Cuestión de actitud: Personalidades que contrastan en el mundo del golf

julio 2, 2012 Imprimir
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Desde que culminó el US Open, uno de los temas que quedó en el tapete para los seguidores del golf  tuvo relación con el mal comportamiento del español Sergio García en el Olympic Club de San Francisco.

Y la verdad es que la actitud del hispano dentro de la cancha en los últimos años ha sido digna de críticas. Hace unas campañas García escupió un hoyo en el TPC de Sawgrass en muestra de desaprobación tras fallar un putt. Posteriormente, tiró su hierro-5 al agua en el Abierto de Tailandia 2011, antes de declarar que “nunca ganaría un major” durante su participación en Augusta.

El español coronó su “zaga de furia” discutiendo con espectadores y destruyendo un micrófono en el Olympic Club, actitudes que sin duda han hecho que disminuya su popularidad entre los aficionados, así como también entre sus colegas.

“A Sergio lo conozco personalmente. Coincidimos en un Mundial Amateur y en cuatro torneos como profesional, y la verdad es que nunca ha sido muy sencillo ni agradable. Sin duda su actitud de desinterés y de poca conexion y agradecimiento con el publico no le ayuda”, dice el mexicano Alejandro Quiróz.

El comportamiento de García contrasta con el de Jason Dufner, quizá el jugador más calmado e inexpresivo del PGA Tour. Curiosamente mientras el español pasa por un momento de relativa mediocridad en cuanto a resultados, el estadounidense se encuentra en medio de su mejor temporada gracias a su talento y actitud consistente.

“Esa es mi personalidad y mi manera de ser, no es algo que esté trabajando para mantener. Algo muy malo tiene que pasar para que me enoje o algo muy bueno tiene que suceder para que celebre. Pienso en muchas cosas durante una ronda de golf, pero es parte de mi modo de comportarme no exteriorizarlas”, dijo Dufner hace algunas semanas.

Esto no quiere decir que sea imposible tener éxito en el golf mientras uno expresa sus frustraciones. Ejemplos como Tiger Woods dejan claro que ese no es el caso. Sin embargo, la mala actitud trae como consecuencia la caída en el apoyo del público y, por ende, menor interés por parte de sponsors para auspiciar a un jugador que se considera como “mal ejemplo”.

“Para Sergio, esa actitud se la transmite a su juego y la gente ya no lo apoya ni quere como antes. Ya no es tan atractivo ir a verlo jugar”, agrega Quiróz.

Actualmente, existen pocos golfistas tan efusivos dentro de la cancha como García. Tampoco hay muchos que sean tan controlados y calmados como Dufner, por lo que la mayoría de los jugadores se encuentra en un término medio que siempre va cambiando de acuerdo al estado de ánimo y rendimiento dentro de un torneo.

“A todos nos pasa que nos enojamos en algún momento. Yo por ahí me identifico con algo intermedio. En mi caso trato de controlar mis emociones, pero no es algo que sea fácil de hacer. Requiere de mucho trabajo”, asegura el argentino Armando Zarlenga, reciente clasificado al PGA TOUR Latinoamérica.

Una mala actitud no asegura malos resultados. Sin embargo, como lo hemos visto en el caso de García, construye una cuestionable reputación y mayor cantidad de cobertura negativa, problemas que jugadores como Dufner tienen la ventaja de nunca enfrentar. (Golf Channel)

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