1 º
Jon, Rahm

-20

2 º
Tony, Finau

-16

3 º
Justin, Rose

-15

4 º
Henrik, Stenson

-14

5T º
Patrick, Cantlay

-13

5T º
Rickie, Fowler

-13

7 º
Dustin, Johnson

-12

8T º
Alex, Noren

-11

8T º
Gary, Woodland

-11

8T º
Xander, Schauffele

-11

11 º
Patrick, Reed

-10

12T º
Bryson, DeChambeau

-8

12T º
Bubba, Watson

-8

12T º
Justin, Thomas

-8

15 º
Keegan, Bradley

-6

16 º
Jason, Day

-5

17 º
Tiger, Woods

-1

18 º
Hideki, Matsuyama

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  • Dentro y fuera del campo, Latinoamérica está para cosas grandes

    Por Nina María Iniestra de la Riva (@Nina_Iniestra) Realmente me llena de emoción escribir esta columna. Es que el corazón se recarga de energía cuando ves de lo que es capaz Latinoamérica en el mundo del deporte. Y no solamente como deportistas, sino que también como organizadores de eventos de talla mundial. Acabamos de vivir un torneo del World Golf Championship en el precioso Club de Golf Chapultepec en México, y afortunadamente tuve el honor de asistir uno de los cuatro días de campeonato. Personalmente me lleve muchas sorpresas, pero la principal tiene relación con la extraordinaria organización. Desde que llegabas al evento, el registro, el método de consumo, el transporte hacia el club y las facilidades dentro del campo hacían del WGC-Mexico un torneo pensado para el espectador, en donde te sentías como en casa, literalmente. La mayor parte de los seguidores -como adivinando el futuro-, veníamos con el grupo de Phil Mickelson, Hao Tong Li y Bubba Watson. Potencia pura, drives de aire de más de 330 yardas, hooks, slice, sacadas de trampa impresionantes, putts de más de 30 metros, adrenalina a todo momento. Observé jugadores que no tenía la dicha de conocer que tienen todo para ser campeones mundiales. Hablo de Hao Tong Li y de Shubhankar Sharma, jóvenes chino e indio, respectivamente, que poseen juegos dignos de ganar múltiples majors. Si bien tuvo una semana decepcionante si lo comparamos con el indio, puedo decir que el swing de Li es uno de los más impecables que he visto en mi vida; la simetría, la estética de su movimiento y la potencia que tiene al golpear los hierros es literalmente feroz. Estoy segura que con un buen entrenamiento y seguimiento por parte de sus profesores, pronto tendremos a un golfista de altísimo nivel, al igual que Sharma. De hecho, ambos ya están en el Top 70 del ranking mundial. Y hablando de niveles, siempre en un torneo del PGA Tour o del LPGA Tour se puede sentir a nivel de cancha la potencia, la concentración y el profesionalismo de los participantes. No importa qué grupo sigas, siempre verás competencia interesante. Lo que vimos de Thomas y Mickelson fue sencillamente espectacular, con una victoria que en un principio parecía encaminada a las manos del primero con un águila espectacular en el hoyo 18, pero que finalmente terminó en manos del veterano Phil en un playoff. Esa es la belleza del golf, nunca sabes qué va a suceder. Ahora, para concluir me gustaría tocar dos puntos: el primero de ellos es que tenemos una nación rica y ávida de amor y pasión por el golf. Eso proporciona eventos profesionales extraordinarios como el OHL Classic at Mayakoba, el Lorena Ochoa Invitational, este WGC, en su momento el Corona Morelia Championship del LPGA Tour y otros más. Tenemos el clima, ambiente, público y el profesionalismo para sostener torneos de estas magnitudes, y sobre todo para abrirle (como siempre lo digo y lo diré) las puertas a amateurs que poseen la oportunidad de vivir su sueño aunque sea por un fin de semana. Y para concluir el otro punto es de reflexión. Me di cuenta que los eventos de PGA Tour-WGC tienen mucho más (excesivamente hablando) apoyo económico, organizacional y hasta político que aquellos del LPGA Tour. ¿Y saben qué? Ningún circuito es mejor que otro, ambos son igual de competitivos, excelentes, y emocionantes... es un tema cultural y eso YA DEBE CAMBIAR. Como aficionados al deporte, como medios de comunicación, golfistas, etcétera, podemos generar un cambio donde se apoye de igual forma al circuito femenino. Pues mientras en uno “no alcanza y no hay espacios en televisión” como en el Lorena Ochoa Invitational, en el otro (WGC) se desbordaba la inversión, los canales de deportes, periodistas, patrocinadores. Y eso también afecta al presupuesto destinado a las ganancias para las mujeres golfistas, en donde la número uno del mundo recauda lo mismo que el jugador numero 25 en el ranking del PGA Tour. Eso ya no debería seguir pasando. Hemos demostrado en el deporte que las mujeres tenemos todo el mismo potencial, y que si queremos que esta disciplina prospere en Latinoamérica, es urgente promover ambos circuitos con sus respectivos talentos, y torneos. Así que sigamos apoyando este deporte y a todos sus circuitos, porque en Latinoamérica (y en México) podemos hacer historia y ser la fuente principal en todo aspecto de golf. Estamos para cosas grandes... ¡Así que vamos por todo! Archivos columnas de Nina Iniestra.

  • Invitados no deseados

    Por Nina María Iniestra de la Riva (@Nina_Iniestra) A principios de febrero se vivió una situación polémica en el Club Colombia Championship. Claro, quizá no es un tema "grave" o "muy importante", pero sí uno que ha desatado un cuestionamiento general a la hora de invitar a jugadores no profesionales a torneos de primer nivel mundial. Por supuesto que hablamos del ex boxeador Julio “La Máquina” Bell, un verdadero "personaje" que se dio el lujo de anotar un esperpéntico +56 en apenas 36 hoyos en el Country Club de Bogotá. Saquen la cuenta y hablamos de un promedio peor que un +3 en dos banderas. Pero eso no es todo: hace algunas semanas se reveló que un ex mariscal de campo de la NFL participará en el Corales Puntacana Championship del PGA Tour. Ese es Tony Romo, quien también recibió una invitación y justamente en otro torneo que es organizado por el colombiano Germán Calle y su empresa SportLink. Esta semana Romo abandonó un torneo del North Texas PGA Players Tour con rondas de 81 y 38 golpes (se retiró por un vuelo que tenía programado) que lo dejaron con un total de 11 sobre par en 27 hoyos. Mucho mejor que Bell, pero tampoco con nivel para estar cerca de superar el corte o imitar lo realizado por Stephen Curry y su más que decente +8 en 36 banderas en el Ellie Mae Classic del Web.com Tour 2017. Entonces, ¿a quién es válido invitar a eventos oficiales? ¿Estas invitaciones son por estrategia comercial o se tratan simplemente de poseer recursos económicos suficientes para ayudar al torneo de turno? ¿Cómo hacer que estos invitados dejen de ser considerados personas non gratas para los golfistas que sí se ganan la vida cada 18 hoyos? Puede ser válido invitar figuras del deporte o personajes interesantes como Bell para captar atención de los medios. Sin embargo, si yo fuese directora de un torneo haría dos cosas bastante distintas: 1- Considero que la prioridad sería abrirle la puerta a amateurs que estén buscando construir una carrera en este deporte, aunque obviamente con una planilla de resultados que acrediten su calidad y proyección. Y como siempre pondré de ejemplo al parcialmente desaparecido Lorena Ochoa Invitational, puesto que este evento era una catapulta extraordinaria para las mejores golfistas amateurs mexicanas. De ahí vimos salir a figuras como Gaby López y Alejandra Llaneza, al igual que las promisorias María Fassi e Isabella Fierro, entre otras. Si eso no es aportar al golf mundial y local, no sé qué puede ser considerado como tal. 2- Un control más serio de las habilidades de un golfista invitado. "La Máquina" afirmaba tener handicap 1, pero su actuación en Colombia estuvo lejos de confirmar sus dichos. Entonces, una solución sería jugar unas tres o cuatro rondas de prueba en caso de no ser conocido por los oficiales del PGA Tour, LPGA Tour, European Tour o la gira que sea. Si consigue romper los 80 o 85 golpes en todas sus vueltas en un campo normal, puede participar. Y si es una estrella con talento como Stephen Curry, mejor aún. Para terminar, no me mal entiendan. Pienso que oportunidades hay para todos, aunque lo justo es que TODOS pasen el proceso para llegar a las grandes ligas con ciertos filtros. Para los que no tengan el nivel, los torneos Pro-Am son un buen camino a la hora de mejorar las habilidades junto a las figuras del golf mundial. Y si se mejora lo suficiente, el sueño de jugar en el PGA Tour no debería estar prohibido para ninguno. En definitiva, los profesionales y amateurs que luchan por oportunidades reales merecen respeto antes de protagonizar episodios como lo que se vivió en Colombia. Mismo respeto que merece el golf. Archivos columnas de Nina Iniestra.

  • El futuro ya llegó... y es fantástico

    Por Nina María Iniestra de la Riva (@Nina_Iniestra) Ya en apenas unas semanas, 2018 nos trajo excelentes noticias para el golf latinoamericano y su futuro. Pareciera que mis deseos de cara a este año van a empezar a cumplirse, con varios jugadores que prometen llenar de alegrías al golf de nuestra región. Es que el talento en Latinoamérica está floreciendo de forma exponencial desde hace un par de años, algo que no podíamos decir con tanta certeza en décadas pasadas. Creo que esta es la primera ocasión en que el público chileno se desborda para seguir desde cerca a un golfista de su país en un torneo. Hablo de lo que sucedió esta semana en el Latin America Amateur Championship 2018 (LAAC) que se llevó a cabo en el Prince of Wales Country Club de Santiago de Chile y donde Joaquín Niemann brilló como campeón con solo 19 años de edad. Sabemos que el LAAC es un trampolín para participar nada más y nada menos que en el Masters. Pero más allá de eso, en esta cuarta edición fue por demás emocionante presenciar a un chico de 19 años definiendo el torneo como lo haría Tiger Woods. Sí, al más puro estilo de Tiger Woods. Con una última tarjeta de 63 golpes (-8), el mejor amateur del mundo no solamente batió récords sino que arrebató el torneo a todos sus contrincantes, entre ellos el mexicano Alvaro Ortíz. Un drive increíble que le permitió embocar un putt corto para águila en el Par-4 del hoyo 8 terminó por "desinflar" a sus rivales directos en el LAAC 2018. Tiros como ese y rachas como la que consiguió después (-7 en siete hoyos) dejan en evidencia que el potencial de Niemann es único e impresionante. Y lo digo tanto a nivel latinoamericano como mundial. Detengámonos en un punto: como el mejor amateur del mundo en 2017, Niemann podía haber disputado el US Open y The Open después de su participación ya asegurada en el Masters. Pero el chileno renunció a esos beneficios, e incluso ya ha dicho que tiene confianza de clasificar a esos dos majors en calidad de profesional. La mayoría hubiese preferido asegurar una oportunidad única de participar en dos "grandes", pero este chileno de 19 años no es "la mayoría". Como conclusión, algunos puntos que dejó el LAAC 2018: 1- Chile está demostrando tener un semillero dorado de golfistas, ya que cada año los jugadores de ese país son candidatos en el LAAC. A los habituales Guillermo Pereira (ya profesional), Matías Domínguez, Toto Gana y Niemann ahora se les suma Gabriel Morgan Birke, tercero esta semana en el Prince of Wales. 2- Argentina y México ya tendrán su momento. Es cuestión de tiempo para que alguno de estos países saquen un campeón en el LAAC. Además, el paso al profesionalismo de Niemann ayuda bastante. 3- Me quedo con esta frase de Niemann:“No sé si gane (el Masters) este año, pero en algún momento lo ganaré”. Yo sí puedo hacer una garantía sobre este Masters: "Joaco" será el primer campeón del LAAC en pasar el corte en Augusta National. Archivos columnas de Nina Iniestra.

  • El calendario que le recomiendo a Tiger

    Por Nina María Iniestra de la Riva (@Nina_Iniestra) Para esta temporada 2018 hay solo una cosa que es garantía en el mundo del golf: tendremos exceso de emoción y momentos memorables dentro de la cancha. Por supuesto, que ocurra aquello tiene un responsable principal: Tiger Woods. A diferencia de 2017, ahora sí parece que el "Tigre" jugará todo el año sin mayores molestias en su espalda. De todos modos, también es recomendable que no cometa el error de participar en muchos torneos por riesgo a volver a sufrir lesiones en su castigado cuerpo de 42 años. Es precisamente por eso que me tomé la libertad de elegir que torneos me gustaría que Tiger Woods jugara este año, independientemente del resultado que pueda obtener. Cabe destacar que el californiano ya confirmó su presencia en el Farmers Insurance Open y en el Genesis Open. Partamos por señalar que en mi calendario 2018 para Tiger esta absolutamente prohibido realizar largos viajes alrededor del mundo. No hay nada peor para esa espalda maltratada, aunque se tenga que renunciar a garantías millonarias por solo aparecer en un certamen. Prefiero que no juegue el Honda Classic, aunque quede cerca de su residencia en Florida. Me encantaría que disputara el Mexico Championship, pero no está clasificado. Por ende, creo que en marzo solo debería jugar el Arnold Palmer Invitational como preparación para el Masters. Después de Augusta (5-9 de abril) me encantaría verlo jugar junto a Phil Mickelson, Jordan Spieth o Justin Thomas en el Zurich Classic (26-29 de abril), torneo por equipos desde 2017. ¿Qué más divertido que ver a Tiger haciendo dupla con alguno de esos gigantes del golf? Después de eso, el calendario se pone más obvio: el PLAYERS Championship (10-13 de mayo), US Open (14-17 de junio), The National (será anfitrión acá entre el 28 de junio y 1 de julio), The Open Championship (19-22 de julio) y PGA Championship (9-12 de agosto) son eventos que debería jugar sí o sí (si sigue sano). Desecharía el Memorial, uno de sus torneos favoritos pero que siento que no es necesario que lo juegue. ¿Playoffs de la FedEx Cup? Si llega a clasificar jugaría uno o máximo dos de esos certámenes, considerando obligatorio el TOUR Championship. Es decir, mi calendario ideal de Tiger incluye de 10 a 12 torneos. Creo que disputar 15 certámenes debe ser una meta para 2019, no para 2018. Por eso, pienso que el "slogan" que me representa es ir "paso a paso". Por ahora solo nos queda disfrutar de lo que se aproxima en el mundo del golf este año. Se nos viene un 2018 sencillamente espectacular. Archivos columnas de Nina Iniestra.

  • Mis cinco deseos golfísticos para 2018

    Por Nina María Iniestra de la Riva (@Nina_Iniestra) En un abrir y cerrar de ojos se fue otro año golfístico, uno que nos entregó noticias de toda índole y emociones de todo tipo. De igual manera, lo bueno es que si bien se cierra una temporada, otra está a solo unas semanas de comenzar. Por eso es que, aprovechando estas épocas de deseos y regalos, les compartiré una lista de cinco sucesos que me encantaría que se hicieran realidad en 2018. 1- Jordan Spieth como número uno del mundo. A pesar del gran 2017 que tuvo Dustin Johnson, me sigue haciendo falta una figura que sea el número uno del mundo por varios años. Además, me gustaría que esa figura gane varios majors. Personalmente y aunque soy testigo del exceso de talento que existe actualmente en el golf masculino, a mí me encantaría ver a Spieth de nueva cuenta como el mejor jugador del mundo y que permanezca mucho tiempo en esa posición. A mi gusto, Jordan tiene el carácter y el juego para lograrlo. ¡Esperemos que así sea! 2- Tiger Woods posicionándose entre los 25 mejores del planeta. Sé que últimamente no he sido fiel creyente de lo que Tiger puede hacer en el golf. Su regreso en los últimos años ha sido intermitente y ha desilusionado a varios. Su siempre frágil espalda sencillamente no es confiable a largo plazo. Empero, en 2018 deseo y tengo la creencia que veremos a esta gran figura del deporte darlo todo. Quizás no ganará muchos torneos esta temporada, pero sin mayores problemas debería ubicarse en el Top 25 del ranking mundial de golf. Esta vez pareciera que su retorno es infalible, en especial por lo bien que jugó en el Hero World Challenge. Si se mantiene firme con su swing y planifica un calendario con pocos torneos, creo que veremos la mejor versión de Tiger desde 2013. 3- Gaby López ganando un torneo del LPGA Tour. Este sería el deseo más grande que tengo, en especial por el hecho de ser mujer y además mexicana como yo. Gaby López, es una golfista joven (24 años) que ha evolucionado de forma constante e impresionante en la principal gira femenina del orbe. Ya sumó sus primeros Top 10 en el LPGA Tour y también retuvo su tarjeta sin mayores problemas por segundo año en fila. Lo que más confianza me da es su convicción y pasión por salir adelante, y el enfoque que posee. Créanme, más pronto que tarde estaremos viendo un triunfo de esta mujer mexicana que está poniendo en alto el nombre de Latinoamérica. Lo garantizo. 4- Dos torneos ganados por latinoamericanos en el PGA Tour. Mi preferido para lograrlo es el venezolano Jhonattan Vegas (ojo, que en el Canadian Open en Glen Abbey siempre va a ser el favorito), quien además finalizó esta temporada dentro del Top 50 en el ranking mundial. Junto a Vegas creo que es momento de que Emiliano Grillo levante su segunda corona en el PGA Tour. Y no lo digo como una obligación para meterle presión, sino que como una manera de hacer justicia a un golfista que tiene todo para ser de esos que ganan todos los años en Estados Unidos. 5- Que el LPGA Tour siga los pasos del PGA Tour y tenga otro torneo en Latinoamérica de cara a 2019. Luego de conocerse que el Lorena Ochoa Invitational no se jugará en 2018, un deseo que tengo es que ambos circuitos sigan viendo a Latinoamérica como una plaza para organizar más torneos de talla mundial. De hecho, ya se dio un gran paso con el debut del WGC-Mexico Championship en 2017. El PGA Tour 2017-18 tendrá eventos en Puerto Rico, República Dominicana y México. En tanto, el LPGA Tour está en deuda con nosotros, independiente de quiénes sean responsables de la salida del LOI. Ojalá esto se rectifique en 2019, ya sea en México o en otro punto de Latinoamérica. Archivos columnas de Nina Iniestra.

  • El golf y los playoffs: Una sociedad que aún no convence

    Por Nina María Iniestra de la Riva (@Nina_Iniestra) ¿El golf es injusto? Sin duda esa es una pregunta que todos nos hemos hecho -por lo menos a nivel de cancha- cuando un buen tiro va dirigido hacia la bandera y de pronto da un mal bote y termina fuera del green. O también en el caso de esos tiros de salida donde la pelota culmina en un divot. En ocasiones como fanáticos de este deporte, pensamos que el golf sí tiene inconsistencias o que también se toman decisiones dentro del mismo que nos hacen decir que alguna situación “no es lógica”. Y justamente eso acaba de suceder en la Charles Schwab Cup del PGA Tour Champions. Esta es la situación en pocas palabras: - Bernhard Langer: 22 torneos, siete títulos, 16 Top 10 y 21 veces entre los 25 mejores en 2017. - Kevin Sutherland: 23 torneos, una victoria en el Charles Schwab Cup Championship y 15 veces entre los 10 mejores esta año. A ver... un jugador que no ganó ningún torneo antes del último de la temporada se queda con el bono del millón de dólares. Langer, en tanto, es penalizado por no luchar por el título en el evento definitivo en Arizona. Una locura. No olvidemos que el tema de los puntos es para que los jugadores vayan pasando distintas etapas de los playoffs de la Schwab Cup. Por ende, a pesar de que Langer derrochó talento y un golf magnífico a lo largo de 2017, los puntos se "resetearon" la semana pasada antes del certamen final. Es decir, toda la ventaja del talentoso alemán de 60 años se esfumaba casi por completo, resultando igual que hubiese ganado cuatro, cinco, seis o siete títulos. ¡Qué poco lógico es esto! Aquí es donde se encuentra la duda: ¿qué tan bueno es el sistema de playoffs en el golf? Es difícil dar una respuesta correcta, ya que en gustos se rompen géneros y hay gente que está a favor de esta modalidad. Otros, como en mi caso, no lo creen equitativo. Personalmente me parece que esta modalidad de puntos es muy emocionante...en otros deportes. Porque el tema es que se vuelve conveniente jugar bien en algunos torneos, es decir, que los jugadores pueden convertirse en seleccionadores estratégicos de eventos en lugar de jugar bien todo el año. Además, pudiese ser una buena idea el hecho de clasificar por medio de los puntos acumulados a lo largo de la temporada y que ese día se premie GANE o NO aquel jugador que mayor puntaje tenga acumulado, y que el torneo sea igual que los demás solo con un premio mayor en dinero en lugar de los "bonos". Muchos hablan de playoffs y su éxito en otros deportes, pero no se toma en consideración que son disciplinas que se juegan en equipos y donde en muchas ocasiones los "favoritos" cuentan con la ventaja de jugar contra rivales "más débiles" gracias a sus buenas actuaciones en la temporada regular (NBA, NFL, MLB, etc). Además, uno juega contra un rival directo, mientras en el golf se batalla contra la cancha en el formato stroke play. En conclusión no se trata de eliminar los playoffs por completo, pero sí sería bueno cambiar los formatos de la FedEx Cup y Charles Schwab Cup. No es justo que en un deporte individual no se premie al mejor del año cuando existen tantas diferencias. Lo lamentable es que nos llevamos un crudo sabor de boca con el PGA Tour Champions y la situación de Langer. Esto es golf, no deporte por equipos. Archivos columnas de Nina Iniestra.

  • Bajemos un cambio con Tiger

    Por Nina María Iniestra de la Riva (@Nina_Iniestra) Todos estamos contentos con el regreso ya confirmado de Tiger Woods en el Hero World Challenge. No se puede mentir: el golf aún no encuentra una figura que se aproxime al nivel de impacto mediático que posee el "Tigre" desde hace más de dos décadas. Por eso es que la presencia en cancha del californiano de 41 años le hace muy bien a nuestro querido deporte. Pero ante la reacción desmedida de algunos fanáticos -y también de algunos medios especializados y no tan especializados-, creo que esta vez hay que tomarse este "regreso" con mayor cautela. Claro, al parecer la última operación de Tiger en su espalda tuvo mayor éxito que las anteriores, pero aquello es solo parte de la historia. Ya parecen ser más de cinco veces que escuchamos sobre el regreso del ícono del golf. Su cuenta de Twitter (@TigerWoods) está llena de comentarios positivos respecto a este retorno, así como también videos en que ejecuta tiros con la noticia ya conocida de que su doctor le dio "el OK para practicar todo tipo de golpes”. Pareciera que hemos olvidado que este regreso ha sido anunciado mínimo una vez cada año desde 2014 y siempre con resultados negativos. Cada año que pasa se vuelve más difícil para que Tiger retome el nivel de un golfista Top 50 o mejor, y para qué decir un nivel de número uno del mundo. Es por eso que vuelvo a la "otra parte de la historia". Una cosa es que se mantenga sano por más de un año, lo que sería un triunfo. Pero la otra es que su regreso cumpla con las expectativas de verlo pelear por cosas importantes. ¿Alguien quiere ver a Tiger sano, pero solo luchando por pasar cortes? Lo otro: creo que éste tiene que ser su retorno definitivo, lo que significará mayor presión. Dudo mucho que vaya a existir otro regreso si es que vuelven los problemas de espalda o no rinde a un nivel necesario para ser competitivo en el PGA Tour. El aspecto mental es un tema importante para un golfista y aún más para un Tiger que necesita evitar otro revés en su carrera. Lo que rescato es que en redes sociales hemos visto a un Tiger que claramente ha aceptado sus errores (como su arresto por conducir bajo la influencia de medicamentos prescritos) y ahora se le ve con muchas ganas de retomar su actividad como golfista profesional. De hecho hasta publicó el emblemático "stinger", tiro que causó gran expectativa entre todos los que desean verlo luchar próximamente contra Dustin Johnson, Rory McIlroy, Justin Thomas y/o Jordan Spieth, entre otros. Pero nada de eso garantiza mucho de cara a su regreso definitivo en 2018. Quizás (espero que no) la emoción se nos pase luego del primer torneo en el que sienta algún malestar, aunque no sea en la espalda. Está bien ser optimista, pero también pienso que uno tiene el derecho a ser escéptico. Además, lo que haga en el Hero World Challenge no será parámetro para realizar una evaluación categórica, tanto para bien como para mal. Es un torneo que se juega en una cancha que le acomoda, en un ambiente relajado como el de Bahamas y sin mayor presión considerando que el año pasado también regresó en Albany. Es decir, cuando vuelva a los torneos "por los puntos" del PGA Tour es el momento en que podremos celebrar su retorno con mayor seguridad. Para concluir, personalmente no sé qué creer. Como fanática del golf de verdad espero verlo jugando a nivel profesional de nueva cuenta. Sin embargo, creo que lo prudente es esperar ver su desempeño en algunos torneos dentro de la próxima temporada para poder dictaminar si realmente Tiger "está de vuelta" o si solo fue una cortina de humo mediática para recordarlo como uno de los mejores golfistas de todos los tiempos y no como el cuestionado jugador ocasional en el que se ha convertido desde 2014. Ojalá que Tiger me haga acabar con mi escepticismo en 2018. Por ahora, creo que es el momento de bajar un cambio y disfrutar de Woods sin hacerse mucha ilusión. Archivos columnas de Nina Iniestra.

  • ¿No que el golf era duro?

    Por Nina María Iniestra de la Riva (@Nina_Iniestra) Una ronda de 59 o un récord inalcanzable. Lo que antes era una noticia que paraba las prensas, en la actualidad parece algo inevitable casi todos los meses. ¿Será que el golf se está volviendo más sencillo? ¿O que la tecnología de los palos, atuendos, y pelotas están transformando nuestro deporte en uno muy fácil para los profesionales? Ultimamente se ha discutido esta temática con tantas rondas de 61, 60 o 59 (o hasta un par de 58) en las giras más importantes del mundo, además de récords en distancia desde el tee . Si bien años atrás firmar un score de 62 golpes o menos en una cancha tan retadora y enigmática como la Old Course de St. Andrews era impensable, Ross Fisher puso fuera de circulación el récord previo (62) entregando una tarjeta de 61 golpes en el Alfred Dunhill Links Championship. ¿61 golpes en Saint Andrews?, ¡Ni en un videojuego! Previo a eso, el inglés Tommy Fleetwood quizá consiguió algo todavía más descabellado: un 63 en la segunda ronda del Alfred Dunhill Links Championship en la temible Carnoustie. Sí, la misma cancha donde Jean Van de Velde tuvo su descalabro en 1999, año en que The Open se ganó con seis sobre par. No me mal interpreten: lo último que haría es dudar en la capacidad de los golfistas. Pero es que, además del talento de los jugadores y buenas condiciones del tiempo, en la actualidad la tecnología es un factor innegable en la avalancha de scores bajos y récords de cancha que se rompen con frecuencia. El 61 de Fisher fue mucho para Gary Player, quien se manifestó "triste" por ver a St. Andrews "de rodillas ante la tecnología", y que últimamente viene afirmando que el golf es "más sencillo” por culpa del desarrollo de palos y pelotas que ayudan a los golfistas. También considero que el hecho de que actualmente los golfistas cuidan mucho más de su físico ayuda con el tema de las distancias. Evidentemente eso no quiere decir que el golf sea un deporte fácil para nosotros los "mortales", pero tampoco se puede negar que ahora muchos golfistas dependen tanto de su talento como de la calidad de su equipo de palos. ¿Tendrían que ser rediseñadas las canchas de golf alrededor del mundo para volver a la dificultad de antes? ¿Deberán ser de 9.000 yardas o con un número de hazards que la convirtieran en un desafío casi imposible? ¿Es hora de poner tope al desarrollo de la tecnologías en los palos y pelotas de golf? Definitivamente es un tema para tener presente. Creo que las rondas de 59 golpes o los récords que se rompen constantemente traen más competencia y más show, pero también están dañando a canchas históricas y otras más nuevas que no se esperaban un "boom" tan rápido de la tecnología. Dicen que el golf es duro. Bueno, para algunos quizá ya no lo es. Archivos columnas de Nina Iniestra.

  • La mejor de todos los tiempos

    Por Nina María Iniestra de la Riva (@Nina_Iniestra) El año de espera finalmente culminó: solo bastó entregar una vida a la disciplina, a la congruencia y también a resistir en los momentos más oscuros, además de luchar y soñar. Es que el pasado martes 26 de septiembre fue un día emblemático para el deporte en Latinoamérica. A partir de ese día, Lorena Ochoa trasciende el presente para permanecer en la historia para siempre. En la historia del golf, del deporte, de México y de Latinoamérica. Con solo 35 años, Lorena Ochoa ya es parte del Salón de la Fama Mundial de Golf, un mérito que requiere de una trayectoria imprescindible y que pocos pueden conseguir. Son solamente 155 las personas que hasta el día de hoy forman parte del Salón de la Fama. Y entre esos, Lorena es la jugadora número 37 en ser galardonada en la categoría Female Competitor, además de tranformarse en la primera latinoamericana (mexicana) en obtener este logro. ¡Y todo eso retirándose inesperadamente del golf a los 28 años! Eso convierte los logros de Ochoa en algo aún más increíble. “Mis padres y mis hermanos sacrificaron mucho por mí. Además de ellos, les dedico este trofeo a todos mis compatriotas mexicanos y latinoamericanos que siempre estuvieron pendientes de mi carrera”, dijo Lorena en un emotivo discurso tras ser exaltada a la inmortalidad del golf. Sus logros ya los conocemos: dos majors, 27 títulos en el LPGA Tour y casi cuatro años seguidos como la mejor golfista del planeta. En cuanto a talento, para mí, Lorena es probablemente la segunda o tercer mejor jugadora del siglo XXI, solo superada por la gran Annika Sorenstam y en la pelea junto a Inbee Park y Karrie Webb. Pero lo más importante es que este honor es una nueva muestra que - como ella lo dice siempre - “soñar en grande” es posible. Solo es cuestión de trabajar por ello y nunca perder de vista tus objetivos. Por eso es que el legado golfístico de Lorena es inmortal, antes y después de su ingreso al Salón de la Fama. Y también es por eso que Ochoa es la mejor golfista latinoamericana de todos los tiempos. Archivos columnas de Nina Iniestra.

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