1 º
Jon, Rahm

-20

2 º
Tony, Finau

-16

3 º
Justin, Rose

-15

4 º
Henrik, Stenson

-14

5T º
Patrick, Cantlay

-13

5T º
Rickie, Fowler

-13

7 º
Dustin, Johnson

-12

8T º
Alex, Noren

-11

8T º
Gary, Woodland

-11

8T º
Xander, Schauffele

-11

11 º
Patrick, Reed

-10

12T º
Bryson, DeChambeau

-8

12T º
Bubba, Watson

-8

12T º
Justin, Thomas

-8

15 º
Keegan, Bradley

-6

16 º
Jason, Day

-5

17 º
Tiger, Woods

-1

18 º
Hideki, Matsuyama

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Noticias

WGC

¿A qué México vuelve Tiger?

Febrero 19, 2019, 9:38 pm

Por Fernando Garza (@fergarzagolf)

El rumor era fuerte, casi imposible de detener.

A inicios de la semana pasada tomó fuerza lo que para algunos era lógico: la participación confirmada de Tiger en la tercera edición del WGC-Mexico Championship a llevarse a cabo en el Club de Golf Chapultepec. La ilusión de todo un país se agrandó cuando el jugador norteamericano ratificó oficialmente su participación en el campeonato mundial a jugarse en territorio nacional. Histórico.

Me emociona, sí, pero a la vez es ineludible preguntarnos: ¿A qué México volverá Tiger?

La última vez que Tiger estuvo en México por temas golfísticos fue en octubre de 2015. En esa ocasión era probable su participación en la desaparecida Bridgestone America’s Golf Cup. Al final, Tiger aludió a problemas en su espalda para cancelar su participación. Aun así, Tiger vino a cumplir algunos compromisos de prensa y con el público.

Las opiniones de lo que sucedió con Woods esa semana fueron mixtas, bajo el hermetismo que va acompañado a la visita de un jugador que cambió nuestro deporte para siempre.

Tiger llegará al país que hoy en día cuenta con la mayor presencia en el PGA Tour de toda Latinoamérica. Cuatro jugadores con tarjeta completa, como ya lo hemos comentado en diferentes textos en este espacio. Además, esos cuatro jugadores están llevando su temporada “amalgamados” en un mismo sueño. Apoyándose, uniéndose ante todo lo que sucede en una temporada en el Tour. Camaradería.

Al mismo tiempo, el “Tigre” llegará a uno de los países con mayor polarización en las calles, en las opiniones, algo que no habíamos vivido en los últimos 50 años. Hemos siempre disentido entre diferentes sectores del país (lo cual es sano y normal), pero que esa polarización se “orqueste” desde el gobierno ha sido lo que muchos de nosotros no estábamos acostumbrados a sentir, a ver.

Tiger tendrá la oportunidad de darse cuenta de lo que ha crecido el golf en popularidad. De los esfuerzos, aislados algunos, y conjuntos otros, pero todos con resultados favorables para los chicos, para los juveniles, hombres y mujeres, que sueñan con emular a Esteban, Carlos, Gaby, Lorena, Abraham, y por supuesto a él mismo.

¿Se dará cuenta Tiger de que aún con el cambio de gobierno, siguen existiendo servidores públicos que lo único que pretenden con un evento así, es tomarse una foto? Probablemente (y ojalá) Tiger y su equipo se den cuenta de los servidores públicos que buscan el crecimiento del deporte en el país. De manera auténtica. Si existen, aunque son pocos. Somos potencia en la improvisación. No es momento de generalizar, hoy más que nunca necesitamos la madurez y conciencia de no estar de acuerdo y, a pesar de ello, construir entre todos el país que queremos, puntualizando muy bien los qué’s, quiénes, y cómo’s.

Será una visita de contrastes esta de Tiger. Podrá darse cuenta de lo evolucionada (y de regreso a sus orígenes) que está la cocina mexicana. Disfrutará sin duda esta parte, ingredientes de calidad y un gremio entero entregado a “gritar” con orgullo nuestras raíces, nuestra tierra, nuestra cultura, nuestros ingredientes. De todas las cosas que se pueden saborear en nuestro país, creo que en el desayuno es donde se engloba mejor la clase de potencia que somos culinariamente hablando. Tiger, por ende, estará listo para afrontar las cuatro rondas si toma el desayuno indicado. Provecho.

A todo esto, Tiger volverá a competir en Latinoamérica después de haber ganado la Copa del Mundo 2000 junto a David Duval en Buenos Aires. ¡Qué Argentina diferente se toparía, si volviera por allá!

Latinoamérica entera ha cambiado de manera notable, no sé si siempre para bien. Argentina lucha por recuperarse de años de saqueo, con políticas públicas que no son muy populares (es difícil cuando estas políticas no vienen acompañadas de estabilidad financiera). Los bolsillos de los pueblos están dañados, exceptuando los de ciertos sectores, de ciertos países.

Será su primera vez compitiendo en México. Seguramente Tiger notará la diferencia en lo que se ve en los trayectos de tráfico entre su habitual Florida, y hasta las diferencias marcadas que hay entre Los Cabos (donde Tiger tiene un campo diseñado por él -“El Cardonal”- y el cual visita de vez en cuando) y Ciudad de México. Nuestra capital es un milagro que se sostiene por gente que aguanta y cree. Por una sociedad que, sin mucha explicación, coexiste en el caos. Pero dentro de ese caos se generan las mejores historias que hay en el país, en el continente. Claro, porque en el caos hay diversidad de opiniones, de sueños, de locuras, de gente talentosa, y ahí se entiende la Condesa y la Roma,  nuestros cafés interminables y un sinfín de lugares que vuelven mágica nuestra Ciudad de México. Quizás no sufra Tiger el tráfico, pero dicen que en esta ciudad la vida es eso que pasa mientras uno está en un embotellamiento.

Si hay algún jugador que entiende de caos, es justamente Tiger. Por ello, creo que estará cómodo esta semana en Ciudad de México. Tiger entró en un vertiginoso declive después de que su vida privada se convirtió en un completo caos a finales de 2009 y de a poco fue reconstruyéndose. Internamente, pero también su golf. Su victoria el pasado septiembre fue un hito, para mí, histórico. Ya había llegado de nuevo al número uno del mundo allá por 2013, pero sendas lesiones (de nuevo) en la espalda lo dejaron fuera de manera indefinida. El riesgo de NO VOLVER A JUGAR NUNCA fue latente. Que haya hecho lo que hizo en Atlanta en septiembre pasado fue, al menos para mí, una de las gestas más grandes en la historia del deporte mundial. Como la Ciudad de México, pues, que en medio del caos aparecen las historias de héroes sin capa, todos los días.

Tiger vuelve al país de la “memoria corta”. Pónganse a pensar en ello, leemos, comentamos, reímos, olvidamos. Sea política, familiar, de un amigo. El tema da igual. Esta manera de ser del mexicano tiene sus ventajas (se avanza a pesar de los traumas, de las tragedias), pero también conlleva a que los tropiezos se repitan con mayor frecuencia.

Con esta “memoria corta” lo que les quiero decir es que estoy completamente seguro de que la entrega del público a Tiger será total. Después de sus problemas personales hubo gente que nunca volvió a ser “Tiger Fan” (pocos). Pero su publico lo perdonó. Al final, es un humano (casi superdotado) que puede cometer errores, y Tiger habló de ellos, los enfrentó y trató de buscar una mejor versión de él.

Eso no será recordado en lo más mínimo por los mexicanos, porque también sería importante recordar todo lo bueno que Tiger le ha dado al golf. Lo cambió para bien, para siempre. Es el jugador que mueve a las masas y no hay (y no sé si habrá) alguien que siquiera se le compare. El público esta semana aprovechará la oportunidad histórica que tiene de verlo competir.

Tiger se topará mucha prensa internacional, pero habremos de buscar que la impresión con la prensa mexicana sea buena. No me queda duda que talento en los colegas hay. Preguntas serias, profundas, de golf, propositivas, buscando datos interesantes y comentarios que construyan sobre lo que sería una gran noticia para el golf mundial: el triunfo de Tiger o de nuestro Abraham Ancer.

No les quiero contar muy a detalle el tipo de gobierno que Tiger se topará. Pretendo pensar mejor que esta semana será una fiesta deportiva en la que dentro del Club de Golf Chapultepec no habrá cabida para quien pretenda señalar sin sustento a este deporte como un deporte para “fifi’s”. Creo que hay en el nuevo gobierno gente capaz que tiene claro los inmensos beneficios que arroja un evento de esta magnitud. Un evento que habla muy bien de México y de los mexicanos, y que confirma lo que ya sabemos: organizándonos podemos generar experiencias únicas, con una hospitalidad difícil de igualar en el mundo entero.

Tiger vuelve a México, al mismo de siempre. Al solidario, al folclórico, al único. Al que avanza a pesar de muchos. Al que sueña a pesar de todo. Tiger vuelve a nuestro México buscando conquistar a un público que ya está conquistado por el solo hecho de verle pegar en este histórico campo. Si Tiger ajusta bien sus distancias, será factor esta semana. Hablo de la distancia con un mexicano, chaparrito y talentoso, que viene por todo. Tiger vuelve a un México con una estrella naciente que está lista para todo.

Disfrutemos de verlos jugar juntos, por lo pronto, los dos primeros días.

¡Bienvenido Tigre!

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