1 º
Steve, Stricker

-26

2 º
Shane, Lowry

-24

3 º
Pat, Perez

-22

4T º
Brendan, Steele

-21

4T º
Gary, Woodland

-21

4T º
Nicholas, Thompson

-21

7 º
Tom, Watson

-19

8 º
Dustin, Hunter Johnson

-18

9T º
Kyle, Stanley

-17

9T º
Matt, Kuchar

-17

11 º
Kevin, Kisner

-16

12 º
Billy, Horschel

-15

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  • El golf y los playoffs: Una sociedad que aún no convence

    Por Nina María Iniestra de la Riva (@Nina_Iniestra) ¿El golf es injusto? Sin duda esa es una pregunta que todos nos hemos hecho -por lo menos a nivel de cancha- cuando un buen tiro va dirigido hacia la bandera y de pronto da un mal bote y termina fuera del green. O también en el caso de esos tiros de salida donde la pelota culmina en un divot. En ocasiones como fanáticos de este deporte, pensamos que el golf sí tiene inconsistencias o que también se toman decisiones dentro del mismo que nos hacen decir que alguna situación “no es lógica”. Y justamente eso acaba de suceder en la Charles Schwab Cup del PGA Tour Champions. Esta es la situación en pocas palabras: - Bernhard Langer: 22 torneos, siete títulos, 16 Top 10 y 21 veces entre los 25 mejores en 2017. - Kevin Sutherland: 23 torneos, una victoria en el Charles Schwab Cup Championship y 15 veces entre los 10 mejores esta año. A ver... un jugador que no ganó ningún torneo antes del último de la temporada se queda con el bono del millón de dólares. Langer, en tanto, es penalizado por no luchar por el título en el evento definitivo en Arizona. Una locura. No olvidemos que el tema de los puntos es para que los jugadores vayan pasando distintas etapas de los playoffs de la Schwab Cup. Por ende, a pesar de que Langer derrochó talento y un golf magnífico a lo largo de 2017, los puntos se "resetearon" la semana pasada antes del certamen final. Es decir, toda la ventaja del talentoso alemán de 60 años se esfumaba casi por completo, resultando igual que hubiese ganado cuatro, cinco, seis o siete títulos. ¡Qué poco lógico es esto! Aquí es donde se encuentra la duda: ¿qué tan bueno es el sistema de playoffs en el golf? Es difícil dar una respuesta correcta, ya que en gustos se rompen géneros y hay gente que está a favor de esta modalidad. Otros, como en mi caso, no lo creen equitativo. Personalmente me parece que esta modalidad de puntos es muy emocionante...en otros deportes. Porque el tema es que se vuelve conveniente jugar bien en algunos torneos, es decir, que los jugadores pueden convertirse en seleccionadores estratégicos de eventos en lugar de jugar bien todo el año. Además, pudiese ser una buena idea el hecho de clasificar por medio de los puntos acumulados a lo largo de la temporada y que ese día se premie GANE o NO aquel jugador que mayor puntaje tenga acumulado, y que el torneo sea igual que los demás solo con un premio mayor en dinero en lugar de los "bonos". Muchos hablan de playoffs y su éxito en otros deportes, pero no se toma en consideración que son disciplinas que se juegan en equipos y donde en muchas ocasiones los "favoritos" cuentan con la ventaja de jugar contra rivales "más débiles" gracias a sus buenas actuaciones en la temporada regular (NBA, NFL, MLB, etc). Además, uno juega contra un rival directo, mientras en el golf se batalla contra la cancha en el formato stroke play. En conclusión no se trata de eliminar los playoffs por completo, pero sí sería bueno cambiar los formatos de la FedEx Cup y Charles Schwab Cup. No es justo que en un deporte individual no se premie al mejor del año cuando existen tantas diferencias. Lo lamentable es que nos llevamos un crudo sabor de boca con el PGA Tour Champions y la situación de Langer. Esto es golf, no deporte por equipos. Archivos columnas de Nina Iniestra.

  • Bajemos un cambio con Tiger

    Por Nina María Iniestra de la Riva (@Nina_Iniestra) Todos estamos contentos con el regreso ya confirmado de Tiger Woods en el Hero World Challenge. No se puede mentir: el golf aún no encuentra una figura que se aproxime al nivel de impacto mediático que posee el "Tigre" desde hace más de dos décadas. Por eso es que la presencia en cancha del californiano de 41 años le hace muy bien a nuestro querido deporte. Pero ante la reacción desmedida de algunos fanáticos -y también de algunos medios especializados y no tan especializados-, creo que esta vez hay que tomarse este "regreso" con mayor cautela. Claro, al parecer la última operación de Tiger en su espalda tuvo mayor éxito que las anteriores, pero aquello es solo parte de la historia. Ya parecen ser más de cinco veces que escuchamos sobre el regreso del ícono del golf. Su cuenta de Twitter (@TigerWoods) está llena de comentarios positivos respecto a este retorno, así como también videos en que ejecuta tiros con la noticia ya conocida de que su doctor le dio "el OK para practicar todo tipo de golpes”. Pareciera que hemos olvidado que este regreso ha sido anunciado mínimo una vez cada año desde 2014 y siempre con resultados negativos. Cada año que pasa se vuelve más difícil para que Tiger retome el nivel de un golfista Top 50 o mejor, y para qué decir un nivel de número uno del mundo. Es por eso que vuelvo a la "otra parte de la historia". Una cosa es que se mantenga sano por más de un año, lo que sería un triunfo. Pero la otra es que su regreso cumpla con las expectativas de verlo pelear por cosas importantes. ¿Alguien quiere ver a Tiger sano, pero solo luchando por pasar cortes? Lo otro: creo que éste tiene que ser su retorno definitivo, lo que significará mayor presión. Dudo mucho que vaya a existir otro regreso si es que vuelven los problemas de espalda o no rinde a un nivel necesario para ser competitivo en el PGA Tour. El aspecto mental es un tema importante para un golfista y aún más para un Tiger que necesita evitar otro revés en su carrera. Lo que rescato es que en redes sociales hemos visto a un Tiger que claramente ha aceptado sus errores (como su arresto por conducir bajo la influencia de medicamentos prescritos) y ahora se le ve con muchas ganas de retomar su actividad como golfista profesional. De hecho hasta publicó el emblemático "stinger", tiro que causó gran expectativa entre todos los que desean verlo luchar próximamente contra Dustin Johnson, Rory McIlroy, Justin Thomas y/o Jordan Spieth, entre otros. Pero nada de eso garantiza mucho de cara a su regreso definitivo en 2018. Quizás (espero que no) la emoción se nos pase luego del primer torneo en el que sienta algún malestar, aunque no sea en la espalda. Está bien ser optimista, pero también pienso que uno tiene el derecho a ser escéptico. Además, lo que haga en el Hero World Challenge no será parámetro para realizar una evaluación categórica, tanto para bien como para mal. Es un torneo que se juega en una cancha que le acomoda, en un ambiente relajado como el de Bahamas y sin mayor presión considerando que el año pasado también regresó en Albany. Es decir, cuando vuelva a los torneos "por los puntos" del PGA Tour es el momento en que podremos celebrar su retorno con mayor seguridad. Para concluir, personalmente no sé qué creer. Como fanática del golf de verdad espero verlo jugando a nivel profesional de nueva cuenta. Sin embargo, creo que lo prudente es esperar ver su desempeño en algunos torneos dentro de la próxima temporada para poder dictaminar si realmente Tiger "está de vuelta" o si solo fue una cortina de humo mediática para recordarlo como uno de los mejores golfistas de todos los tiempos y no como el cuestionado jugador ocasional en el que se ha convertido desde 2014. Ojalá que Tiger me haga acabar con mi escepticismo en 2018. Por ahora, creo que es el momento de bajar un cambio y disfrutar de Woods sin hacerse mucha ilusión. Archivos columnas de Nina Iniestra.

  • ¿No que el golf era duro?

    Por Nina María Iniestra de la Riva (@Nina_Iniestra) Una ronda de 59 o un récord inalcanzable. Lo que antes era una noticia que paraba las prensas, en la actualidad parece algo inevitable casi todos los meses. ¿Será que el golf se está volviendo más sencillo? ¿O que la tecnología de los palos, atuendos, y pelotas están transformando nuestro deporte en uno muy fácil para los profesionales? Ultimamente se ha discutido esta temática con tantas rondas de 61, 60 o 59 (o hasta un par de 58) en las giras más importantes del mundo, además de récords en distancia desde el tee . Si bien años atrás firmar un score de 62 golpes o menos en una cancha tan retadora y enigmática como la Old Course de St. Andrews era impensable, Ross Fisher puso fuera de circulación el récord previo (62) entregando una tarjeta de 61 golpes en el Alfred Dunhill Links Championship. ¿61 golpes en Saint Andrews?, ¡Ni en un videojuego! Previo a eso, el inglés Tommy Fleetwood quizá consiguió algo todavía más descabellado: un 63 en la segunda ronda del Alfred Dunhill Links Championship en la temible Carnoustie. Sí, la misma cancha donde Jean Van de Velde tuvo su descalabro en 1999, año en que The Open se ganó con seis sobre par. No me mal interpreten: lo último que haría es dudar en la capacidad de los golfistas. Pero es que, además del talento de los jugadores y buenas condiciones del tiempo, en la actualidad la tecnología es un factor innegable en la avalancha de scores bajos y récords de cancha que se rompen con frecuencia. El 61 de Fisher fue mucho para Gary Player, quien se manifestó "triste" por ver a St. Andrews "de rodillas ante la tecnología", y que últimamente viene afirmando que el golf es "más sencillo” por culpa del desarrollo de palos y pelotas que ayudan a los golfistas. También considero que el hecho de que actualmente los golfistas cuidan mucho más de su físico ayuda con el tema de las distancias. Evidentemente eso no quiere decir que el golf sea un deporte fácil para nosotros los "mortales", pero tampoco se puede negar que ahora muchos golfistas dependen tanto de su talento como de la calidad de su equipo de palos. ¿Tendrían que ser rediseñadas las canchas de golf alrededor del mundo para volver a la dificultad de antes? ¿Deberán ser de 9.000 yardas o con un número de hazards que la convirtieran en un desafío casi imposible? ¿Es hora de poner tope al desarrollo de la tecnologías en los palos y pelotas de golf? Definitivamente es un tema para tener presente. Creo que las rondas de 59 golpes o los récords que se rompen constantemente traen más competencia y más show, pero también están dañando a canchas históricas y otras más nuevas que no se esperaban un "boom" tan rápido de la tecnología. Dicen que el golf es duro. Bueno, para algunos quizá ya no lo es. Archivos columnas de Nina Iniestra.

  • La mejor de todos los tiempos

    Por Nina María Iniestra de la Riva (@Nina_Iniestra) El año de espera finalmente culminó: solo bastó entregar una vida a la disciplina, a la congruencia y también a resistir en los momentos más oscuros, además de luchar y soñar. Es que el pasado martes 26 de septiembre fue un día emblemático para el deporte en Latinoamérica. A partir de ese día, Lorena Ochoa trasciende el presente para permanecer en la historia para siempre. En la historia del golf, del deporte, de México y de Latinoamérica. Con solo 35 años, Lorena Ochoa ya es parte del Salón de la Fama Mundial de Golf, un mérito que requiere de una trayectoria imprescindible y que pocos pueden conseguir. Son solamente 155 las personas que hasta el día de hoy forman parte del Salón de la Fama. Y entre esos, Lorena es la jugadora número 37 en ser galardonada en la categoría Female Competitor, además de tranformarse en la primera latinoamericana (mexicana) en obtener este logro. ¡Y todo eso retirándose inesperadamente del golf a los 28 años! Eso convierte los logros de Ochoa en algo aún más increíble. “Mis padres y mis hermanos sacrificaron mucho por mí. Además de ellos, les dedico este trofeo a todos mis compatriotas mexicanos y latinoamericanos que siempre estuvieron pendientes de mi carrera”, dijo Lorena en un emotivo discurso tras ser exaltada a la inmortalidad del golf. Sus logros ya los conocemos: dos majors, 27 títulos en el LPGA Tour y casi cuatro años seguidos como la mejor golfista del planeta. En cuanto a talento, para mí, Lorena es probablemente la segunda o tercer mejor jugadora del siglo XXI, solo superada por la gran Annika Sorenstam y en la pelea junto a Inbee Park y Karrie Webb. Pero lo más importante es que este honor es una nueva muestra que - como ella lo dice siempre - “soñar en grande” es posible. Solo es cuestión de trabajar por ello y nunca perder de vista tus objetivos. Por eso es que el legado golfístico de Lorena es inmortal, antes y después de su ingreso al Salón de la Fama. Y también es por eso que Ochoa es la mejor golfista latinoamericana de todos los tiempos. Archivos columnas de Nina Iniestra.

  • El golf femenino y los premios: Una dura realidad que sigue sin cambiar

    Por Nina María Iniestra de la Riva (@Nina_Iniestra) Sabemos que en el golf profesional lo difícil no es solamente llegar a la cima, sino que mantenerse en ella. Y con "cima" no me refiero al número uno del ranking mundial, al primer lugar de una Orden de Mérito o esas cosas; mi foco va más en el objetivo de llegar a las "grandes ligas" y mantenerse dentro de ellas. En ocasiones, el pináculo de una carrera en el golf es simplemente llegar al máximo circuito profesional (LPGA Tour, PGA Tour o también el European Tour). Pero antes, un jugador siempre debe sudar la gota gorda para conseguir dicha meta, y aquello sin mencionar que una caída rápida es parte de las posibilidades que enfrentan día a día los profesionales de este deporte. Por eso es que me quiero detener en lo que sucede en el Symetra Tour, gira antesala al LPGA Tour. He tenido el honor de conversar con muchas jugadoras latinoamericanas durante los últimos años, conociendo su camino, su historia y sobre todo el precio que han pagado en todo sentido para estar donde están. Y es que en ocasiones perdemos de vista que los resultados que obtiene cada golfista son consecuencia única y exclusivamente de todo el esfuerzo que hacen, empezando por lo complicado que es financiar y solventar la estadía en los tours. En el caso de las mujeres, las ganancias del Symetra Tour son cuatro o cinco veces menores que las que se acumulan en el Web.com Tour. Una realidad increíble, pero que es la cruda realidad que deben enfrentar la mayoría de las golfistas profesionales. No sé si toda la gente que sigue el golf sabe que las jugadoras del Symetra Tour y otras giras menores tienen que solventar los gastos de cada torneo: hotel (si es que no las aloja una familia local), transporte, alimentación, pago a su caddie, inscripción a torneos, entre otras cosas. Y estos factores son claves para que alguien continúe o desista en este deporte, en especial considerando que solo las que terminan entre las cinco mejores en una semana normal recuperan la inversión o salen con saldo a favor. Y para las latinoamericanas la cosa es aún más complicada, a pesar del gran ejemplo que nos brinda México con el IGPM. Tenemos el reciente caso de Paola Moreno, una jugadora de 32 años con experiencia en el LPGA Tour que está 14° en el ranking de dinero del Symetra Tour. La colombiana ha cumplido una gran campaña en 2017, pero los 42.594 dólares recaudados (sin descontar impuestos) no bastan si se piensa en vivir del golf, en especial para una persona casada como ella. “Para ser honesta todas las opciones son buenas para mí”, aseguró Moreno, quien dejará el golf si no vuelve al LPGA Tour en 2018. “Si sigo jugando golf profesional sería excelente, ya que estaría de vuelta en el LPGA. Pero lo bueno es que tengo otras opciones, como estudiar”. Para Paola es una obligación ganar algún torneo o terminar con varios Top 10 en lo que resta de campaña del Symetra Tour 2017. De lo contrario, la caleña será otra golfista talentosa que pondrá término tempranamente a su carrera, debido a que no se puede justificar una trayectoria superior a los 5-10 años sin aspirar a los premios más lucrativos del LPGA Tour. Me gustaría que la realidad fuese otra: por eso es que sueño con un futuro en que las jugadoras latinoamericanas gozaran del apoyo de un circuito regional con buena base como es el caso del PGA TOUR Latinoamérica para los varones. Porque pedir una realidad como la de las giras femeninas asiáticas, por ahora, parece una utopía. Archivos columnas de Nina Iniestra.

  • La Solheim Cup merece mucho más

    Por Nina María Iniestra de la Riva (@Nina_Iniestra) Es cada dos años que dentro del golf femenino tenemos la suerte de celebrar uno de los mejores y más emocionantes eventos deportivos que existen en el planeta: la Solheim Cup. Hasta 2015, la Solheim Cup parecía ser un encuentro entre dos titanes: Estados Unidos vs. Europa. Sin embargo, algo está pasando en los últimos años. ¿Realmente ha perdido terreno el golf femenino en el Viejo Continente? Yo creo que sí. Para eso, cito un extracto importante de esta nota que subió Golf Channel Latin America hace unos días. "La gestión del recién despedido Ivan Khodabakhsh al frente del Ladies European Tour (LET) fue un verdadero desastre. Se perdieron más de 10 torneos en tres años, suceso que sin lugar a dudas debilitó al equipo europeo en esta Solheim Cup. Menor desarrollo de figuras; menor continuidad de juego; menor experiencia en situaciones límite. Todo eso perjudicó a las golfistas más jóvenes de Europa -excepto Georgia Hall y Charley Hull-, quienes demostraron que la Solheim Cup les quedó grande. Es hora de que el LET se levante de su crisis para que, entre otras cosas, se incentive la paridad en la Solheim Cup. De momento, el camino parece bastante largo, aunque existen rumores de que Ladies European Tour podría recibir ayuda por parte del LPGA Tour y European Tour en el futuro próximo". Luego de que hace un par de años fuésemos testigos de un momento que puso a prueba la ética de las jugadoras (Alison Lee y Suzann Pettersen) y que generó controversia, personalmente pensé que Europa ya había dejado atrás ese fantasma. Sin embargo fue todo lo contrario, ya que las locales dominaron por completo las acciones en Des Moines. Es simple: sin grandes estrellas aparte de Lexi Thompson, el gran nivel del LPGA Tour les brinda una gran ventaja a las jugadoras estadounidenses en la Solheim Cup. En el caso de Europa, el poco ritmo competitivo del LET le pasa factura a un equipo europeo que carece de profundidad (Florentyna Parker un claro ejemplo de aquello). El marcador final de 16.5 a 11.5 puntos hasta pareció generoso. Es que tampoco podemos olvidar que jugadoras como Lizette Salas, Paula Creamer y Cristie Kerr siempre encuentran su mejor nivel en la Solheim Cup, aunque no vengan rindiendo con todo su brillo en el LPGA Tour. Espero que en 2019 la cosa cambie. La idea es que "veteranas" como Pettersen, Carlota Ciganda, Anna Nordqvist y Caroline Masson se unan a la "sangre nueva" liderada por Hull, Hall y otras golfistas jóvenes que esperamos que un mejorado LET ayude a desarrollar previo a una eventual llegada al LPGA Tour. Ahora, para finalizar, cambiaré un poco de tema: creo que es hora de que la Solheim Cup reciba un nivel de atención mediático similar a la Ryder Cup. El espectáculo es tanto o más entretenido que el entregado por los mejores exponentes del golf masculino, hecho que quedó en evidencia con duelos como el que protagonizaron Thompson y Nordqvist en los singles del domingo. Sabemos que el LPGA Tour ha remontado durante los últimos siete años con más torneos, premios y cobertura que antes. Pero, a mi parecer, aún queda mucho por mejorar en varias áreas. Los medios en su mayoría le dan mayor cobertura a la Solheim Cup solo cuando ocurren polémicas como la de Pettersen y Lee en 2015. Entonces, ¿por qué no aprovechar la "marca" de la Ryder Cup 2018 para promocionar la Solheim Cup 2019 con una campaña más agresiva? Es hora que el European Tour y el LPGA Tour unan fuerzas para ayudar al LET a masificar este gran torneo por equipos (y eso es lo que parece que sucederá). La Solheim Cup merece mucho más. Por eso es que creo que el público, los medios y las propias giras pueden aportar su grano de arena para que el torneo sea más parejo y mediático. Archivos columnas de Nina Iniestra.

  • Jugador/caddie: Una relación tan bella como complicada

    Por Nina María Iniestra de la Riva (@Nina_Iniestra) En todo deporte es necesario contar con un cómplice. Alguien que domine el tema, controle tus emociones, haga estrategias y trabaje en conjunto contigo para salir triunfante. El golf no es la excepción, claramente. Es por eso que para tener éxito en este deporte -sobre todo en los circuitos de mayor importancia -, es vital contar con una mano derecha que viva a nivel de cancha la situación. Por supuesto que estamos hablando del caddie, idealmente uno estable semana a semana. No es la primera vez que escribo sobre este tema, empero decisiones impensables como la separación profesional de Rory McIlroy y J.P. Fitzgerald o la de Phil Mickelson y Jim “Bones” Mackay son pretextos perfectos para analizar el tema. ¿Cómo debería ser la relación ideal entre caddie y jugador? En una rueda de prensa previa al PGA Championship, Rory afirmó que J.P. "sigue siendo uno de sus mejores amigos", pero que en este tipo de situaciones “a veces hay que sacrificar la relación profesional para preservar la personal”. Casi siempre, la dinámica entre caddie y golfista es injusta: cuando existe un acierto es mérito del jugador, pero cuando ocurre un error es más sencillo culpar una mala indicación del caddie antes que admitir una falla en la ejecución. Personalmente, no parece una estrategia de separación por un bien común, ya que de forma inesperada Rory ha decidido que quien cargará su bolsa hasta (al menos) esta semana en Quail Hollow es uno de sus mejores amigos y padrino de bodas, Harry Diamond. Este tipo de circunstancias, de decisiones tan apresuradas que rompen la línea delgada entre la amistad y el servicio profesional, son uno de los motivos más comunes por los que profesionales del golf hacen cambios constantes de caddies (ejemplo, Lydia Ko). Esto a su vez puede resultar una repercusión delicada para el golfista, ya que es complejo que vuelvan a encontrar a un cómplice de cancha que los conozca al mismo nivel que su caddie anterior. Por otra parte, tenemos el ejemplo de estabilidad de años en que la relación profesional es tan sólida que se vuelve una hermandad. El caso de Phil y "Bones" es el claro ejemplo de que no todo dura para siempre, incluso aquellas relaciones cuya química parecen de cuento de hadas. Luego de 25 años de experiencias, triunfos, majors y vivencias juntos, ambas figuras en sus respectivos rubros decidieron separarse. Hablando maravillas el uno del otro, declararon que “su amistad excede el golf”, y que cada uno es el mejor en lo que hace. Ahora, Phil se mantendrá en las canchas junto a su hermano Tim, mientras que Bones recaló en Golf Channel como comentarista de campo. Personalmente, considero que la relación caddie-jugador es un tema delicado. Efectivamente tiene que existir un balance para distinguir la amistad con respecto al servicio remunerado, puesto que un error grave puede terminar con un quiebre profesional y emocional. Es vital tener una comunicación transparente con el caddie, para que uno al otro se puedan descifrar en cada momento. Ah, y que cada uno tenga su espacio también es crucial. Lo único que observo que falta con bastantes profesionales del golf es que la línea entre amistad y trabajo puede no estar muy bien marcada o dividida (un ejemplo es este caso de Felipe Aguilar y lo contrario es lo que sucedió con Phil y Bones, quienes siguen siendo mejores amigos). Después de todo, algunos se dan cuenta que en algunas situaciones límite la relación personal entre caddie/jugador nunca fue sólida. Concluyo que todo está en la comunicación y en la claridad de los conceptos, para que al menor error exista una compostura inmediata y no se guarden resentimientos poco útiles (Steve Williams y su libro donde habla del lado “oscuro” de Tiger, por ejemplo). De hecho, hasta en términos de estrategia pueden ser dañinos los constantes cambios de asistente: un caddie que trabaja varios años para alguien y después lo hace para otro, generalmente conoce sus fortalezas y debilidades, pudiendo usar esta información en su contra en una definición de torneo o en un evento de match play. Al final del día, una carrera puede cambiar completamente de rumbo ya sea con un cambio de caddie como con una relación que se mantenga fuerte en momentos difíciles. Sin duda alguna, en esta relación tan bella como complicada existe una delgada línea entre el éxito y el fracaso. Archivos columnas de Nina Iniestra.

  • 'Pigu' y el todo o nada

    Por Nina María Iniestra de la Riva (@Nina_Iniestra) En el mundo del deporte estamos acostumbrados a ver figuras cuyos esfuerzos para llegar a lo más alto de su disciplina han sido impresionantes. Ajustes en su vida social, sentimental, fiestas, familia y demás son algunos de los sacrificios conocidos. Pero esa fórmula no funciona de la misma manera para todos. En ese grupo más reducido es donde podemos encontrar a Andrés Romero, quien sin lugar a dudas no es un deportista común y corriente. "Pigu", con su estilo particular de llevar su carrera, ha demostrado que dentro de la inconsistencia a veces se ven los rayos del triunfo. De la nada apareció para clasificar al US Open y ganar de forma espectacular el BMW International Open, torneo donde demostró que es un golfista único. Claro, muchos decaen en su nivel la semana siguiente a ganar un título importante. Esa sensación de sentirse "desinflado" es parte de la naturaleza humana. Pero Andrés realmente pasó de la punta al último lugar de la tabla en cuestión de días, ya que terminó penúltimo en el Open de France con un total de +17. Sí, de -17 pasó a +17. Algo muy de "Pigu", ¿o no? Pero ese es el Romero que a muchos nos gusta. Un "Pigu" que es impredecible, que juega mejor cuando menos piensa y que también desplega su mejor nivel cuando los torneos son más importantes. Pero, ¿es recomendable seguir su camino de ser un golfista "de todo o nada"? Probablemente no, porque tener el talento que posee Andrés es difícil. De todos modos, a él le brinda muy buenos frutos la mayoría del tiempo. Después de todo, es muchísimo mejor ganar un torneo y culminar último en otro que terminar en el puesto 40° dos semanas en fila. Todos saben que Andrés es una persona que, en muchas ocasiones, no ha enfocado su atención ni su inmenso talento a crecer consistentemente en este deporte. "Pigu" es un tipo querido por todos que a veces invierte mayor parte de su tiempo en disfrutar con sus amistades en lugar de practicar en el driving range. Sin embargo, lo más curioso en este caso es que el tucumano rompió su molde previo al BMW International Open: esto porque hace unas semanas que se puso en contacto para ser entrenado por Mariano Bartolomé, alianza que brindó frutos inmediatos. Estas nuevas ganas de mejorar le dieron a Romero una nueva oportunidad en su vida deportiva. Sin tarjeta completa en el PGA Tour desde el famoso incidente del puñetazo al cartel del Barracuda Championship en 2015, el "Pigu" no rindió bien en el Web.com Tour antes de obtener estatus inmediato en el European Tour con su triunfo en Alemania. “Este es un momento que cambia mi vida", dijo Romero después de ganar en Munich, apenas unos meses después de decir que se "aburría" en el Web.com Tour  y que esa gira no le llamaba la atención. Ojalá que estas nuevas ganas de trabajar nos traigan de vuelta a un "Pigu" que perfectamente podría pelear un major como lo hizo en el Open Championship 2017. Así es "Pigu": todo una semana y nada en la otra. Pero eso es lo que lo hace tan genial e impredecible. Archivos columnas de Nina Iniestra.

  • Dejemos tranquilo a Tiger

    Por Nina María Iniestra de la Riva (@Nina_Iniestra) Artículos, videos, reportajes yentrevistas a expertos son algunas de las cosas dedicadas a un solo tema durante los últimos días: el arresto de Tiger Woods por conducir intoxicado producto de una ingesta desmedida de medicamentos. Versiones abundan; comentarios por demás subjetivos, dolosos y sin sentido hay cientos más. Esta columna no la destinaré a narrar los hechos, y mucho menos a criticar a un personaje que en su carrera y en su vida ha hecho más cosas positivas que negativas. La dedicaré a los seguidores volátiles que con cada triunfo defienden, pero que en momentos de crisis destruyen. Hay que comprender lo que aparentemente sucedió esa fatídica madrugada en Florida. Tiger ha recibido un exceso de tratamientos médicos y quirúrgicos que le han afectado físicamente y emocionalmente en su carrera. Por lo que de acuerdo a sus declaraciones y el mismo -y poco necesario- video que existe sobre su arresto, explica que "una mezcla de pastillas lo intoxicó". La gente, en furor y disfrutando otra nota roja más del golfista, escribe "que pena su inconsciencia", "es un alcohólico", y demás expresiones dañinas. Lo que a la mayoría del público le falta ver es que en las pruebas de detección de alcohol salió limpio, y su intoxicación fue por otras circunstancias como lo expliqué arriba en la columna. Con una declaración tan pronta como fue posible, un Tiger Woods endeble físicamente afirmó que "no hubo alcohol involucrado". Y obviamente que los días le dieron la razón al registrar un 0.0 en los exámenes de alcoholemia. "Lo que sucedió fue una inesperada reacción a medicamentos prescritos. Nunca capté que la combinación de medicamentos que tomé me iba a afectar de manera tan fuerte", recalcó el 14 veces campeón de majors. Creo que esta vez tenemos que darle el beneficio de la duda a una persona que lleva suficiente tiempo tratando de regresar a lo que algún día fue como golfista. De hecho, estoy 100 por ciento de acuerdo con lo que señala Martin Kaymer, aunque también debo señalar que entiendo que medios de comunicación como Golf Channel Latin America cubran una noticia de gran interés como la de Tiger y su arresto. Pero creo que, cuatro días tras el incidente, llegamos a un punto en que ya sabemos todo lo que debíamos saber. En un mes más se conocerán algunas consecuencias legales y posteriormente sabremos si Tiger podrá regresar a las canchas con éxito. ¿El resto? No es necesario que lo sepamos. Este es un momento clave para apoyar y creer en una figura extraordinaria que ha aportado un cambio radical al golf. Sí, ha sido decepcionante la caída que ha sufrido su carrera, empero hay circunstancias que no van ligadas directamente a ese tema y que sabemos que causan interés en la opinión pública. Personalmente espero que Tiger salga adelante como ser humano. Si de alguna manera desarrolló una especie de dependencia a sus medicamentos, deseo que reciba el tratamiento idóneo. Simplemente no es justo hundir y humillar a personas que cometen errores o bien que sufren circunstancias tan incidentales como esta última. Los invito a apoyarlo. No con una palmada en la espalda, puesto que no es precisamente correcta la forma en la que ha llevado su vida, pero sí evitando comentarios humillantes y denigrantes. Si bien se puso en peligro a él y a otros, tampoco es justo criticarlo sin conocer mayores detalles (que no es obligación que sepamos). Dejemos tranquilo a Tiger. De seguro él tendrá una red de apoyo que lo ayudará a salir adelante con éxito. Al menos eso es lo que esperamos todos los que amamos este deporte. Archivos columnas de Nina Iniestra.

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