1 º
Jon, Rahm

-20

2 º
Tony, Finau

-16

3 º
Justin, Rose

-15

4 º
Henrik, Stenson

-14

5T º
Patrick, Cantlay

-13

5T º
Rickie, Fowler

-13

7 º
Dustin, Johnson

-12

8T º
Alex, Noren

-11

8T º
Gary, Woodland

-11

8T º
Xander, Schauffele

-11

11 º
Patrick, Reed

-10

12T º
Bryson, DeChambeau

-8

12T º
Bubba, Watson

-8

12T º
Justin, Thomas

-8

15 º
Keegan, Bradley

-6

16 º
Jason, Day

-5

17 º
Tiger, Woods

-1

18 º
Hideki, Matsuyama

0

Noticias

Varios

El Golf Social

Septiembre 18, 2018, 7:54 pm

Por Fernando Garza (@fergarzagolf)

Recuerdo bien los días en los que en mi vida no había golf sino sólo tenis (¡Gracias Papá!). El tenis, con sus Chang, Agassi, Sampras, Edberg, Bruguera, fue la disciplina deportiva que me mostró valores y enseñanzas que hasta el día de hoy conservo.

Ejemplos:

a) Respetar al juego y al rival.

b) Disciplina.

c) Entre más entrenes y te enfoques, mejor será tu desempeño.

d) Lo importante del deporte como cohesión social.

El tenis es un deporte democrático, casi socialista (no tanto como el fútbol, pero sí mucho más que otros deportes). Casi en cualquier lugar se puede construir y mantener una cancha para jugarlo. No se necesitan grandes terrenos ni grandes cuotas para iniciarse. El equipo necesario es mínimo, y hay raquetas para todos los presupuestos. Con esa realidad crecí yo y, si bien es cierto que fui un jugador “mediocre” en cantidad de torneos ganados, me sentí profundamente ganador por lo que se me inculcó en el entorno del deporte y por la gente que conocí (y con la cual aún mantengo esa amistad). Gracias eternas a mis padres por su enfoque.

En algún momento de mi vida (¡Bendito Dios!) observé por pequeños lapsos un torneo de golf en la televisión y algo me “picó”. Corría el año 2006 me parece y fue Tiger quien me acercó al deporte (como a millones de jugadores en todo el mundo). De pronto, nació una obsesión difícil de entender y explicar, pero que no solo se ha mantenido, sino que ha crecido exponencialmente en los últimos años. Se disfruta. A eso creo le llaman VIDA.

En ese momento en donde “algo me picó” fui a buscar unos bastones de golf en una casa de NO GOLFISTAS. Lo único que sabía es que en sus buenos tiempos tanto mi abuelo como mi abuela paterna habían practicado de manera amateur el deporte, así que mi esperanza era que hubieran olvidado alguno de sus equipos en casa o que mi papa por azahares del destino los hubiera tomado prestados. Y sí, ahí estaban. Spalding 1979, Blades… dificilísimos de pegar, sobre todo para un principiante, pero mi hallazgo me llenó de emoción. Manos a la obra.

En mi club no existía campo de golf, y este “descubrimiento” se dio cuando yo ya vivía en Monterrey. Ahí fue donde comencé a entender las diferencias sociales entre el tenis y el Golf (sobre todo comparando el deporte con otros países). Difícil hacerte socio de un club, con esas cuotas de inscripción (acción) o rentas mensuales, sin olvidar de mencionar la dificultad para muchos de encontrar con quien jugar (como nuevo en el deporte, foráneo, presupuesto reducido..). Ni que decir de las pocs instalaciones públicas, o programas de gobierno que impulsaran la práctica de este deporte, que en muchas ocasiones se habla de el como “elitista” o “segregador de clases”.

Así que la vida me llevó por el camino del periodismo deportivo y en esta aventura estamos, más cerca del golf, de los jugadores, del Tour, de torneos, y quizás jugando todavía muy poco (a menos de los que quisiera).

En esos momentos de juego que busco, apareció un torneo entre amigos y miembros/suscriptores de la revista (casi coleccionable) más seria que conozco y de la cual me da mucho orgullo pertenecer: The Golfers Journal. Amigos, se los recomiendo a los que le gusta el buen contenido y las historias que mueven realmente a este deporte.

La cita era en Goat Hill Park, en Oceanside, California, a pocos kilómetros al norte de Carlsbad, un municipio del Estado más prospero de Estados Unidos en donde están enclavadas muchas empresas dedicadas al golf (Callaway, Taylormade, Titleist, etc.). Este campo público, Par-65, tiene una historia sin igual: hace algunos años estuvo a punto de desaparecer por falta de recursos, desatención del gobierno local y un plan de expansión de una compañía de campos de fútbol (querían convertirlo en eso).

Pero la comunidad que sí solía visitar el campo y otros empresarios con empresas dedicadas al golf de la zona (ejemplo Linksoul, Scotty Cameron, etc.) se avocaron a conseguir recursos y hacer toda una campaña para salvar a Goat Hill (lo cual lograron).

Ahora bien, la revista está localizada entre Oceanside y Los Angeles, por lo que, además de la historia misma de Goat Hill, por su ubicación también hacía mucho sentido realizar ahí el evento por parejas.

Fue mágico (no voy a hablar del triunfo, pues además de todo… ¡Ganamos!). Lo más increíble fue ver a la comunidad disfrutando del día, del evento. Lo increíble fue que lo MENOS importante fue el golf mismo (bastones, birdies, ropa, etc). Lo relevante fue ver a los niños disfrutar de la música en la premiación y observar a la gente que llegó de todas partes movidos por una misma pasión: una publicación con contenido de calidad y el amor por el deporte.

El golf debe ser divertido, y debe estar disponible para la mayoría de la gente (sobre todo para la emergente clase media mexicana). La misma situación está en toda Latinoamérica. Los ricos desarrollan, los ricos se hacen miembros de cierto club, y los ricos son finalmente los que juegan el deporte… entonces, ¿cómo hacer crecer este deporte?

La respuesta NO es solamente esa -la creación de campos para ricos con exorbitantes cuotas mensuales y de inscripción- sino que también va de la mano del trabajo con los niños y con los gobiernos locales.

Claro, hay excepciones y planes muy serios que están llevándose a cabo en México y Latinoamérica, pero lo importante de estos planes es que:

a) Sean impulsados por los CIUDADANOS (así nos aseguremos su viabilidad en el futuro, al no tener el riesgo de que algún gobierno que vaya llegando cancele todo de la noche a la mañana…)

b) Que los objetivos sean claros y adaptados para que toda la gente los entienda (inculcar valores, tener actividad física, DIVERTIRSE.

c) Entender de una buena vez que el golf es para todos y es una gran herramienta de cohesión social.

Lo que vi el fin de semana en California no fue segregación, pedantería o “show-off” de lo mejor en equitación que tiene la industria. El fin de semana fue inolvidable porque conocí a gente que tiene solo una misión en la vida: ser felices a través de conocer gente de todo el mundo con los que comparten una misma pasión: el Golf.

Archivos de columnas de Fernando Garza.

redes sociales