1 º
Jon, Rahm

-20

2 º
Tony, Finau

-16

3 º
Justin, Rose

-15

4 º
Henrik, Stenson

-14

5T º
Patrick, Cantlay

-13

5T º
Rickie, Fowler

-13

7 º
Dustin, Johnson

-12

8T º
Alex, Noren

-11

8T º
Gary, Woodland

-11

8T º
Xander, Schauffele

-11

11 º
Patrick, Reed

-10

12T º
Bryson, DeChambeau

-8

12T º
Bubba, Watson

-8

12T º
Justin, Thomas

-8

15 º
Keegan, Bradley

-6

16 º
Jason, Day

-5

17 º
Tiger, Woods

-1

18 º
Hideki, Matsuyama

0

resultados

Resultados para @fergarzagolf

  • Lucha de Gigantes

    Por Fernando Garza (@fergarzagolf) Efectivamente el aire se convirtió en gas natural y se advertía un duelo salvaje... El Guadalajara CC se presentaba como sede del campeonato femenino amateur más esperado del año: hablo del Nacional de Aficionadas de México (NdA). ¿Por qué se esperaba vivir un ambiente de nervios explosivos y competencia feroz? La respuesta es porque la expectativa era alta y el talento presente en el campo de golf era, como ha sido habitual los últimos años, de primer nivel. Y porque se sabía que María Fassi estaría jugando su ultimo NdA y querría convertirse en tetracampeona del certamen, algo ciertamente histórico. Empezó el torneo con nerviosismo, como suele ocurrir. Tensión en el tee del #1. Galería local y familiar acompañaban a las máximas candidatas. Al término de los primeros 18 hoyos, vaya pesadilla... María confirmó que para ganar su cuarto NdA lo tendría que hacer con una bestia detrás. Nos referimos a Cory Lopez, una joven de 16 años que nació, para contextualizar, en el año en que Lorena Ochoa se convirtió en jugadora profesional, 2002. Este dato es relevante. porque Cory es la punta de lanza de una nueva camada que no creció sólo con el ejemplo de Lorena, sino con las que vinieron después, como Gaby López y la misma Fassi. Sería pues un duelo salvaje, pero amistoso. Una "Lucha de Gigantes" que se ayudaron e inspiraron mutuamente. Tan así fue que al ver el éxito de María (y Gaby) en la Universidad de Arkansas, Cory ha decidido seguir los mismos pasos y continuar las historias de éxito de las mexicanas que llegan a este estado de la Unión Americana. El golpe de autoridad de la "pequeña Cory" lo dio desde el primer día con una ronda de 69 en el siempre difícil Guadalajara Country Club, lugar que vio crecer y aprender el deporte de sus amores a Lorena, desde los 5 años. Pues esos fairways y greenes tienen una magia especial. Son especialistas quizás en augurar buenas cosas a quien gana en ellos. Sin darle miedo la enormidad, Cory tomó el reto con una madurez que asusta. Con su hermano en la bolsa y con un talento brutal en cuerpo, manos y hombros. Con una fortaleza mental rayando en lo "ridículo". La clave para mí ha sido verla disfrutar así. Una actitud ejemplar. El golf, como lección de vida, es implacable. Y para la segunda ronda el juego tenía preparada una sorpresa interesante a Cory. +1 para el día, para así recordar la importancia de la humildad en este juego. Nada está escrito, no hay ventajas "suficientes" ni dominio total del score. María, en esta segunda ronda, no aprovechó para acercarse lo suficiente, pero es bien sabido en el medio la capacidad que tiene ella de tirar rondas de 6,7 u 8 bajo par y poner "a todas en su lugar". Cory sabía que no sería un torneo sin tropezar en cierto momento, y que aparecerían fantasmas terribles que rondan a todas las jugadoras en algún punto de una competición. ¿La clave? Reír. Hacer su risa estallar. Minimizar pensamientos negativos, pues. Así llegaba la tercera ronda o "Moving day", como diríamos en el medio. Se sabe que María disfruta mucho este día. Con un -4, una distancia descomunal y una solidez que auguraba un gran cierre de torneo, Cory aguantó para mantenerse como líder después de 54 hoyos. Cory, la misma niña a la que entrevisté por primera vez hace cuatro años, estaba a 18 hoyos de hacer historia y seguir fortaleciendo su palmarés amateur de manera importante. Aquella primera ocasión en la que la conocí, vi en ella integridad, autenticidad, una niña muy espontanea, muy transparente y con un poco de pena, lo cual es normal. Sugiero que Cory se acostumbre a hablar en cámara (lo cual ya está haciendo), pues vendrán muchas entrevistas. Si reúnes eso con una actitud extraordinaria dentro y fuera del campo de golf, disciplina de entrenar, orgullo por representar a tu país y un talento rara vez visto, tenemos esto: una joya que debe saber de su potencial, pero con la claridad de asimilar que todo llega en su debido momento, y que la carrera en el golf se conforma de partes o procesos igualmente importantes que no conviene omitir y acortar. Y con todo ello, hay otras cosas que el golf como juego define: la "suerte" de embocar el putt correcto, o que se difumine el juego de una contrincante en la ronda final de algún major. La clave está en seguir trabajando en lo que sí puede controlar Cory como jugadora: su juego mental y su juego dentro del campo de golf. Ganar será sólo una consecuencia. Este es un deporte en el que invariablemente se pierde más de lo que se gana (hablando en trofeos), así que es mucho más relevante aprender a "perder" (es decir, aprender). En la ronda final, ambas candidatas parecieron en un punto "Monstruos de Papel". Nervios, pues. Bogeys, birdies, una mezcla de emociones y tiros bajo la máxima presión. Con dos golpes de ventaja empezando la última ronda, estaba claro que el torneo sería cosa de un error o un gran acierto, y el hoyo 13 fue duro para María. Ahí justamente se sintió su fragilidad -y la de todos, en algún momento- en el campo de golf. Un golpe. Aún con el resultado adverso, el legado de María es imborrable y eterno: una generación entera se está inspirando en ella y en Gaby López. El golf femenino en México está en buenas manos, ya que incluye garra, talento y lucha, que dejan el nombre del país en alto, siempre. Lo de Cory es, cuando menos, ilusionante, esperanzador. Claro, con el triunfo aseguró su lugar en el US Amateur, pero más que eso es el hecho de que hay OTRA generación que viene apretando fuerte y que de a poco se busca un lugar entre la élite amateur femenina. Lo más ilusionante, repito, es la manera de conducirse dentro y fuera del campo, la manera de hacer equipo cuando representa a México en el extranjero y los valores que emanan de su personalidad. A ciencia cierta, no sé con qué canción festejó Cory este inolvidable triunfo, en especial después de 72 hoyos tensos y que parecían eternos. De lo que si estoy seguro es de dos cosas: Cada vez que escuche "Lucha de Gigantes", recordaré este duelo de dos grandísimas jugadoras. Y lo segundo: Tendremos que acostumbrarnos a escuchar Mariachi en torneos del gran circuito femenino en unos años. Es que estas dos gigantes harán sonar fuerte las canciones que unen a todos los mexicanos. Archivos de columnas de Fernando Garza.

  • México a la expectativa

    Por Fernando Garza (@fergarzagolf) Inicia el año calendario 2019 con una inmejorable ilusión: mexicanos formando parte del mejor circuito del mundo. Si bien la temporada 2018-2019 del PGA Tour se puso en marcha con el Safeway Open en octubre pasado en medio de viñas y copas en California, es cierto que inequívocamente enero trae consigo un ánimo renovado por el muy merecido descanso que tuvieron nuestros atletas. Con el “descanso” a cuestas, toca hablar de las expectativas reales que debiéramos tener sobre estos jugadores en un 2019 que promete ser histórico para nuestro deporte. Lo hacemos como un ejercicio para recordar al público lector algunos elementos: a) Lo difícil que ha sido llegar hasta donde están estos jugadores. b) Poner contexto sobre lo complicado que es mantenerse ahí. c) Contextualizar los diferentes “triunfos” que uno puede obtener en el PGA Tour. No es nuestra intención pretender juzgar o limitar el camino que los jugadores han de formar en este 2019, al contrario. Nos ilusiona el sólo hecho de pensar en que la victoria es posible. Si llegaron ahí, es porque pertenecen a la élite. ¡Empecemos! - Carlos Ortiz (77° en la FedEx Cup): Me disculparan si en el texto de esta semana leen la palabra “sorpresa” porque parecerá un poco injusto. Utilizo la palabra con el respeto debido. Si bien Carlos ha mostrado su talento infinito ganando en el Web.com y otros torneos como profesional, me parece que un triunfo suyo sería, quizás injustamente, catalogado como una sorpresa. ¿Pero saben qué? La madurez en la élite llegó a la vida de Carlos y esto lo acerca a ese selecto grupo de ganadores en el tour. Varios elementos me emocionan sobre el año que tendrá Carlos. Como padre de familia, la vida le cambió de golpe, trayéndole risas, alegrías y seguramente el desarrollo de una paciencia que no había experimentado jamás. Se le observa a Carlos más tranquilo, centrado, disfrutando de lo que le rodea y valorando lo realmente importante. De complementar su extraordinaria forma física y mental con una semana donde todo su poderío dentro del campo se muestre, seguramente lo veremos muy alto en el tablero de varios torneos. Si Carlos mantiene su tarjeta para la temporada siguiente, será una temporada buena. Sin embargo, Carlos sabe que algo más es posible este año. A nosotros no nos sorprendería. - Abraham Ancer (25° en la FedEx Cup): Quizás lo que les ha faltado a las autoridades del Estado donde nació Abraham fue justamente lo que el jugador de Reynosa mostró en 2018: autoridad. Es el jugador mexicano que está más cerca de formar parte del equipo de la Presidents Cup 2019 (muy, muy factible) y también el más cerca de formar jóvenes con su ejemplo. Humildad, trabajo, el llamado “bajo perfil”. Y no, no hablo solo de su estatura (que se convierte en irrelevante después de ver sus números), sino que de la persistencia y disciplina con la que se ha manejado Abraham desde, quizás, antes de volverse profesional. El jugador de los Oklahoma Sooners  irrumpió hace algunos años en el mundo profesional y con trabajo silencioso y constante se abrió paso entre los grandes golfistas del orbe. Su espectacular temporada 2018 la cerró con un triunfo memorable en el Australian Open. Abraham va por todo en 2019 y aquí la sorpresa sería que Abraham no triunfe en el PGA Tour. Mantener su tarjeta es sólo un eslabón que parece importante, pero insuficiente considerando que ya está 25° en la FedEx Cup. Va por más. ¿Imaginan lo que sería verlo ganar en CDMX en un par de meses? - Roberto Díaz (196° en la FedEx Cup): Como buen veracruzano, a “Bobby” le gusta el sabor, y en el golf y en la vida es igual. Por ello Roberto esperó hasta el último minuto (o mas bien, hoyo), para sellar su vuelta al PGA Tour en las Finales del Web.com Tour. Después de una temporada bastante irregular (ciertamente, en la élite), el jugador consiguió el objetivo primordial: mantener su lugar en la “máxima categoría”. Con menos presión por ya NO ser novato en el PGA Tour y por sentirse acompañado de los otros jugadores, creo que Bobby tendrá un mejor 2019 que 2018. ¿Otro elemento que me gusta? El balde de confianza que resulta el torneo que jugó con Abraham en Australia (Copa del Mundo) y donde estuvieron cerca de llevarse el triunfo. Bobby ha jugado por México y en México y se le ve inspirado por ello. Jugar a un lado de mexicanos será una ayuda relevante para él. Me parece que lo primordial es mantener la tarjeta del PGA Tour y, de ser posible, sin tanto sufrimiento. La distancia de los jugadores del Tour es tan pequeña entre sí, que quizás necesitemos tan solo una pequeña racha de putts embocados para que Bobby demuestra lo que ya sabemos: talento le sobra. - "Camarón" Rodríguez (168° en la FedEx Cup): De entrada, te diría esto: no te atrevas siquiera a sugerir un posible destino para el camarón en el futuro. Nada está escrito. El mismo desafió el suyo y logró lo “imposible”: llegar al PGA Tour. Hay caminos mas probables que otros, pero ciertamente todos son posibles. Con esa enmienda, José de Jesús no dejó de soñar nunca y en los pasos que tuvo que dar en ambos lados de la frontera mantuvo siempre la frente en alto y el corazón abierto. Trabajó y no se olvidó de su origen, por ello ahora que pertenece a la élite ha regresado a su tierra a pasar una temporada larga buscando recargar energías y renovar esa humildad misma que lo llevó hasta la cima de este deporte. Para mí, el ver al Camarón mantenerse en el PGA Tour será suficiente para esta primera temporada. Pero… ¿quién se atreve a ponerle límites a este ser humano extraordinario? Yo no (y viéndolo puttear, menos). Habrá oportunidad más adelante de hablar sobre los mexicanos formando parte de los demás Tours en el mundo, incluyendo el LPGA Tour. Por ahora, solo queda soñar en el PGA Tour esta semana en el Sony Open, en Hawaii. Y con sabor muy mexicano. Archivos de columnas de Fernando Garza.

  • ¿Término o inicio?

    Por Fernando Garza (@fergarzagolf) La dicotomía del concepto “año nuevo” es fascinante. Lo ha sido así a lo largo del tiempo porque me tocó vivir y crecer en un entorno donde encontré siempre los extremos. “¡Qué ilusión me da saber que a partir de mañana comenzará... la nueva yo!”, solía decir alguien de mis allegados al acercarse el primero de enero. Otro, en cambio, se centraba en el hecho de que no había cumplido (ni siquiera por un mes) los propósitos que se había marcado el pasado enero. “Una nueva oportunidad perdida. Ojalá este año que viene si lo logre”, decía.   Me considero un idealista, pero con toques importantes de realidad. Una persona positiva, pero con la tozudez de no olvidar los hechos ni las experiencias (es decir, tratar de no repetir los errores, utilizando data…), buscando obtener mejores resultados. Soy un conservador con ideas de progreso. Soy un liberal al que le gusta la familia. Como con la carne, pues. Un término medio. Esa personalidad me permitió de nuevo, este año que se fue, darme cuenta de lo afortunados que somos por un sinfín de bendiciones (sin importar tu contexto y tus circunstancias) que llegaron a nuestras vidas, pero también me ha permitido darme cuenta de las cosas que quiero llegar a ser y a hacer (y lo que tengo que desarrollar o cambiar) para seguir viviendo en plenitud. Una reflexión importante ahora que inicia el nuevo año es no sólo pensar en lo que quiero agregar, modificar, comprar, anexar, eliminar o reinventar de nuestra vida, sino que también lo que debemos dejar intacto. Lo bien hecho, seguirlo haciendo así, igualito. ¿Quieres mucho a tu abuela y disfrutas hablar de manera regular con ella? Continúa. ¿Gozas al cargar a tus hijos mientras les dedicas tiempo de calidad? Permítete seguirlo haciendo. ¿Tienes un juego corto del estilo Mickelson? MANTENLO. Pensaba en estos últimos días el balance que debíamos hacer sobre los jugadores latinoamericanos en 2018, y llegué a la conclusión que el balance debe ser claro, conciso, abierto, espontaneo, honesto, pero corto. Corto en tiempo porque como se habrán dado cuenta la temporada casi no para, y mientras escribo este texto estamos a nada de recibir el primer torneo oficial del PGA Tour de 2019 calendario. El balance debe ser una guía rápida de lo que se debe mantener, lo que debe mejorar, y si el camino recorrido acerca a uno o más jugadores al lugar al que quieren llegar. Y listo, voltear y concentrarse en 2019, una oportunidad más o menos del tamaño de los océanos. Indescifrable, inconquistable quizás…pero un lugar en donde sí se puede navegar de manera decidida, con la frente en alto gozando cada ola, cada día y cada noche. Gozar ir acompañado, y también disfrutar cuando se está solo en alta mar. Con ello, me imaginé un balance extraordinario para muchos de nuestros golfistas, referente a 2018. Abraham repuntó, se situó ya en un lugar de elite dentro de la elite. Carlos, Camarón y Bobby se demostraron que pertenecen. Gaby, ganando, borró cualquier tinte de duda que pudiera existir sobre su capacidad de levantar trofeos en el máximo circuito. María, una promesa indeleble, rugió de manera tal que consiguió una tarjeta “antes de tiempo”. Un gozo. Jugadores como Isidro Benítez, ganador del Open de Argentina; Armando Favela con gran actuación en el Mayakoba Golf Classic y ganador en la gira profesional Banorte; Nicolas Maruri, Gerardo Ruiz, Luis Felipe Torres, Alejandro Villasana... todos ellos, de gran talento, mostraron en 2018 que su proceso va al alza y que van cimentando su camino con bases sólidas. ¿Y 2019? ¿Qué esperar? Hay tanta expectativa, tantos jugadores… en Europa, de México, Argentina, Chile, Colombia. Cada vez son más los que vienen pujando fuerte por emular a Grillo (Cocha, Saveedra, Marelli, por mencionar a algunos) o a Niemann (Matías Calderón, Hugo León o el mismo Felipe Aguilar con una gran carrera recorrida). Y ni que decir de Jhonny V., que quizás sea el ejemplo que da esperanza a todo un pueblo en situación de riesgo latente. Lo primero para 2019 sería ver el vaso siempre medio lleno (he logrado), pero también medio vacío (he de lograr más). Debemos valorar lo que llevamos recorrido/ganado, pero también necesitamos tener la capacidad de reconocer que requerimos trabajar aún más para lograr lo que estamos seguros que podemos y que aún nos falta. Todo esto que quisieran nuestros jugadores lograr se basa primero en el profesionalismo, en su comportamiento dentro y fuera del campo, en la disciplina, en el orgullo con el que portan sus colores. Empieza pues, por el hombre, el humano, por la actitud y la manera en que se conducen en una entrevista, en cómo tratan a los caddies, a los medios de comunicación, a su entrenador. Creo que eso es lo que debemos pedir y esperar. Si después de ello, llegan Top-10, cortes superados o triunfos, eso será un extra. Pero dentro del campo de golf está el reflejo de hombres de toda la Latinoamérica que nos representan de alguna manera, y sin pedir que sean perfectos, la entrega en su profesión sí se espera que sea al 100 por ciento. Tengo buenas sensaciones del inicio de año. Inicio de ilusiones, de historias que contar y birdies que gritar. Archivemos (con llave) un gran 2018, que no terminó (pues lo recordaremos siempre) sino que evolucionó en una grandiosa oportunidad (sí, del tamaño de un océano) que se llama 2019. Archivos de columnas de Fernando Garza.

  • Cambio climático

    Por Fernando Garza (@fergarzagolf) Llega diciembre y es inevitable pensar en lo que sucedió durante los pasados 11 meses del año. También en lo que pudo ser y no fue, y sobre todo en lo que esperemos que suceda el año próximo. } Es una época de reflexión, dicen por ahí. Concuerdo. Con el frenesí que vivimos día a día, se torna fundamental hacer un alto en el camino y, más que voltear hacia atrás para llenarnos de melancolía, debemos hacerlo para rectificar lo que haya que mejorar y, por qué no, recordar los éxitos obtenidos con una frase en la mente: los éxitos del pasado no aseguran el éxito en el futuro. Menos ahora, con las condiciones tan cambiantes (como las del clima). La actividad de latinoamericanos ha sido además de sobresaliente, apasionante. Además de constante, fascinante. Además de auténtica, global. No fueron solamente las participaciones de nuestros jugadores en Australia, Japón, Estados Unidos, Europa o en el Tour Asiático lo que debemos resaltar. Es más bien la fortaleza mostrada en cada campo, en cada hoyo y en cada tiro que disputaron sobre lo que debemos hablar. No se acudió a los torneos sólo a participar, sino que con una real ambición de ganarlo todo. ¿Y por qué? Me preguntaba yo recientemente... ¿Qué cambió? Si bien es cierto lo sucedido este año con nuestros jugadores NO es algo nuevo ni es novedad para muchos que hemos estado siguiendo este deporte por algo de tiempo, SI considero que este ha sido el mejor año en su conjunto para los nuestros en la historia moderna (claro, 2007 y 2009 también fueron muy buenos por haber conseguido un major, de la mano de “El Pato”). Al preguntar a varias personas cercanas, algunos me respondieron que el motivo de todo esto es el cambio climático. Suena a locura, y puede ser que lo sea, pero tiene algo de lógica aún cuando sea un concepto que muchos conocen y pocos entienden (bueno, algunos entienden, pero no quieren aceptarlo, ¿verdad Donald?). Mira: cuando piensas que los americanos van a ganar, pierden abultadamente en Francia, haciendo alusión a la Ryder Cup. Cuando imaginábamos que Tiger no podría quizás ni volver a caminar, regresa pacientemente y demuestra al mundo que puede volver a ganar, triunfando en Atlanta en septiembre pasado. Cuando ves los gobiernos que en su mayoría existen en Latinoamérica lo lógico es apostar a que nada bueno saldrá de ello, y mira, ahí están los atletas de todo el continente “probando que los gobiernos y sus políticas están equivocadas”. El clima está loco. Loco porque hace algunos años no era normal que una latinoamericana ganara torneos de manera recurrente en el LPGA Tour... y de pronto llegó Lorena. Pero tampoco habíamos vivido nunca a una generación que, habiendo sido inspirada por la misma Lorena, cristalizara dicha inspiración con triunfos de la mano de Julieta, Mariajo y Gaby. Todo eso anima a pensar que el clima está loco, pero que contiene un aire que nos conviene como espectadores y amantes del deporte. La realidad es que Australia, como país golfístico, me apasiona. Aunque nunca he estado ahí, por medio de la lectura (como con cualquier libro) he podido transportarme a los lugares mágicos que le ha agregado aquel terreno a nuestro deporte. ¿Cuándo imaginaríamos que un mexicano conquistaría uno de los “Opens” de más prestigio en el mundo? Debe ser el cambio climático... suceden cosas “raras” ahora en el mundo. Cuando pensábamos que tener a un connacional representándonos en la mejor gira del mundo con tarjeta completa era algo difícil de emular y una especie de “milagro”, llegó la temporada en la que cuatro lo lograron. Y es una temporada rara, porque estamos en diciembre y para ellos 2019 ya inició. ¿Ven? Las temporadas “se pierden”y cada vez están menos definidas. Sí, debe ser el cambio climático. ¿Jugadores latinoamericanos siendo protagonistas en el golf colegial en los Estados Unidos? No fue este año la primera vez, pero si es el año con la mayor cantidad de jugadores mexicanos participando en universidades de Estados Unidos, en la historia. Hay un clima de optimismo por lo que viene, por lo hecho hasta ahora y por lo que viene. La clave está en escuchar a “nuestra tierra”, y afrontar los desastres juntos, que en este caso sería la pérdida en el camino de “las ganas” de un talento que decide renunciar a seguir desarrollando sus cualidades deportivas. Ese es nuestro terremoto, nuestro tsunami, nuestro tifón. Cuando se creía que las puertas se cerraban para muchos profesionales mexicanos que quedaron sin tarjeta en los principales tours del mundo, un empresario apasionado del golf, su equipo de trabajo y ciertas estructuras gubernamentales le apostaron a crear un Tour que le de viabilidad y que dignifique la profesión del golfista que ha decidido hacer del juego su trabajo de todos días. ¿Es posible? Claro. ¿Improbable? Quizás. Pero estamos acá para demostrarnos que las cosas son posibles si así nos lo proponemos, y que, si acompañamos nuestras acciones con disciplina, planificadas y pensadas a largo plazo, no habrá barreras lo suficientemente grandes. Afortunadamente, “el clima” cambia en todo el continente. Algunos países sienten oleajes más fuertes que otros, y se requiere de mayor tesón y resistencia para aguantar los embates de “la naturaleza”. Venezuela, por ejemplo. Argentina, con su duro 2018 financiero, alzó la mano en este año con la modernización de la Asociación Argentina de Golf (digitalmente hablando). Una prueba de que quien quiere avanzar, lo hace, muy a pesar de todo. Un 2018 que cierra con más de 40 jugadores con algún tipo de status en los principales tours del mundo. Hombres y mujeres comprometidos por igual con sus países y con sus sueños. El clima ha cambiado...y sí, se respira mucha esperanza en el aire para 2019. Archivos de columnas de Fernando Garza.

  • Con todo respeto

    Por Fernando Garza (@fergarzagolf) Señor presidente: bienvenido al que sin duda es el mayor reto no solo de su carrera política, sino que de toda su vida. No se preocupe, que el reto lo compartimos. El sábado inició también un nuevo ciclo para los ciudadanos en el que tendremos la oportunidad y responsabilidad de poner a prueba nuestras ideas, nuestro compromiso y nuestra visión que tenemos del país, todo eso a través de nuestras acciones. Me imagino que debe estar por un lado recibiendo mucha información de las condiciones generales en las que está el país (con versiones encontradas entre sí), y también se encuentra recibiendo muchas peticiones sobre lo que debería implementar, cambiar, reorientar. No lo dudo, y es parte de esta transición, aunque algo sobre la dirección donde debiera ir él país ya ha de saber usted teniendo más de 40 años como “servidor público” y estando rodeando de gente igualmente de mucha experiencia (como Manuel Bartlett). El deporte no pretende ser OTRA “carga” a su largo pliego petitorio que estará formando todos los días. El deporte, a través de TODOS sus elementos, pero sobre todo a través de los mismos deportistas, está acostumbrado a superarse a pesar de todas las adversidades. Falta de apoyos, de entrenadores, de infraestructura. O falta de fuerza, exceso de lesiones, o una competencia feroz en todo el mundo. El hecho de que lo hayamos logrado “a pesar del Gobierno” tiene sus matices. Por un lado, no queremos obstruir, sustraer o despilfarrar recursos. Estamos acostumbrados a demostrar que “querer es poder”, pero por otro lado nos parece increíble que durante tantos años el deporte no haya sido decididamente parte fundamental y rector de una visión de país más humano, más sano y de valores, como el país que necesitamos hoy. Déjeme le platico algunas, quizás esto hasta le llega a aclarar los “porqués” de la importancia de tener el deporte como eje rector de nuestras políticas, o al menos considerarlo como uno estratégico. Uno nunca sabe, los milagros existen… Antes de hablar de las figuras que ha tenido el golf en nuestro país, le dejo claro que lo más importante del golf NO son los triunfos o trofeos por sí mismos, sino los valores que genera, reafirma y potencia en los ciudadanos, en futuros padres, empresarios, servidores públicos. Es el deporte que más empoderamiento le da a los propios jugadores a reportar algún quebranto del reglamento, alguna anomalía que repercute instantáneamente en su score, en su premio, y ese valor de la honestidad se ha preservado en el juego a lo largo de más de 150 años de golf competitivo. Eso me parece fascinante. ¡Sí, si se requieren los oficiales de reglas cuando hay dudas en el campo (el libro de reglas es brutalmente largo y de difícil digestión para la mayoría de los mortales) pero los oficiales llegan A PETICION de los mismos jugadores! ¿Se imagina a un jugador de fútbol llamando al árbitro cuando el partido está en juego para decirle que hace minuto y medio cometió un penal y que debe marcarlo? Yo tampoco. El golf ha tenido GRANDES figuras en nuestro país, y cuando las hubo, o lo fueron, fue por pura persistencia, determinación familiar, de su entorno (¡Sí hoy lo son, imagínese antes!). Hablo de los Juan Antonio Estrada’s, los Wipa Quiroz, quienes representaron siempre a México de manera honorable. Víctor Regalado (ganador en el PGA Tour) o Rafa Alarcón con una gran carrera como profesional. Aquello se consideraba casi como algo fortuito, casi como un accidente. Pero había trabajo arduo y una dedicación total de estos “superhéroes” que tenían aún menos difusión en los medios a causa de las razones que ya sabemos. El acceso a Internet era muy limitado, no existían las redes sociales, el golf era todavía más un deporte de élite y el periódico se llenaba de noticias sobre las dinosauricas devaluaciones, las promesas mesiánicas de que todo estaría bien, de tragedia impactantes (terremoto) o de organizar y recibir un mundial de fútbol. Una cadena de televisión dominaba lo que el país sabía. No había espacio para estas historias que hoy ya podemos parcialmente “gritar” y contar. Si le voy a hablar de Abraham, de Lorena y de Gaby, debo hablarle primero de estos jugadores que sin ningún apoyo lograron mucho. Ahora no ha cambiado mucho la situación, solo que el hambre por sobresalir es mayor y el talento ha rebasado todos los limites. Por primera vez en la historia tenemos a cuatro jugadores con tarjeta completa. Lea de nuevo la frase señor presidente y honestamente dígame si la entendió. No. No. No hablo de tarjeta de bonos, del adulto mayor, de las rosas que regalaron en ciertos estados del país, no hablo de las tarjetas de crédito que “líderes sindicales” utilizan sin vergüenza en el extranjero. Hablo del PGA Tour. Abraham, Bobby, "Camarón" y Carlos caminarán juntos toda la temporada y eso nos hará más fuertes. Tome nota y usted también rodéese de gente que tenga los mismos sueños que usted (mientras no sea saquear al país). Estos jugadores llegaron por diferentes caminos al máximo escenario de golf en el mundo, pero compartiendo algo: disciplina total, y más que esperanza, trabajo. Arduo, silencioso y paciente. Por cierto, si quiere sensibilizarse y “armar” una política migratoria exitosa, llame al "Camarón", que seguro tendrá algo que contarle, aprenderá mucho y se dará cuenta que el espíritu del mexicano lo supera todo. Usted que fue Jefe de Gobierno del Distrito Federal (ahora CDMX) y que le gusta tanto esa zona de la ciudad, hay una chica que acaba de hacer historia. Allá del sur, Gaby forjó sus sueños y valores entre bastones y trajes. Emigró a Estados Unidos para estudiar una carrera y ser partícipe del mejor sistema colegial en el mundo (tome nota). Claro, lo hizo después de representar exitosamente a México a nivel internacional. Con gran orgullo. A usted que le gusta tanto las tradiciones de nuestros pueblos, hay una atleta que fue la número 1 del mundo por muchas semanas consecutivas, ganando campeonatos mayores y siendo un ejemplo de tenacidad, sacrificios y buen ejemplo desde que tenia 5 años. De Guadalajara, Lorena Ochoa. Lea su libro, platique con ella, empápese de su grandeza. Platique en una oportunidad con Esteban. Lo encuentra o jugando la gira de profesionales más importantes en el mundo de mayores de 50 años, o en su tierra, en Mexicali (donde tiene su fundación). Cachanilla, como todos los de allá, recurrió a una buena obra que hizo su padrino americano y con un sueño bajo el brazo y no mucho más, se fue para volver y competir por México a nivel internacional. Abrió brecha y el gremio entero se lo agradece. ¡Llámele! Si los hombres han visto dificultades para conseguir apoyos o desarrollarse por medio de estructuras o programas gubernamentales (siempre la iniciativa privada ha entrado “al quite”), imagínese las mujeres. Como en muchos deportes (y yo sin entenderlo todavía), el mercado comercial de las mujeres es más difícil, por lo que los patrocinios llegan de manera más lenta. IGPM. Recuerde esas siglas y pídale a su equipo que le busquen su historia. Iniciativa privada -del gobierno en ocasiones- pero sobre todo el tiempo, tesón y visión de un grupo de mujeres que han formado una familia para cobijar a nuestras jugadoras en su camino al mundo profesional. Sin ellas la historia de Gaby y de muchas otras sería muy distinta, quizás sin tantos logros. Documéntese. Déjeme seguir con dos extraordinarias noticias: la primera, estos ejemplos de jugadores de élite son sólo la punta del iceberg, pues detrás de ellos hay toda una generación impulsada por el ejemplo que hoy sueña y compite en sus diferentes edades pensando en representar a México en un futuro. Desde Tijuana hasta Cancún, pasando por su Tabasco y Campeche, Veracruz, Nuevo León y la CDMX, todo el territorio nacional está plagado de niños, niñas y jóvenes que, además de impulsar a que su tiempo lo inviertan en deporte, tienen la ilusión de algún día llegar a ser los número 1 del planeta. Es posible. Mayakoba Golf Classic y el WGC Mexico Championship. Dos eventos que ponen muy en alto el nombre de México y que, sin decir que NO reciben apoyo gubernamental, sí diría que esos debieran ser solo dos ejemplos / estructuras para formar una serie de eventos colegiales que generen jugadores y competencia sana a través de los meses, años, de manera sostenida. Apostarle al deporte es un buen negocio. No puede ser que para el deporte no se destine ni el 0.10 por ciento del presupuesto federal. Es una vergüenza total y algo que habla muy claramente de lo que es prioritario y lo que no es, en nuestra realidad. ¿Queremos gente de bien pero no invertimos en deporte? Es como querer gente que analice problemas complejos e invente productos, pero no invertimos en investigación, ciencia y desarrollo. Algo anda mal. Usted tiene la oportunidad de reorientar, junto con las autoridades deportivas actuales, los recursos y los esfuerzos. La Federación Mexicana de Golf ha hecho una extraordinaria labor en brindar a sus jugadores de alto rendimiento todas las facilidades para competir por México y prepararse de la mejor manera posible, a través de MexGolf. Los recursos llegan a cuentagotas, a regañadientes. No podemos coartar el desarrollo de nuestros golfistas año tras año, sexenio tras sexenio. Tengamos una visión de país a largo plazo. Con todo lo que ello implique. Llámeles a las personas indicadas para preguntar cómo lo hicieron. En Latinoamérica, digo. Paraguay, Argentina, Colombia, Chile. Grandes ejemplos actuales de cómo llevar este deporte, utilizarlo como medio para la cohesión social y de paso dar alegrías a un pueblo entero. No olvide a estos guerreros de los que le he hablado, señor presidente, y a todas las estructuras que derivan de este deporte. Hay sueños, ilusión, esfuerzo y dedicación (algo que le ha faltado a la mayoría de los políticos) en sus historias. Hay futuro, hay éxitos, hay una imagen positiva de nuestro país posible... eso si aseguramos que el dinero llegue de la forma y a las manos correctas. No nos falle. Que nosotros, como medios de comunicación y ellos (atletas), no lo haremos. Se lo digo… (decimos)… con todo respeto. Archivos de columnas de Fernando Garza.

  • Los segundos serán los primeros

    Por Fernando Garza (@fergarzagolf) Llegaron sin saber a ciencia cierta que harían historia. Quizás lo sabían, pero actuaban como si el tema les fuese extraño, lejano. Prudencia, se repetían. Digo esto porque los jugadores que a lo largo de sus carreras han luchado de la manera en la que lo han hecho Roberto y Abraham, suelen proyectar una imagen ferviente de humildad (y no los culpo). El golf es muchas veces un deporte caprichoso. La diferencia entre ganar y nunca hacerlo es tan pequeña, sobre todo a ese nivel. Probablemente mientras ellos “silenciosamente” hacían historia (a razón de puro birdie), tú, como muchos medios de comunicación, gastabas tus palabras, tus minutos y tus canales de interacción en comentarios sólo de los partidos (sin trascendencia competitiva, por cierto) de una selección mayor de fútbol que lleva varias décadas “en transición” o en un gris “interinato”. A cada fracaso se le acompaña con una reflexión (normalmente corta, insuficiente y carente de solidez) que provoca cambios nulos a excepción de la búsqueda de un nuevo DT, una solución tristemente reciclada y gris, como la personalidad que muestran muchos de los jugadores y dirigentes que integran a dicho grupo. No estoy en contra de que se hable de la selección mayor de fútbol, ni mucho menos. Es el deporte más seguido en el país. Es importante conocer las implicaciones de su juego y estilo (o la ausencia de él), los planes de mejora, el proceso de la nueva camada de jugadores, los torneos que vienen y los objetivos que se tienen o debieran tener para los futuros ciclos mundialistas. Lo que no comparto y apoyo son dos cosas: 1- Que se llenen programas de información y/o discusiones basura, sólo para llenar tiempo disponible en televisión / radio o prensa y, por ende, que; 2- Se deje fuera el hablar sobre los triunfos que tienen atletas de nuestro país en otros deportes, a lo largo y ancho de todo el orbe. Mientras tú y los tuyos se preguntaban sobre la ausencia de las “grandes estrellas” en los partidos contra Argentina, Abraham charlaba con Roberto tranquilizándolo después del tercer día de competencia en un Mundial de Golf  donde no sólo irían por el “quinto partido”, sino que se asegurarían pelear por el titulo hasta el final. Y no solo con buenos deseos, sino que con trabajo, procesos serios y una paciencia tal, que ni los mejores frutos son capaces de experimentar. En cuanto cayó el primer gol de Argentina, Roberto respondió con birdie al 7, y mandó un mensaje a Latinoamérica, pero sobre todo a Inglaterra, Bélgica y Australia. La dupla mexicana se entendía de manera perfecta a la hora de alternar golpes (sin recurrir al boxeo). Mientras Abraham embocaba putts para par (en especial durante el segundo día de competencia) manteniéndose así en la lucha, el equipo mexicano de fútbol hacía agua en defensa. Y tú preferías hablar de lo segundo. ¿Por qué? Es cultural, es casi inevitable, pero es algo que va a cambiar. Siento una profunda certeza de ello. No es posible que la mejor actuación en la historia de una copa del mundo no haya llegado ni a los encabezados de la página 8 de los principales periódicos (aunque yo esperaría verlo en primera plana). No es posible que no hayamos tenido más cobertura que los 8 o 9 muertos que hubo en Nuevo León a causa del ajuste de cuentas del narcotráfico. Me aterra pensar que las buenas noticias “no vendan”. Los segundos en esta Copa del Mundo llevada a cabo en Melbourne serían seguramente los primeros en defender al país en caso de que participáramos en una guerra. No sería Giovanni o su hermano, queridos, serían Abraham y Roberto. Lo digo con absoluta franqueza y certeza porque llevan peleando por un sueño TODA su vida, y aún no tienen nada seguro. Lo digo así de convencido porque llevan librando una “batalla” por apoyos TODA su vida. Están acostumbrados a luchar. Será una lucha muy larga, porque les recuerdo que en el golf NO existen los contratos que brindan tranquilidad financiera al mediano y largo plazo (hablo deportivamente). Afortunadamente, la disciplina del trabajo ya la tienen. Ha sido extenuante y emocionante seguir a Abraham y Roberto en esta aventura que vivieron en Australia y presenciar al menos por TV la manera en la que han puesto de nuevo el nombre de México bien en alto, venciendo a potencias de este deporte, pero sobre todo venciendo a los prejuicios de una sociedad entera. No tengo duda en que los segundos, serán los primeros. Los primeros en ser reconocidos como mexicanos de verdad, comprometidos con su país. Roberto y Abraham merecen toda nuestra admiración y nuestro aplauso, pero en especial merecen que se hable de ellos, que se comuniquen sus logros, sus tropiezos y sus carreras. En eso estamos y seguiremos así. Un -20, sólo detrás de Bélgica, en la mejor actuación que jamás se haya visto de una dupla mexicana. Roberto y Abraham son un orgullo para todo el país. Archivos de columnas de Fernando Garza.

  • Semana mexicana

    Por Fernando Garza (@fergarzagolf)

    Lo que vivimos este pasado fin de semana me dejó, naturalmente, pensando y reflexionando. Me dejó así porque es difícil dejar pasar tanta "coincidencia". ¿Dos triunfos en dos días y tres en tan solo dos semanas? ¿Qué hay detrás de todo este éxito mexicano en los principales tours del mundo? Mucha garra, mucha pasión, mucho esfuerzo, muchos sueños. Sí, Gaby, Abraham e Isidro tienen muchas cosas en común, más de las que imaginamos, más de las que mucha gente sabe (por no tomarse el tiempo de investigarlas, de hablar de ellas). La noticia de dichos triunfos apenas resonaron en los medios. Ya saben, era más importante el amistoso de la selección de fútbol, la cancelación de la NFL en la CDMX o la liguilla de nuestra segunda división. En las redes sociales se leyó un poco más, con muchos de mis colegas y fanáticos en general alegrándose por la gesta (es decir, dando like, retwiteando ciertos mensajes que contenían las buenas nuevas...) Más que narrar, describir, repetir lo que ya todos vimos (y gozamos) el fin de semana, estos triunfos me dejaron reflexionando con cómo se ve el mundo repleto de mexicanos exitosos y siendo protagonistas. Así pues, imaginé una semana en la que lo que sucede actualmente en nuestro país fuera la norma a nivel mundial. Primero, todo el mundo comería mejor. La gente que se levante temprano en Rusia y Japón saldría a la calle buscando unos buenos tacos de canasta y un atole o champurrado, bebida para apaciguar el frío que brinda sabor y calor al mismo tiempo. Los tacos serían, al principio, con poco picante (el wasabi entrenó a los japoneses), pero el gusto por el desayuno cambiaria. Somos campeones en ello. En América Latina la transición sería mas sencilla, pero igualmente deliciosa. En Venezuela harían un pequeño cambio, aunque tendrían también al maíz como protagonista de la mesa, en forma de gordita o tlacoyo. Los frijoles presentes siempre, harían algo especial del inicio del día y semana. Es cierto, es probable que las reuniones alrededor del mundo puedan empezar un poco más tarde (aún cuando se hubiese prometido puntualidad), pero los objetivos en los negocios igualmente se cumplirían. En Australia, de pronto, los amigos comenzarían a juntarse más, y la familia también. Buscarían cualquier "pretexto" para reunirse, tomar algo, asar carne, y pasarlo bien. De un cumpleaños harían una fiesta de un par de días. La Navidad comenzaría a mediados de noviembre y no terminaría sino hasta iniciado febrero. El consumo (y los kilos) crecerían de manera notable tanto en Arabia Saudita como en Canadá. El mundo entero tendría que luchar contra la obesidad de manera más organizada. No estaríamos solos. La Coca-Cola tendría sus mejores años (desafortunadamente) pero también el tequila, orgullo de esta tierra. Si bien ya es una bebida que se toma en todo el mundo, sería notorio el crecimiento en tierras lejanas como Indonesia, Corea y hasta Malasia, aÚn con los temas religiosos. Se detonaría el consumo del tequila de calidad, el de verdad, el que trae historia y el que le gusta transmitir buenos momentos. Dado esto, es probable que en 20 o 30 años la siguiente guerra fuese por los agaves disponibles en el mundo. El mundo estaría de mejor humor. Los peruanos se darían cuenta que con una buena comida, un buen amigo y teniendo salud, se puede ser feliz. Los austríacos, increíblemente, de pronto le encontrarían sentido al trabajo que no gusta, al entender que el sábado, al terminar la jornada laboral, vendría la recompensa en forma de botella helada: una buena cerveza. El orbe sería uno más incluyente, más abierto y más apasionado. El color en las calles sería casi irreconocible. Habría más verde, rosa, rojo, amarillo. Parecido a lo que sucede en San Miguel de Allende, de pronto Rostov, Dubai, Vancouver y hasta Yakarta obtendrían personalidad y calidez. Los turistas en aquellas ciudades volverían. No sería raro ver mariachis en la Ópera de Sydney y charrería en Londres. Sería un gozo para todos y un orgullo nacional. La gente sonreiría mas. Cuando alguien muera, se seguirá festejando la vida del difunto, y por ello se congregaría la familia a degustar lo que más gustaba a quien hoy ya no está, y se generalizarían las risas, no el llanto. La industria del pañuelo iría en picada, aunque se recuperaría con el llanto por los triunfos de tanto atleta consagrado. El mundo sería esa semana, un gran playa, de agua cristalina y arena blanca. Preciosa. Estarían de moda las mujeres de 1.60, igual que algunas bellezas nuestras, y los gigantes ucranianos no pasarían del 1.70. La hotelería se expandiría por la belleza alrededor, pero sobre todo por el trato. De pronto los europeos serían más hospitalarios y hasta recitarían alguna que otra canción de José Alfredo Jiménez. El mundo está "vuelto loco" con estas nuevas normas que rigen nuestro comportamiento, pero hay más gente feliz. Es cierto, a veces se prometerían cosas incumplibles en la ONU o algún otro organismo mundial (¿que no sucede eso ya?) para después retroceder y replantear la situación, ante los ojos confundidos del mundo entero. Pero un chiste de color al final del discurso pondría de buenas a los presentes. Los españoles alburearían a los chinos coloquialmente y los tailandeses profundizarían su amor por el picante. El chile piquín sería una joya perseguida parecida a la más rara piedra preciosa que jamás existió. Los americanos de pronto se iniciaron en la siesta, y esto los calmaría un poco. Así, las historias de terror con las armas irían desapareciendo, con el solo hecho de descansar lo suficiente. Remedio rápido, fácil y duradero. La droga de moda sería el chocolate, y lo exportaríamos sin necesidad de contrabando. Las heridas históricas de haber perdido algo de territorio con el sometimiento con el que eso vino acompañado, resultó en un carácter forjado "contra todo" de los nuestros. Y ahora, por ende, veríamos menos suicidios a nivel mundial, sobre todo en Japón, pues comenzaron a creer que es posible salir adelante y que lo verdaderamente importante no es tan difícil de conseguir (salud, familia, amigos y algo de diversión). Esta tendencia a la baja del suicidio ayudó por igual a los japoneses que a los austríacos, quienes sufrían mucho con el frió. El calor les trajo esperanza. El talento mundial para enseñar se uniría, y por ende se notaría en las competiciones. Los coaches apasionados y que sacrifican su tiempo y esfuerzo por formar líderes, humanos de bien, deportistas, viajarían para conocer a sus contrapartes de Europa y Asia y nos "ahogaríamos" con tanta historia de talento sobresaliente. Ya existen hoy, pues, pero aflorarían más pronto. La Federación Mexicana de Golf sería quizás la punta de lanza, y los complementos perfectos estarían en el resto de países. Trabajo en equipo. La ilusión y orgullo que provocaron los triunfos Abraham, Isidro y Gaby se construyen a partir de coincidencias que tenemos todos los mexicanos, cosas buenas y únicas de las que hay que hablar y resaltar. Sueño con que esta semana tan especial se repita pronto, y quizás no solo con triunfos en las canchas, sino con acciones cotidianas de nosotros los ciudadanos que poblamos esta tierra. ¿Será que todo lo aquí escrito lo veremos en Irlanda del Norte en julio de 2019? Es probable. Tacos en el hoyo 1, mariachi en el hoyo 10. Un torneo diferente. ¡Bienvenido The Open para los nuestros!. ¡Viva México! Archivos de columnas de Fernando Garza.

  • Mi primer festejo

    Por Fernando Garza (@fergarzagolf)

    Este es uno de mis primeros textos de altura, espero no defraudar. Lo que escribo lo hago con el corazón y por ser una ocasión especial. Quien sabe, igual esto comienza como un “juego” y termina siendo una vocación que recién encontré. Veremos. El único objetivo es expresarme, acá todos encuentran sus formas y ésta será una de las mías. Aún no me acostumbro, todo desde acá lo he tenido que hacer abstracto (arrojar mi aroma, profundizar mi recuerdo, ponerle play a mis canciones favoritas alrededor de ustedes, causarles algunas sonrisas repentinas).

    Es normal que me levante con una nostalgia peculiar. No que no haya sido sentimental en el pasado, al contrario, siempre me gustó sentir, pero la nostalgia de acá es distinta, y provocada por muchas cosas. Por verlos a todos, pero de manera distinta a como lo solía hacer, por haber llegado acá sin esperarlo (aunque sabía que algún día vendría), por no encontrar algunas cosas que siguen en cajas de mudanza y que espero ya sacar y colgar el siguiente fin de semana. Mi cuarto, después de que recién me lo asignaron la semana pasada, quedará listo el domingo próximo con todo lo necesario (es decir, libros, la poca ropa que me traje, las fotos que alcancé a tomar cuando salía el tren para acá, y unos buenos trajes, evidentemente).

    ¡Nunca pensé que acá también hubiera algo de burocracia! Bueno, finalmente el cuarto que me tocó es con vista a América. Me gustó.

    La nostalgia se mezcla de pronto con desesperación. No he visto ni en el parque del que algunos me hablaron en la caseta de la entrada ni en el café más famoso de acá (donde usan café de Chiapas, naturalmente) a algunos viejos amigos y familiares para los cuales tengo algunos mensajes. Quiero quitarme ese pendiente pues, para disfrutar a pleno lo que uno viene a hacer acá: inspirar, recordar, impulsar, gozar.

    El WiFi acá por suerte no funciona, aunque viví la máxima tecnología un tiempo, prefiero la serenidad del canto de los pájaros, el maravilloso paisaje (el cual ocasionalmente causa vértigo) o la alegría de los niños que llegaron acá sin saber diferenciar tierras, planetas o circunstancias que los trajeron aquí. Inocencia pura.

    He exigido poco, pues siempre tuve claro lo que es realmente importante (familia, amigos, salud -principalmente-). De las pocas cosas en las que fui enfático al llegar (para lo cual me pidieron me comunicara a un 01-800) fue la televisión. No quería yo una gran pantalla de tal o cual marca ni mucho menos, ni el mentado Netflix. Es más, tampoco pedía las buenas películas del cine de oro o alguno de aquellos clásicos españoles. Simplemente había un par de canales deportivos que a toda costa debía tener acceso.

    Juan Antonio Estrada, hombre bueno de Gómez Palacio, Durango y quien al enterarse de mi llegada rápidamente se acercó a asesorarme, me dio algunos tips para no perderme los eventos en los que él también tenía interés. A su llegada (abril de 2016) Juan Antonio, quien participó en Augusta en los años 60’s, por la premura no pudo sintonizar su torneo favorito, así que conoció a la gente indicada acá y se juró a si mismo que ante la llegada de alguien que tuviera intereses similares a los de él, haría todo lo posible para que nadie “sufriera” lo que a él le tocó. Sus consejos funcionaron y en la habitación, aún sin mis pertenencias en mi lugar, estaba la televisión de 21 pulgadas con el canal correcto sintonizado. La marca de la televisión era SkyTV, quien ganó la licitación hace años y no la soltó jamás por falta de competidores. No había quien diera el servicio esperado ante cualquier problema técnico.

    ¿Y por qué esos canales? Porque la vida nos regaló hijos, pero también después, nietos. ¡Y qué regalo! Estos últimos salieron bravos para los deportes. Salieron finos, persistentes, tenaces, con una determinación que no vi jamás. Aunque los vi practicar muchos deportes (y en parte esas son las fotos que tengo acá en mi recamara), en el golf fue donde recibí las más grandes alegrías.

    La alegría vino no solo por el simple hecho de sus triunfos, sino porque la vida me daba la oportunidad de ver los procesos que vivían mis nietos en el camino a él. Es decir, fui testigo de las decepciones, dudas, derrotas, sinsabores. Y después de todo ello, verlos triunfar en cualquier deporte que fuera, me llenaba de alegría porque la dicha desbordaba a la familia entera, pero yo internamente disfrutaba más el proceso… de la paciencia, la entereza de aguantar... aguantar, hasta que con trabajo llegaban esos trofeos que ahora adornan parte de mis vitrinas acá (¡ya les dije, por si ven que les falta alguno allá!).

    Voy a atreverme a hablar, en este texto, un poco más sobre mi nieta. Lo hago porque este pasado fin de semana ella fue el motivo de que acá me llamaran varias veces la atención (no se puede gritar después de las 20 horas).

    ¿Qué les puedo decir de mi Gaby? Muchas cosas fui capaz de transmitirle, en incontables pláticas, pero siempre me quedé corto de adjetivos cuando la veía. Fuerte, alegre, con una luz y un carisma especial (no diré que la sacó de su abuelo), fue y es un motivo de orgullo muy grande para mí. De nuevo, no sólo por lo que logró mientras estaba yo en aquella etapa, sino que por lo que está por lograr, por lo que provoca con su determinación en la familia entera: la absoluta certeza de que TODO ES POSIBLE.

    ¿Y lo que me llena más el corazón? Ver que la base de su éxito son los valores (sí, su técnica, sus putts, su empeño en la práctica y su hole in one también!) y no solo saberlos, entenderlos, sino ponerlos en práctica en todos los aspectos de su vida. Yo vi la transformación de la sociedad y cómo la estructura, respeto y solidez familiar en muchos casos se vio desplazada como algo no prioritario, y fue algo que traté de que en mi familia no fuera así. Sus padres hicieron un trabajo extraordinario con Gaby, y yo de vez en cuando reforzaba lo que ella veía en su casa, fue trabajo en equipo.

    Por cuestiones de logística, por acá hay un único horario en el continente (se usa la hora del centro) y cómo pedí cuarto con vista a América, los horarios de los torneos en Asía no son fáciles. Sabiendo eso, comencé a cambiar mi horario para dormir hace seis días, Medio me acostumbré, a pesar de que mis vecinos fueron enfáticos de que debía mantener la voz baja y la televisión en un volumen apenas permitido.

    Empezaba el torneo el jueves y ese 2 abajo de par me dio una buena sensación. No lejos del liderato y con buenas sensaciones. Sabía (como lo platiqué con Gaby en alguna ocasión) que la fuerza de las tailandesas sería algo que habría de derribar si queríamos ganar la primera vez. Nada fácil. Pero también pensé, durante esa primera ronda, en Gaby y sus inicios. En el increíble camino de una chica que a los 15 años había tenido la oportunidad ya de jugar en el LPGA Tour, premio a todo lo sacrificado desde los cinco años en los que empezó a balancear el bastón imitando el swing de su padre.

    Vino la segunda ronda y la espalda aguantó. Un score bueno de nuevo y la tailandesa prendida, pero mi Gaby en la parte alta del tablero. Y ahí, al término de los primeros 36 hoyos, me empezó un poco la desesperación por no poder llamarle o mandarle un whatsapp y desearle buena suerte. Finalmente, uno acá encuentra sus maneras y lo hice: robustecí recuerdos y los envié, aclaré el cielo de la isla de Hainan (con la ayuda de un amigo chino que está en mi cuadra) e hice lo que pude con dos o tres botes que evadieron el rough. Presente siempre estuve, así me sentía. Y al termino de la segunda ronda también recordé las épocas en las que Gaby nos contaba lo mucho que extrañaba a su familia, pero lo maravilloso que estaba siendo su experiencia en la Universidad de Arkansas.

    Unas por otras, le decía yo. "Ve por tus sueños", le repetía. No fueron épocas sencillas, una adaptación rápida era requerida, y competir al máximo nivel amateur fue algo que fue desarrollándose a la par de que Gaby crecía como adolescente. Terminó siendo la mejor decisión posible.

    Ya para antes del inicio de la tercera ronda, llamé a un par de buenos amigos que sé que son desvelados, y al chino que vive por aquí y que me ayudó con el cielo en Hainan. “Moving Day” y el día favorito de los torneos de Gaby. Lo digo así porque le gustaba atacar, ir por ello, alcanzar si iba atrás de las líderes o dar un golpe de autoridad separándose de sus perseguidoras si había ella salido en el ultimo grupo en la tercera ronda. Garra, lucha, concentración.

    El chino me miraba fijamente tratándome de entender (su español es nulo, mi inglés, reducido). Por suerte, mis otros dos amigos tenían un buen dominio de varios lenguajes y nos entendíamos. ¿Quién no va a entender una sonrisa? ¿Un grito, el llanto después de que embocaras ese hole in one? Idioma universal. Así gozamos el 66 que anotó. Con una copa de tinto y un queso también (que metimos de contrabando con un conocido español).

    La noche después de la tercera ronda, no dormí. No lo hice porque no dejé de pensar en ti, Gaby. No lo hice porque te mandaba señales de todo tipo para darte fuerza (aunque sabía que tenías suficientes) para aguantar a todo un país que anhela historias como la tuya, triunfos extremos, lejanos que prueban ser históricos y eternos. No dormí porque el vino me ocasionó un poco de reflujo, así que me tuve que parar por una pastilla con un amigo doctor que afortunadamente vive en el piso de arriba. Mientras esperaba a sentirme mejor recordaba tu lesión y tu desesperación por volver, y también pensaba en la fuerza y sabiduría de tu equipo a la hora de convencerte de los momentos correctos para regresar.

    “Si quieres ir rápido, ve sola. Pero si quieres ir lejos, ve en equipo”.

    Sufrimiento y concentración habías tenido, basta recordar la escuela clasificatoria a finales de 2015. ¡Qué locura! Por ello, al iniciar la ronda final estaba con plena confianza en lo lograrías. En realidad, ya lo habías “logrado”. Llegar hasta ahí a pesar de muchas cosas, de muchas personas.

    Siempre pensé que el triunfo es la cereza de un pastel delicioso que hay que ir cocinando con dedicación y pasión a lo largo de los años. En el golf, el pastel se cocina todavía más lento. Ganar es aún más difícil, pero no le digan que algo no es posible a mi Gaby, ¿verdad? ¿Cómo dudar si tuviste el ejemplo de Lorena, la número uno del MUNDO? No hay nada más que decir.

    ¿Cómo dudar también de que la victoria llegaría, si te rodeaste de talento en todo tu equipo de trabajo, confiando desde hace muchos años en tu coach y amigo Horacio? Cómo dudar, si el equipo de IGPM te respaldó siempre y con ello, un grupo de jugadoras que comparten sueños, obstáculos y fines comunes? Todo eso porque quieren el éxito para México y Latinoamérica.

    Lloré, lloré mucho en el transcurso de toda la ronda final. Seguro sintieron la lluvia en el centro de México... sí, fui yo y mis amigos. ¡Nunca había visto a un chino llorar! Pero la felicidad se contagia, por suerte. Ha sido hasta hoy, el día más especial de los más de 87 que llevo en mi haber. Gracias, Gaby, por seguirme haciendo muy feliz también acá, y por mostrarle al mundo entero que los sueños se cumplen.

    Recuerdo cuando me contaste, antes de irte a Arkansas, que te entrevistarían de la televisión en el club y que estabas muy nerviosa. ¿Quién pensaría que después de cinco años esos mismos nervios habría que controlarlos pero ahora en un putt en el hoyo 72 para lograr tu primera victoria en el LPGA Tour?

    Las vueltas que da la vida, y la muerte también. Seguiré sintonizándote, contando tu historia acá en el cielo y rompiendo las reglas de ruido si es necesario, semana tras semana. El ángel gritón, me dicen por acá, pero ángel al final 😊. Gracias por hacerme sentir tan orgulloso.

    Te quiere tu abuelo,

    José Angel LV

    Archivos de columnas de Fernando Garza.

  • Votación

    Por Fernando Garza (@fergarzagolf) Hoy es día en el que miles de estadounidenses saldrán a votar por la permanencia del régimen, o el término de él (al menos, en el capitolio). Sin duda alguna este martes será un día trascendental para el presente y el futuro del pueblo norteamericano y de las intenciones y planes del presidente Donald Trump. Un revés en las urnas pondría en alerta máxima a un presidente que buscará reelegirse y que buscará conseguirlo por el mismo camino que ha recorrido hasta hoy: la polarización. Dada esta coyuntura te invito a que, por un momento, y junto conmigo, imaginemos lo que sucedería si algunas políticas y discursos cada vez más presentes en cierto sector del pueblo estadounidense permearan al mundo del deporte que tanto amamos: el golf. Para iniciar, el PGA Tour se vería comprometido como estructura. Tanto comercial como de recurso humano. Imaginemos, primero, que los campos a los que el Tour visita de pronto ya no estén en condiciones de albergar a los mejores jugadores del orbe. Esto sería catastrófico, pues los jugadores comenzarían a quejarse en sus redes sociales y el problema llegaría rápidamente al público que semana tras semana sintoniza las señales para ver estos torneos. La caída en el estándar de los campos de golf sería inevitable, pues muchos de los que ahí trabajan son de origen latinoamericano. Si bien las circunstancias de su llegada pudieran generar una discusión larga y acalorada, lo cierto es que generan ganancias jugosas para muchas empresas para las cuales laboran, además de hacerlo de manera honesta y consistente. Ni que decir del hecho de que no hay muchos estadounidenses dispuestos a tomar tales o cuales trabajos, otra causa de la cual no entraremos mucho en detalle. Ya con el problema encima sobre el estándar y cuidado de los campos de golf, el tour buscaría seguir creciendo quizás fuera de Estados Unidos, como lo ha hecho hasta ahora. Pero de pronto se darían cuenta que toda la gente valiosa (que es bastante) dentro de su estructura corporativa tendría que, en algunos casos, ser reemplazada por su nacionalidad. Así pues, el PGA TOUR Latinoamérica también estaría en problemas. ¿Fuera de las autoridades de “pantalón largo”, ¿imaginan el periplo que tendrían que pasar los jugadores? De nacionalidades tan diversas como México, Argentina, Colombia, Venezuela, Ecuador, Brasil, etc., de pronto entrar y salir de territorio americano podría generar tal desgaste que se decidiría ya no participar más, y sería mejor buscar otras opciones. Importante recordar que en los últimos años dentro del PGA TOUR Latinoamérica han sido los jugadores latinos los que han estado en la cabeza de “Los Cinco”, Orden de Mérito para definir los que ganarán su lugar en el Web.com Tour el siguiente año. Los patrocinadores, cada vez más globales en los negocios, no verían con buenos ojos que su marca fuera relacionada con una competencia y/o país que no permite la inclusión y participación libre de todos los pueblos del continente. Quizás seguirán algunas empresas patrocinadoras, pero se perderían muchas otras y, sobre todo, la oportunidad de seguir abriendo brecha, abriendo camino en un continente que se considera todavía “virgen” en el aspecto del golf competitivo y con mucho crecimiento por delante. Sin estructura del tour (o viéndose muy comprometida), sin jugadores, sin patrocinadores, ¿tendría futuro el tour en nuestro continente? Lo encuentro difícil. Veamos rápidamente el LPGA y el PGA Tour. Noticia importante: los jugadores y jugadoras latinoamericanos se hacen cada vez más presentes en estos tours. De pronto, llegar a Estados Unidos para jugar el US Open podría generar un ambiente de tensión tanto en el aeropuerto (migración) como en el campo de golf (por la presencia de ciertos sectores que segundan este discurso del que hablamos). Las autoridades del tour hacen lo “justo” desalojando a estos pseudo-aficionados, pero el daño es casi irreversible. Los niños, juniors y jugadores en general notan una disección entre las nacionalidades y comienza un deterioro del ambiente en los torneos. Carlos, Roberto, el "Camarón", Gaby, Julieta, Mariajo, de pronto piensan dos veces el ir a tal o cual torneo. Con la ausencia de Abraham, el publico latino que pensaba asistir a dicho evento, cancela. El interés de más del 55 por ciento de la población en Estados Unidos (de origen latino), decae. Sí, Jordan, Dustin, Justin, Brooks, Tiger… siguen generando por algunos años un negocio jugoso y rentable. El tour comenzaría a mirar todavía más a Asia y al interior de Estados Unidos buscando que los fields siguieran siendo poderosos y atraer, al menos, al estadounidense común y corriente. Pero de nuevo, el daño ya está hecho: Mayakoba no existiría y probablemente el WGC más divertido que existe (dicho por los mismos jugadores) sería cosa del pasado. Más de 200 jugadores latinoamericanos están cursando sus carreteras universitarias en Estados Unidos, a la par de representarlas en los torneos de golf colegiales que se llevan a cabo a lo largo de todo el año. La competencia es feroz, y es un sistema que ha demostrado ser fundamental como semillero de grandes estrellas y de la generación de una competencia sana pero brutal entre universidades. De pronto, María Fassi ya no es de Arkansas, sino que se quedó a estudiar en su natal Pachuca. Los fines de semana viaja a la Ciudad de México para asegurar jugar los torneos colegiales más importantes del país, pero el nivel del equipo de Arkansas disminuyó considerablemente. La historia de Gaby López en la misma universidad no existiría, ni la de la mejor jugadora latina de todos los tiempos: Lorena Ochoa. La universidad de Arizona tendría una sala de trofeos mucho más pequeña, y una unión su vecino país casi inexistente. North Texas sin Juan Antonio Estrada, Carlos Ortiz o Rodolfo Cazaubón, sería una Universidad “con menos alma”, con menos Masters. Pero bueno, habría que respetar una política publica y una directriz del gobierno de turno, y así quizás la unión en Latinoamérica se desarrollaría para generar la liga universitaria americana (por el continente, no por el país), y habría que subir el nivel de las universidades en nuestras ciudades (tanto públicas como privadas). También habría que ir a jugar los cuartos de final a Maracaibo, para aterrizar después en Sao Paolo en las semifinales y quizás llevar a cabo la final del continente en el Pilar Golf Club. Estados Unidos tendría como ultimo bastión la Walker Cup y la Ryder Jr, pero toda la competencia latina desaparecería. Un daño para toda una generación que provocaría, bajo mis cálculos, que menos estadounidenses fueran parte del Top 20 del ranking mundial en digamos, 20 años. Peligroso. Quizás el gran ganador sería el tour europeo. Si bien en Europa también tiene sus temas de política migratoria, sin duda es un continente que arropa mucho más a los profesionales de otros países que llegan buscando ejercer sus talentos y sus carreras. De pronto, la lucha es todavía más feroz para la escuela clasificatoria que se juega en España, y las universidades de Cadiz, Granada, Bilbao, Niza, Bologna y Liverpool, se llenan de talentos mundiales que prometen dominar el golf en los próximos 25 años. Poco a poco, Estados Unidos va perdiendo brillo y más aún cuando los chinos y japoneses se dan cuenta de la nueva tendencia. Ahora se convierte en algo aspiracional cursar tu carrera tanto colegial como profesional en Europa, así como las “Kims” “Lee” y “Wang” apuntan a esos países. Hay tanta competencia que las autoridades del resto del mundo excluyendo a Estados Unidos logran hacer ligar competitivas mundiales, con bolsas de dinero atractivas auspiciadas por compañías que están en pro de la colaboración mundial. Estados Unidos se ha aislado y pasarán décadas para recuperar lo perdido. El camino del entendimiento, de la cordialidad (sin llegar a la ilegalidad) y de la construcción de políticas es muy conveniente tanto para Estados Unidos como para el resto de los países latinoamericanos. Sigamos alimentando ese discurso, uno que, de mantenerse en el tiempo, sí provocará mejorar la relación entre pueblos, las familias y la sociedad en general. Salgan a votar, y a la vez, como latinoamericanos, votemos en nuestros países, exijamos a nuestros líderes, y estemos orgullosos de nuestras raíces. Archivos de columnas de Fernando Garza.

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