problemas en su espalda para cancelar su participación. Aun así, Tiger vino a cumplir algunos compromisos de prensa y con el público. Las opiniones de lo que sucedió con Woods esa semana fueron mixtas, bajo el hermetismo que va acompañado a la visita de un jugador que cambió nuestro deporte para siempre. Tiger llegará al país que hoy en día cuenta con la mayor presencia en el PGA Tour de toda Latinoamérica. Cuatro jugadores con tarjeta completa, como ya lo hemos comentado en diferentes textos en este espacio. Además, esos cuatro jugadores están llevando su temporada “amalgamados” en un mismo sueño. Apoyándose, uniéndose ante todo lo que sucede en una temporada en el Tour. Camaradería. Al mismo tiempo, el "Tigre" llegará a uno de los países con mayor polarización en las calles, en las opiniones, algo que no habíamos vivido en los últimos 50 años. Hemos siempre disentido entre diferentes sectores del país (lo cual es sano y normal), pero que esa polarización se “orqueste” desde el gobierno ha sido lo que muchos de nosotros no estábamos acostumbrados a sentir, a ver. Tiger tendrá la oportunidad de darse cuenta de lo que ha crecido el golf en popularidad. De los esfuerzos, aislados algunos, y conjuntos otros, pero todos con resultados favorables para los chicos, para los juveniles, hombres y mujeres, que sueñan con emular a Esteban, Carlos, Gaby, Lorena, Abraham, y por supuesto a él mismo. ¿Se dará cuenta Tiger de que aún con el cambio de gobierno, siguen existiendo servidores públicos que lo único que pretenden con un evento así, es tomarse una foto? Probablemente (y ojalá) Tiger y su equipo se den cuenta de los servidores públicos que buscan el crecimiento del deporte en el país. De manera auténtica. Si existen, aunque son pocos. Somos potencia en la improvisación. No es momento de generalizar, hoy más que nunca necesitamos la madurez y conciencia de no estar de acuerdo y, a pesar de ello, construir entre todos el país que queremos, puntualizando muy bien los qué’s, quiénes, y cómo’s. Será una visita de contrastes esta de Tiger. Podrá darse cuenta de lo evolucionada (y de regreso a sus orígenes) que está la cocina mexicana. Disfrutará sin duda esta parte, ingredientes de calidad y un gremio entero entregado a “gritar” con orgullo nuestras raíces, nuestra tierra, nuestra cultura, nuestros ingredientes. De todas las cosas que se pueden saborear en nuestro país, creo que en el desayuno es donde se engloba mejor la clase de potencia que somos culinariamente hablando. Tiger, por ende, estará listo para afrontar las cuatro rondas si toma el desayuno indicado. Provecho. A todo esto, Tiger volverá a competir en Latinoamérica después de haber ganado la Copa del Mundo 2000 junto a David Duval en Buenos Aires. ¡Qué Argentina diferente se toparía, si volviera por allá! Latinoamérica entera ha cambiado de manera notable, no sé si siempre para bien. Argentina lucha por recuperarse de años de saqueo, con políticas públicas que no son muy populares (es difícil cuando estas políticas no vienen acompañadas de estabilidad financiera). Los bolsillos de los pueblos están dañados, exceptuando los de ciertos sectores, de ciertos países. Será su primera vez compitiendo en México. Seguramente Tiger notará la diferencia en lo que se ve en los trayectos de tráfico entre su habitual Florida, y hasta las diferencias marcadas que hay entre Los Cabos (donde Tiger tiene un campo diseñado por él -"El Cardonal"- y el cual visita de vez en cuando) y Ciudad de México. Nuestra capital es un milagro que se sostiene por gente que aguanta y cree. Por una sociedad que, sin mucha explicación, coexiste en el caos. Pero dentro de ese caos se generan las mejores historias que hay en el país, en el continente. Claro, porque en el caos hay diversidad de opiniones, de sueños, de locuras, de gente talentosa, y ahí se entiende la Condesa y la Roma,  nuestros cafés interminables y un sinfín de lugares que vuelven mágica nuestra Ciudad de México. Quizás no sufra Tiger el tráfico, pero dicen que en esta ciudad la vida es eso que pasa mientras uno está en un embotellamiento. Si hay algún jugador que entiende de caos, es justamente Tiger. Por ello, creo que estará cómodo esta semana en Ciudad de México. Tiger entró en un vertiginoso declive después de que su vida privada se convirtió en un completo caos a finales de 2009 y de a poco fue reconstruyéndose. Internamente, pero también su golf. Su victoria el pasado septiembre fue un hito, para mí, histórico. Ya había llegado de nuevo al número uno del mundo allá por 2013, pero sendas lesiones (de nuevo) en la espalda lo dejaron fuera de manera indefinida. El riesgo de NO VOLVER A JUGAR NUNCA fue latente. Que haya hecho lo que hizo en Atlanta en septiembre pasado fue, al menos para mí, una de las gestas más grandes en la historia del deporte mundial. Como la Ciudad de México, pues, que en medio del caos aparecen las historias de héroes sin capa, todos los días. Tiger vuelve al país de la “memoria corta”. Pónganse a pensar en ello, leemos, comentamos, reímos, olvidamos. Sea política, familiar, de un amigo. El tema da igual. Esta manera de ser del mexicano tiene sus ventajas (se avanza a pesar de los traumas, de las tragedias), pero también conlleva a que los tropiezos se repitan con mayor frecuencia. Con esta “memoria corta” lo que les quiero decir es que estoy completamente seguro de que la entrega del público a Tiger será total. Después de sus problemas personales hubo gente que nunca volvió a ser “Tiger Fan” (pocos). Pero su publico lo perdonó. Al final, es un humano (casi superdotado) que puede cometer errores, y Tiger habló de ellos, los enfrentó y trató de buscar una mejor versión de él. Eso no será recordado en lo más mínimo por los mexicanos, porque también sería importante recordar todo lo bueno que Tiger le ha dado al golf. Lo cambió para bien, para siempre. Es el jugador que mueve a las masas y no hay (y no sé si habrá) alguien que siquiera se le compare. El público esta semana aprovechará la oportunidad histórica que tiene de verlo competir. Tiger se topará mucha prensa internacional, pero habremos de buscar que la impresión con la prensa mexicana sea buena. No me queda duda que talento en los colegas hay. Preguntas serias, profundas, de golf, propositivas, buscando datos interesantes y comentarios que construyan sobre lo que sería una gran noticia para el golf mundial: el triunfo de Tiger o de nuestro Abraham Ancer. No les quiero contar muy a detalle el tipo de gobierno que Tiger se topará. Pretendo pensar mejor que esta semana será una fiesta deportiva en la que dentro del Club de Golf Chapultepec no habrá cabida para quien pretenda señalar sin sustento a este deporte como un deporte para “fifi’s”. Creo que hay en el nuevo gobierno gente capaz que tiene claro los inmensos beneficios que arroja un evento de esta magnitud. Un evento que habla muy bien de México y de los mexicanos, y que confirma lo que ya sabemos: organizándonos podemos generar experiencias únicas, con una hospitalidad difícil de igualar en el mundo entero. Tiger vuelve a México, al mismo de siempre. Al solidario, al folclórico, al único. Al que avanza a pesar de muchos. Al que sueña a pesar de todo. Tiger vuelve a nuestro México buscando conquistar a un público que ya está conquistado por el solo hecho de verle pegar en este histórico campo. Si Tiger ajusta bien sus distancias, será factor esta semana. Hablo de la distancia con un mexicano, chaparrito y talentoso, que viene por todo. Tiger vuelve a un México con una estrella naciente que está lista para todo. Disfrutemos de verlos jugar juntos, por lo pronto, los dos primeros días. ¡Bienvenido Tigre! Archivos de columnas de Fernando Garza.

  • Igualdad

    Por Fernando Garza (@fergarzagolf) Durante mucho tiempo, las sociedades han (hemos) librado una “batalla” por la igualdad. Lo entrecomillo porque la palabra “batalla” tiene connotaciones bélicas, y si bien en esta lucha por la igualdad hay gente que ha perdido hasta la vida, quiero hablar en esta ocasión de la lucha diaria a la que se enfrentan diferentes grupos de nuestra sociedad, buscando que se les trate de una manera en que la coherencia y el sentido común (el menos común de los sentidos) debiera dictar: con igualdad sin importar edad, sexo, religión o país de origen. Las mujeres, en particular, han sido un grupo que les ha empujado a remar contracorriente en muchas de las disciplinas que comparten con los hombres. No entraré en temas electorales (voto) ni en temas de remuneración en las empresas (hay mucha tela de donde cortar y sería un texto íntegro sobre el tema). Me avocaré al deporte, y sólo a casos puntuales. Pongamos como ejemplo el Olimpismo. ¿Quién no disfruta de esta justa cada cuatro años, donde se gestan las historias más improbables (y por ende, emocionantes) del deporte? Si no lloraste con las historias de Cathy FreemanDerek Redmond, Soraya Jiménez o Gabrielle Andersen, simplemente no eres humano. La palabra que define a las mujeres es superación. La presencia en los Juegos Olímpicos fue tardía por diversas causas, entre las que se encuentran la negativa del creador de los juegos a la presencia de las mujeres en la competencia. En 1900 se aceptaron las primeras mujeres en los JJ.OO. y sí, adivinaron bien: el golf y el tenis fueron los primeros deportes que las incluyeron. Las incluyeron de manera parcial y a regañadientes, claro está. Fue en los Juegos de Amsterdam en 1928 cuando la presencia de las mujeres en las Olimpiadas tomó algo de forma (el 10 por ciento del total de los atletas). ¿Por qué? La respuesta es larga, dura y dolorosa, pero se resume en prejuicios sobre el rol de la mujer a través del tiempo. Equivocados todos. El deporte evolucionó en el siglo XX y el golf no fue la excepción. Se crearon los Tours que rigen el deporte, de ambas ramas, y las diferencias son notables. Las diferencias en interés (telespectadores totales por torneo) son marcadas. La inversión de las marcas/patrocinios están dirigidos, casi en su totalidad, a la modalidad de hombres. Entiendo el tema, pero no comparto. Vivir una experiencia con las mujeres de alto rendimiento no tiene nada que ver con la que se vive en un torneo masculino. Con las mujeres en el golf se vive un momento especial desde el momento en el que te hablan por tu nombre, hay más cercanía con el público, con los medios, con los mismos patrocinadores. Ver a una jugadora surcoreana NO FALLAR UN SOLO GOLPE durante 72 hoyos es para mí, algo tremendamente espectacular. Escuchar el sonido del driver de Lexi Thompson pone la piel de gallina. Revivir la garra con la que Gaby pelea cada tiro y logra lo que se propone, te hace llorar. Aún así, las bolsas de los torneos son más reducidas, los patrocinios “personales” para hacer levantar una carrera son escasos. Se le exige mucho más a una mujer que a un hombre en el alto rendimiento, en términos generales. Además, algunas mujeres encuentran difícil la mezcla de estar en la elite de su deporte y formar una familia. No es cosa fácil. De ahí que Lorena, por ejemplo, haya decidido poner fin a su carrera en un extraordinario momento y con un palmarés difícil de igualar, para dedicarse 100 por ciento a lo más importante para ella: su familia. Entendible. Por eso es que lo que sucede esta semana con el Vic Open es un gran primer paso. Mismos premios para hombres y mujeres. Así debería ser, siempre. Pero aún falta mucho camino por recorrer. Las mujeres juegan ahora cinco majors. El Women’s British Open es para mí, el de mayor tradición. Luego viene el US Open, torneazo. Pero aún no tienen su Masters. Augusta National ha sido el campo sagrado (creado por el mejor amateur de todos los tiempos) en donde se juega The Masters desde 1934, el torneo con más reconocimiento a nivel mundial. El club, con miembros solo varones desde su concepción y hasta 2012, se metió en terrenos de disputa y controversia cuando otras organizaciones y clubes del mundo comenzaron a “hacerle caso al sentido común” aceptando mujeres como miembros activos. Muy a su estilo, Augusta cayó un tiempo… pues estaba planeando algo más grande, con impacto a nivel mundial y para siempre: el Drive, Chip and Putt. Una competencia que se lleva a cabo casi durante un año completo y que permite por un lado acercarse a un campo de ensueño a los niños de toda la nación americana. Y por otro, la inclusión de niños y niñas de cualquier raza a este deporte por medio de una competencia muy divertida. Las finales se juegan, naturalmente, en Augusta National el domingo previo al Masters. Wow. Pero el club estaba quizás “obligado” a algo más. A dar un giro sin precedentes para construir en pro de la inclusión en nuestro deporte. Lo vuelvo a entrecomillar porque la obligación que tenía el club era subjetiva, silenciosa, no escrita en ningún lado. Y como siempre lo hacen, llegó la cordura y la apuesta total por las mujeres (en principio, amateurs) hace algunos meses, al anunciarse que en 2019 se jugará el primer Augusta National Women’s Amateur. Por ranking mundial las mejores jugadoras del mundo con status amateur disputarán 54 hoyos para buscar coronarse donde ya saben. 36 hoyos en los campos de Champions Retreat (a las afueras de Augusta), seguido por un corte y por 18 hoyos finales en Augusta National (¡Todas las jugadoras sin importar el corte tendrán oportunidad de jugar una ronda de práctica en Augusta National!) . Un sueño hecho realidad. Un “pago” pendiente a esas mujeres que por generaciones han picado piedra, han trabajado, se han preparado. Han levantado familias enteras. Países. Un “premio” que sin duda inspirará a más de una generación. Disfrutaré mucho el día en el que algunos misóginos que no conocen Augusta National pregunten cómo es, qué vibra tiene, cuál es el aroma de las azaleas y pidan referencias de las ondulaciones del terreno y velocidad de los greens. Disfrutaré mucho cuando sean tres mujeres latinoamericanas las que expliquen estas inquietudes. Felicidades a las mexicanas María Fassi e Isabella Fierro y a la colombiana Valentina Giraldo por su lugar en el inaugural Augusta National Women’s Amateur 2019. Latinoamérica y sus mujeres estarán presentes. Archivos de columnas de Fernando Garza.

  • El Octavo Día

    Por Fernando Garza (@fergarzagolf) Hay un secreto que no ha sido jamás revelado, y hoy pretendo hacerlo. Con ello afronto una posible ráfaga de dudas y cuestionamientos de los más “puristas”... lo sé, pero es inevitable dar a conocer un dato que me parece justo que la gente sepa. El golf nos lleva por lugares excéntricos, desconocidos, tortuosos dentro del campo, quizás, pero bellos “por fuera”. Históricos. Lugares que quitan el aliento. Pocos deportes pueden jactarse de tener como escenario un paraíso distinto en cada jornada. Desde el hermoso verde en el desierto de Arizona, hasta las interminables dunas de Irlanda. Desde el origen de todo en St. Andrews, hasta los majestuosos greens rodeados de árboles majestuosos en California. Todo se concentró en el golf, toda la belleza, todos los cuadros improbables. La altura de una nevada Suiza; la perfección de MacKenzie en Argentina; la continuidad del calor sobre los fairways en Florida. Dios concentró mucho de lo que gustan nuestros ojos en diversos y distintos escenarios a través del orbe. Otro elemento más del porqué amamos este deporte. Se nos vendió la idea de que Dios creó el universo en siete días, durante los cuales Dios creó además de las maravillas que antes mencioné, la luna y el sol. El día y la noche (y todas sus fases intermedias). Plantas necesarias con extraordinaria personalidad en el tercer día. Se entretuvo pues en ese día con el Amazonas, con las grandes praderas europeas, con las junglas de la Riviera Maya. También con las sequoias de los americanos y las grandes montañas que protegen y atemorizan visualmente a quienes visitan China. En este día Dios se aseguró de crear las azaleas, para darle forma a conocido torneo de golf (¡eso es visión!) y se aseguró de generar todas las demás flores que alegran nuestros días. Al cuarto día, un poco cansado ya, Dios se concentró en el cielo y mar. Se aseguró darle una personalidad al cielo que después generaría ilusión, recuerdo y melancolía. El azul es eso: claridad de que quien se fue algún día se volverá a encontrar con nosotros. El cielo lo creó pensando en la eternidad. Concepto que al ser humano le costaría entender por estar tan acostumbrados a los principios y fines de nuestras historias. Al mar lo haría calmo en un inicio, pero peligroso en el transcurso del día, imponente y bello, lleno de diversidad. Es la creación que remite a la importancia del respeto. No temerle, pero si respetarle. El quinto día fue uno duro para Dios, quizás de los más extenuantes en cuanto a creatividad. Hubo que crear todos los animales que seguirían con el balance y equilibrio en el planeta. No solo formas, tamaños, propósitos de cada uno, sino que también sonidos, cerebro y corazón. El perro fue uno de los primeros en la lista, y le tocó un corazón grandísimo. Al mono se le colocó un cerebro casi humano (por si se requería algún estudio en el futuro) y la inteligencia fue repartida entre animales de cielo, mar y tierra por igual. El delfín podría comunicarse con un águila, y un alacrán en caso de ser necesario tendría alguna conversación con un elefante. Presa y Predador. A algunos de ellos les dio permiso para poder estar presentes como aficionados en torneos de golf. La ardilla se apuntó, y también los cimarrones. No todos tuvieron la misma suerte. El sexto y séptimo día, Dios lo invirtió en descansar un poco y en crear colores y especies particulares que no estarían muy a nuestra vista. Así se creó todo lo que vive debajo del mar y que jamás hemos visto, porque Dios prefirió mantener su libertad, su independencia. Asegurar que no corrieran peligro. Se calcula que de todas las especies que existen, sólo conocemos el 15 por ciento. Quizás la tecnología algún día nos permita conocerlos, esperemos que no para extinguirlos como lo hicimos con otras. Así terminaban los días en los que Dios creó todo. ¿O no? El secreto al que me refiero al inicio atiende a una extensión del plazo para crearlo todo que Dios secretamente solicitó. Lo hizo así porque, si bien hizo su trabajo de manera sobresaliente, le quedó ese “no sé qué” de poderse retar a crear algo mucho más cercano a la perfección. Un concepto que englobara todas las cosas buenas que en sus días anteriores había elaborado de manera separada. Y se le concedió así pues el octavo día. Y ahí comenzó la búsqueda del lugar para invertir esas 24 horas en algo sublime, legendario. Y en un vuelco imposible, (se decantaba de inicio por algo en la polinesia francesa), dio con una parte del Caribe sin explorar que parecía “fuera de este mundo”. Era en La Romana, República Dominicana. El lugar lo tenía todo, orografía única, verdor a su máxima expresión, el río Chavón como guardián, una isla cercana, clima perfecto. Gente noble, hospitalaria. Una visión clara, a largo plazo. Y así a contrarreloj, Dios imaginó que sería el lugar perfecto para tener una Casa de Campo, y nació el nombre. Incluiría todo: sobre todo familias, convivencia, buenos momentos. Tendría deportes diversos, sí, desarrollados en diferentes etapas y para distintos públicos, pero todos incluyentes, positivos. Las comunidades se alimentan y crecen con proyectos así. Y de esa manera iniciaron las primeras obras, y llegó Diente de Perro. Para esta tarea Dios lo llamó a su teléfono personal a Pete Dye, uno de los más grandes arquitectos de golf de todos los tiempos, y Pete no pudo decir que no. Así nació el campo insignia del Caribe, que después serviría para albergar a los mejores del continente e inmortalizar a costarricenses y mexicanos. A los Chaplet y a los Ortiz. El desarrollo invita a olvidar, por un lado, y a recordar por otro. Uno se olvida de lo que no va saliendo bien, de los rencores o malos ratos. Y recuerda uno a los seres amados, a nuestras actividades favoritas. Es un destino en donde se nos recuerda que se viene acá sólo una vez y que debemos aprovechar las oportunidades. Oportunidades como ésta, de conocer un lugar que estuvo cerca  de no tener nombre por albergar tanta belleza en sus hectáreas. Cuatro campos de golf, todos distintos y únicos. Canchas de tenis, club de polo, habitaciones de primer mundo, delicias gastronómicas y tantas otras cosas... Dios, ya con la mente clara entrado el octavo día, cerró con detalles increíbles su extensión de tiempo. Agregó un pueblo (Altos de Chavón) para darle un look (otro) distintivo al resort. Mágico. La marina para algunos barcos se contempló (¿Ven que a Dios le gusta el mar y la libertad que de él emana?). Y la playa, definió Dios, sería la más blanca de la isla, así que llegó Minitas para cumplir el cometido. Belleza incontrolable con atardeceres de otro mundo. A Dios no le faltó nada. Bien dicen que para que la inspiración llegue, debe encontrarte trabajando. Tal fue el caso con Dios mientras creaba Casa de Campo. Por último, la gente. Lo más importante y lo más difícil de encontrar. A Dios le gustó La Romana porque la gente es hospitalaria, autentica, amable, sonriente. En el restaurante es probable que olvides primero lo que comiste, que a la persona que te atendió. Sentirte en casa fue uno de los objetivos que Dios buscó (y consiguió con creces). Si tuviera que volver, volvería por su belleza a Casa de Campo, pero sobre todo por su gente. Y si Dios pidiera hoy un noveno día para crear algo, se quedaría corto. Lo mejor fue creado en el octavo. Archivos de columnas de Fernando Garza.

  • Vacaciones Eternas

    Por Fernando Garza (@fergarzagolf) Seré franco: en este texto te hablaré de Tú, Álvaro. Lo haré así no por haber pasado tiempo suficiente contigo o por haber conocido a tu familia y tu entorno desde pequeño, sino que por las maravillosas coincidencias que compartimos en esa aventura llamada vida. Hoy te quiero compartir una historia, la de unas vacaciones muy especiales. Acá también existe ese ejercicio y jugamos, como buenos mortales, con nuestras posibilidades financieras, de prioridades y de disponibilidad para definir con meses de anticipación dónde invertiremos esos días de descanso que nos da la ley, en mi caso, divina. No soy hombre de estar ausente dos lunes seguidos en el trabajo (es el día en que nosotros -el comité de bienvenida-, recibimos a los que se nos suman acá y les damos el tour inicial por el campo público en el que jugamos), así que definí con mi jefe que estaría ausente de martes a lunes. Eso me permitiría disfrutar de las rondas de práctica (mis favoritas para ensayar tiros imposibles y relajar mente y cuerpo) y, más importante aún, asegurarme estar presente el día domingo. En los dos años anteriores en donde asistí al torneo, omití llegar a la ronda final por pensar en que era un mero trámite. Pero después del resultado en Panamá y en Santiago de Chile me juré internamente de que no me volvería a pasar. Cábala quizás. Llegué pues a Casa de Campo después de un largo trayecto (no tanto como el tuyo, claramente) sintiendo una paz inusual desde el primer día. Era mi primera vez en el destino, pues la vez pasada que se jugó ahí yo estaba placenteramente en mi sillón de la Ciudad de México viéndote jugar un golf increíble, pero errando la firma. Recordé con esa anécdota a mi gran amigo Roberto de Vicenzo, quien puso siempre primero la honorabilidad del juego antes de cualquier posibilidad de victoria (quizás el verdadero triunfo fue consagrarse como un ser humano ejemplar). Es obvio que acá arriba también existen las preocupaciones, los deseos, los miedos y anhelos, pero sin duda alguna se tiene una visión más global de lo que pasa allá abajo, y sobre todo percibo una facilidad para obtener una perspectiva de lo importante y trascendente que tenemos. Yo sentí que, con el llamado, se nos hace más sabios y prácticos. Cuando toca definir donde vacacionar pienso en familia y en golf, y así las opciones se clarifican. Cuando platico con mi esposa o me comunico con mis hijos, trato de mantenerme como una especie de guía, transmitir paz y confianza, asegurando que todo estará bien, que hay un camino (ni corto ni sencillo) repleto de grandes satisfacciones para cada uno de nosotros. Y que lo importante de las vacaciones es seguir juntos. En estas vacaciones aproveché para reflexionar sobre algunos temas, ejercicio casi inevitable que llevo a cabo cuando me escapo de la rutina celestial. Álvaro, yo empecé a jugar golf muy joven, parecido a ti. Me enamoré del golf y fui leal toda mi vida. Sólo que yo un poquito más al norte, en mi bello Gómez Palacio, Durango (lo de bello es por la nostalgia y recuerdos, básicamente). Ahí aseguraba escaparme de algunos quehaceres para poder ir a pegar algunas bolitas, y desde muy pequeño me convertí en una pesadilla para mi padre pidiéndole que me agregara en su foursome a una edad que evidentemente no era todavía la correcta para convivir pacientemente, jugar y dejar jugar a los amigos de mi padre (que no siempre eran señores con altos niveles de paciencia). ¡Qué importantes fueron mis padres en mi vida! Quizás sobra decirlo, pero de pronto es catártico soltarlo, recordarlo. Mi padre fue un hombre sabio, visionario, duro y blando a la vez, como la mayoría. Un guía. ¿Mi madre? incondicional, balance, el equilibrio. Una frase la resume: amor a prueba de todo. ¿Te suena familiar? ¿Coincidencia? Somos lo que somos y llegamos donde llegamos por nosotros, por un deseo, por una llama que está dentro de nosotros. Pero el deseo, la llama (sobre todo apagarla) y la tozudez se alimentan del entorno, y en tu caso no fue diferente al mío. Vi apoyo incondicional de Chela y de Carlos, no sólo desde el miércoles en tu ronda de práctica, ni después en las rondas de juego, sino que en tu vida y carrera entera. ¡Qué orgullo sentí al ver a esos ángeles que Dios te puso como guías, Álvaro! Siempre ahí, a pesar de cualquier cosa. Orgullosos de la familia que han creado, con el corazón hinchado por verles tropezar, levantarse y triunfar, tanto a ti como a tu hermano Carlos. Vi en los ojos de tu papá, toda la semana, ilusión de niño en Disney, madurez para llevar las circunstancias que me recordaron al Churchill más sabio en tiempos de crisis. Vi en él una especie de liberación por saber que su trabajo lo ha hecho muy bien (inculcar la capacidad para no rendirse NUNCA con sus hijos, algo que en algunas sociedades actuales escasea). Tu papá me recordó al mío. Y me hizo llorar igual. ¿Y qué decirte de mi madre? A la que siempre acudí cuando aparecían las dudas (¡excepto de las caídas en los putts!), la que suavizaba las mareas y la que hacía que disfrutara plenamente el oleaje de la vida. La que veía al bogey como un buen augurio, pues después de ellos "seguro vendrían los birdies y águilas". Ella, la que más me festejaba los pares de 22 pies. Ahora platico mucho con ellos acá arriba. Es de las cosas que gané con lo que me pasó en abril de 2016. Tú que también la tienes ahí, a quemarropa, gózala. Percibí de Chela un ánimo persistencia y fe que jamás había experimentado. Coincidí con ella brevemente en el campo (pues yo estaba a otra altura) y un par de veces en los restaurantes. Ella deseando que fuera tu momento, que aguantaras, que creyeras. Dedicación TOTAL a tu presente, orgullo por tu pasado y entrega por el futuro que escojas... Álvaro, de eso se trata tu madre. Iban recién un par de días y ya se veía venir: serían unas vacaciones inolvidables. Esta idea mía se agigantó cuando subieron por ahí algunas fotos del grupo completo de mexicanos que participarían en el torneo, éste que llaman LAAC. No soy mucho de redes sociales (y allá arriba es increíble, aunque falla mucho el WiFi), pero en casos como este suelo revisar algunas cuentas primordialmente de Instagram y empaparme de lo que los jóvenes están viviendo y sintiendo. En mis épocas todo tenía que ver con vernos a los ojos y platicar. No me quejo. Disfruté mucho a todos los que compartieron una ronda conmigo y con los que logramos poner a México en el mapa internacional de competencia en algunos mundiales en los años 50’s y 60’s. ¿No es eso el golf también? ¿Las relaciones que haces, los amigos que generas, los valores que se comparten, y el orgullo por representar a tu país? Claro que lo que vi en el green del 18 el día domingo me confirmó todo esto, Álvaro. Tu triunfo se gestó desde hace muchos años, como todo buen proceso, pero se fortaleció por la gente que caminó a tu lado. Ale, Mario, Luis G, Emilio, Luis, Aaron, Jorge, por mencionar a algunos, pero la lista es larga. Todos aquellos con los que viviste tu carrera como infantil, juvenil y en Arkansas. La hermandad y la capacidad de gozar del éxito ajeno es algo que yo viví en mi época y que creo que, desarrollándolo a nivel país, podemos cambiar la historia de nuestra bella patria. El orgullo que vi en la cara de tus compañeros al verte ganar me quedará grabado siempre, al igual que al país. Me remonté a nuestro quinto lugar en el mundial amateur en Japón, en los años 60’s. ¡No nos la creíamos! ¡Qué orgullo y dicha poder compartir algo así! ¿Y quién formó a esos jugadores para que gozaran de esta manera el triunfo de un compañero en un deporte individual? Sus padres, por supuesto, pero después vienen otros cómplices fundamentales en la ecuación del triunfo. A mí me tocaron profesores de campo, a prueba y error, de feeling... eran otros tiempos y era otro golf. Pero desde aquella época recuerdo el énfasis en el juego mental. Recuerdo a los profesores que se basaban en los valores de la vida, traducidos al golf. A los que entendían las edades y procesos, que cada quien tiene sus momentos y su swing. Y recuerdo con cariño a uno de ellos, quien siempre me dijo que era más importante el cómo me conducía en el campo y fuera de él, que el mismo score. Lección de vida, Álvaro. Y ese mismo también me desarrolló el instinto de animal, de buscar a mi presa, “oler sangre” y atacar en el momento indicado... evitando de paso errores costosos, pero sin caer en el error mayor de no arriesgar nunca. Y luego voltee a ver a la estructura de la Federación que te acompañaba y me quede atónito: gente con la intención de generar una estructura que le de viabilidad al crecimiento del deporte en nuestro país a largo plazo. De asegurarse que al jugador se le brinde el apoyo necesario y que así, se forme un grupo que pueda competir en cualquier campo y en cualquier circunstancia. Gente que entrega su vida a un propósito mayor: ver triunfar a los demás. Ah, y por sobre todas las cosas tener un mejor país. Lo vi en los Jorge’s, en Federico, en toda la Federación. Con Santiago no solo lo vi, lo sentí también. Un hombre entregado a la formación, al triunfo ajeno; a sentir la vida; a la pasión casi desmedida por México. Te lo digo así Álvaro, privilegiado eres de tener un equipo de ese calibre rodeando tu carrera y lo son ellos también por tener a un jugador que lo que engloba todo: trabajo, dedicación, talento, valores. Ser un ejemplo. Después del 66 del primer día (sensacional golpe de autoridad), todos sabíamos que venía la ronda más difícil de tu vida. El fantasma de repetirla, de no tirar ese score a la basura mientras salías en otro horario y con los demás talentos a la caza de un mexicano, por todo eso me atrevo a decir que fue el punto más estresante de mi vacación. Por un momento, a media jornada, lloré. Las lágrimas que cayeron como lluvia afectaron por igual a los jugadores que pretendían no quedarse atrás. Por la tarde llegó el viento. Ese 72 fue extremadamente trabajado y sólo quien ha pasado por ello entiende lo duro que puede ser. Yo gané más de 60 torneos en mi vida, pero perdí otros 100 quizás. Por uno o dos golpes. El jueguito mental. Orgulloso estuve de ti después de 36 hoyos, pero un pequeño fantasma quedaba en la parte trasera de mi mente. Moving Day es normalmente uno de tus favoritos, pero el día sábado fue también uno muy duro, de up & downs (como la vida), con un score bajo par y donde tuviste la presión de jugar rápido para apurar tu grupo. Otros jugadores aprovecharon y se pusieron ahí, dispuestos a pelearte el domingo. El sábado yo me fui a la playa, no aguante más. Fue un ejercicio que me ayudó a entender lo pequeño que somos (comparados con la inmensidad del océano) y que debemos disfrutar el aquí y el ahora, pues no tenemos nada más. Lo que pasó el domingo me rebasó. Era tan obvio que el deseo de TODOS era verte triunfar, que las dudas seguían presentes (¿mantendrá su título como "Mr-Top3"?). El fantasma de Joaquín, de alguien que no fuera en el grupo de honor y anotara una ronda ridículamente baja aún persistía. Pero saliste decidido y tranquilo a la vez. Yo no sé cómo dormiste (¡si yo no pude!), pero te veías relajado, respirando profundamente para atraer paciencia y ritmo a tu swing. Yo solía jalar un poco los putts cuando estaba lleno de nervios, aunque poco a poco lo fui controlando. El domingo lloré un par de veces, en silencio, al imaginarme que estabas a nueve hoyos de cumplir el sueño de todo un país. Ese par… por Dios. El Par de TU VIDA. Hoyo 9. El momentum no mejoró mucho, fallando el green en el 10 y 11, pero olías sangre y diste una mordida brutal en el hoyo 12 y 13. Jamás viví algo igual. Yo no gané un torneo como lo hiciste tú para que se me invitara a Augusta. Después lo del 17 y 18 fue gozo, llanto, orgullo, incredulidad. Todo mezclado. Una ronda final para el recuerdo. Al verte abrazarte con tus padres, recordé febrero de 1962. Estábamos en casa y con 26 años me encontraba yo viviendo tiempos felices como jugador amateur (status que siempre mantuve). "¡Te llegó una carta, nene!", me gritaron de pronto. Al abrirla, debo admitir que no sabía de lo que se trataba, y que lo único que tenía era confusión. Álvaro, yo había sido un jugador destacado en algunos torneos en Estados Unidos y Mundiales, como ya te platiqué, pero no había ganado el US Amateur o el Amateur Championship, así que una carta firmada por Bobby Jones me dejó muchas dudas. Después de comentarle a mi padre del suceso, decidimos marcar el teléfono que venía en la parte de debajo de dicha carta. - “Hablamos para saber si una carta que recibí fue por error o no”. - “No. Efectivamente, usted invitado formalmente al Masters 1962. Lo esperamos”. Después de sentir la piel de gallina, empezaron los planes. Mi padre tenía una curiosidad natural por descubrir lo desconocido (además de que no había vuelos directos de mi pueblo, ni mucho menos), así que planeamos el viaje en automóvil hasta Augusta, Georgia. Ni siquiera en sueños imaginé pararme ahí, conocer a los fundadores, recorrer The Crow’s Nest, escuchar mi nombre en la tee del 1 y pasar el corte en mi primera participación de The Masters. El campeón de ese año no estuvo mal tampoco (un tal "The King"). Yo solo era un chico que amaba el golf y competir por mi país. ¿Qué hacía yo ahí? La invitación la recibí por mi nivel, ciertamente, pero sobre todo porque Bobby (como ya sabemos, amateur toda su carrera) vio en mí valores que representaban lo que Augusta quería transmitir, valores que iban acorde al juego mismo. Jugué nervioso sí, pero libre, con orgullo e irreverente. Me faltó mi caddie, pero me sentí en mi club, y entendí pronto que de igual manera eran 18 hoyos y que había que meter la cacariza en la menor cantidad de golpes posibles. El sentido de pertenecer fue muy importante para poder demostrar mi nivel en Augusta. El segundo y tercer año no logré pasar el corte, pero algunos regalos por las águilas embocadas hicieron que a mi casa llegaran unos platos conmemorativos que adornaron de manera especial nuestra mesa. Todo eso recordé el día domingo al verte recibir el trofeo, Álvaro. No quise acercarme porque te vi abrumado y cansado con tanta foto, tanta prensa. De hecho, creo que son momentos que debes gozar con los tuyos, con quien estuviste cerca y con quien dudó de ti también. El triunfo es para todos. Ver que el hecho de asistir al torneo el día domingo (a diferencia de los dos años anteriores) generó un resultado diferente fue un gran alivio para mí. ¡Algo que me enteré durante la premiación y que nos une es que ambos ganamos el Anual del Guadalajara CC! ¡Tú recientemente y yo hace como 60 años! ¡Qué club, por favor! En fin, 55 años después un amateur mexicano volverá al Masters. Nuestro gran Víctor Regalado lo hizo como profesional por última vez en 1979. No puedo imaginar lo que sientes. ¿O sí? Ansia, incredulidad, angustia, emoción, felicidad. Llora, llora mucho y disfruta cada parte del proceso. Cuándo regresé a mi cuarto ese mismo día pensaba, ¿qué consejo le debo dar a Álvaro? ¡Yo estuve ahí! En Augusta. Concluí que quizás mi consejo no es necesario, pero siempre fui bastante necio. Yo nunca fui profesional, Álvaro. Sé que tu historia será distinta y me da gusto por ello. Mi consejo se remite a decirte que debes sentir siempre un orgullo muy grande por tu etapa como amateur y por todo lo que la vida te permitió lograr. Humildad, siempre. Siempre. Lo que has viajado, compartido y experimentado como amateur cambiará cuando te vuelvas profesional. El éxito te acompañará, pero el camino tendrá veredas distintas. Siéntete orgulloso (como hasta hoy) de tus padres, tu hermano, tu familia entera, tu coach, tus compañeros, tu federación. Eso es lo que se quedará en tu memoria para siempre y en la nuestra también. Es eso lo que le deberás contar con orgullo a tus hijos: que fuiste alguien que representó de manera decidida a su país. ¿Qué te puedo decir de Augusta? Saca provecho de la invitación al paraíso, compártela con tu gente. En esta vida lo que no se comparte no se goza. Ayuda a un propósito más grande que ahora tienes: hacer este deporte más grande en tu país. Llevarlo a más niños. Tienes esa gran oportunidad y responsabilidad de inspirar a chicos y grandes en que TODO es posible. El talento y el nivel está para tener una muy buena semana y hacernos soñar un poquito más en abril. Solo una cosa: nunca a la izquierda del green en el 10 (mi hoyo favorito de Augusta) y siempre de dos arriba en el green del 15. Ahí estaré, desde arriba, en algún lugar, rooting for you. Bienvenido al Club, Álvaro. Al club de los mexicanos participantes del torneo más icónico en el mundo, jugado en Augusta National Golf Club: The Masters. Créetelo. Perteneces. Está pasando.   Con cariño, Juan Antonio Estrada El mejor jugador amateur mexicano de todos los tiempos. Archivos de columnas de Fernando Garza.

  • Lucha de Gigantes

    Por Fernando Garza (@fergarzagolf) Efectivamente el aire se convirtió en gas natural y se advertía un duelo salvaje... El Guadalajara CC se presentaba como sede del campeonato femenino amateur más esperado del año: hablo del Nacional de Aficionadas de México (NdA). ¿Por qué se esperaba vivir un ambiente de nervios explosivos y competencia feroz? La respuesta es porque la expectativa era alta y el talento presente en el campo de golf era, como ha sido habitual los últimos años, de primer nivel. Y porque se sabía que María Fassi estaría jugando su ultimo NdA y querría convertirse en tetracampeona del certamen, algo ciertamente histórico. Empezó el torneo con nerviosismo, como suele ocurrir. Tensión en el tee del #1. Galería local y familiar acompañaban a las máximas candidatas. Al término de los primeros 18 hoyos, vaya pesadilla... María confirmó que para ganar su cuarto NdA lo tendría que hacer con una bestia detrás. Nos referimos a Cory Lopez, una joven de 16 años que nació, para contextualizar, en el año en que Lorena Ochoa se convirtió en jugadora profesional, 2002. Este dato es relevante. porque Cory es la punta de lanza de una nueva camada que no creció sólo con el ejemplo de Lorena, sino con las que vinieron después, como Gaby López y la misma Fassi. Sería pues un duelo salvaje, pero amistoso. Una "Lucha de Gigantes" que se ayudaron e inspiraron mutuamente. Tan así fue que al ver el éxito de María (y Gaby) en la Universidad de Arkansas, Cory ha decidido seguir los mismos pasos y continuar las historias de éxito de las mexicanas que llegan a este estado de la Unión Americana. El golpe de autoridad de la "pequeña Cory" lo dio desde el primer día con una ronda de 69 en el siempre difícil Guadalajara Country Club, lugar que vio crecer y aprender el deporte de sus amores a Lorena, desde los 5 años. Pues esos fairways y greenes tienen una magia especial. Son especialistas quizás en augurar buenas cosas a quien gana en ellos. Sin darle miedo la enormidad, Cory tomó el reto con una madurez que asusta. Con su hermano en la bolsa y con un talento brutal en cuerpo, manos y hombros. Con una fortaleza mental rayando en lo "ridículo". La clave para mí ha sido verla disfrutar así. Una actitud ejemplar. El golf, como lección de vida, es implacable. Y para la segunda ronda el juego tenía preparada una sorpresa interesante a Cory. +1 para el día, para así recordar la importancia de la humildad en este juego. Nada está escrito, no hay ventajas "suficientes" ni dominio total del score. María, en esta segunda ronda, no aprovechó para acercarse lo suficiente, pero es bien sabido en el medio la capacidad que tiene ella de tirar rondas de 6,7 u 8 bajo par y poner "a todas en su lugar". Cory sabía que no sería un torneo sin tropezar en cierto momento, y que aparecerían fantasmas terribles que rondan a todas las jugadoras en algún punto de una competición. ¿La clave? Reír. Hacer su risa estallar. Minimizar pensamientos negativos, pues. Así llegaba la tercera ronda o "Moving day", como diríamos en el medio. Se sabe que María disfruta mucho este día. Con un -4, una distancia descomunal y una solidez que auguraba un gran cierre de torneo, Cory aguantó para mantenerse como líder después de 54 hoyos. Cory, la misma niña a la que entrevisté por primera vez hace cuatro años, estaba a 18 hoyos de hacer historia y seguir fortaleciendo su palmarés amateur de manera importante. Aquella primera ocasión en la que la conocí, vi en ella integridad, autenticidad, una niña muy espontanea, muy transparente y con un poco de pena, lo cual es normal. Sugiero que Cory se acostumbre a hablar en cámara (lo cual ya está haciendo), pues vendrán muchas entrevistas. Si reúnes eso con una actitud extraordinaria dentro y fuera del campo de golf, disciplina de entrenar, orgullo por representar a tu país y un talento rara vez visto, tenemos esto: una joya que debe saber de su potencial, pero con la claridad de asimilar que todo llega en su debido momento, y que la carrera en el golf se conforma de partes o procesos igualmente importantes que no conviene omitir y acortar. Y con todo ello, hay otras cosas que el golf como juego define: la "suerte" de embocar el putt correcto, o que se difumine el juego de una contrincante en la ronda final de algún major. La clave está en seguir trabajando en lo que sí puede controlar Cory como jugadora: su juego mental y su juego dentro del campo de golf. Ganar será sólo una consecuencia. Este es un deporte en el que invariablemente se pierde más de lo que se gana (hablando en trofeos), así que es mucho más relevante aprender a "perder" (es decir, aprender). En la ronda final, ambas candidatas parecieron en un punto "Monstruos de Papel". Nervios, pues. Bogeys, birdies, una mezcla de emociones y tiros bajo la máxima presión. Con dos golpes de ventaja empezando la última ronda, estaba claro que el torneo sería cosa de un error o un gran acierto, y el hoyo 13 fue duro para María. Ahí justamente se sintió su fragilidad -y la de todos, en algún momento- en el campo de golf. Un golpe. Aún con el resultado adverso, el legado de María es imborrable y eterno: una generación entera se está inspirando en ella y en Gaby López. El golf femenino en México está en buenas manos, ya que incluye garra, talento y lucha, que dejan el nombre del país en alto, siempre. Lo de Cory es, cuando menos, ilusionante, esperanzador. Claro, con el triunfo aseguró su lugar en el US Amateur, pero más que eso es el hecho de que hay OTRA generación que viene apretando fuerte y que de a poco se busca un lugar entre la élite amateur femenina. Lo más ilusionante, repito, es la manera de conducirse dentro y fuera del campo, la manera de hacer equipo cuando representa a México en el extranjero y los valores que emanan de su personalidad. A ciencia cierta, no sé con qué canción festejó Cory este inolvidable triunfo, en especial después de 72 hoyos tensos y que parecían eternos. De lo que si estoy seguro es de dos cosas: Cada vez que escuche "Lucha de Gigantes", recordaré este duelo de dos grandísimas jugadoras. Y lo segundo: Tendremos que acostumbrarnos a escuchar Mariachi en torneos del gran circuito femenino en unos años. Es que estas dos gigantes harán sonar fuerte las canciones que unen a todos los mexicanos. Archivos de columnas de Fernando Garza.

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