1 º
Jon, Rahm

-20

2 º
Tony, Finau

-16

3 º
Justin, Rose

-15

4 º
Henrik, Stenson

-14

5T º
Patrick, Cantlay

-13

5T º
Rickie, Fowler

-13

7 º
Dustin, Johnson

-12

8T º
Alex, Noren

-11

8T º
Gary, Woodland

-11

8T º
Xander, Schauffele

-11

11 º
Patrick, Reed

-10

12T º
Bryson, DeChambeau

-8

12T º
Bubba, Watson

-8

12T º
Justin, Thomas

-8

15 º
Keegan, Bradley

-6

16 º
Jason, Day

-5

17 º
Tiger, Woods

-1

18 º
Hideki, Matsuyama

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Noticias

World Cup

Los segundos serán los primeros

Noviembre 28, 2018, 9:17 pm

Por Fernando Garza (@fergarzagolf)

Llegaron sin saber a ciencia cierta que harían historia. Quizás lo sabían, pero actuaban como si el tema les fuese extraño, lejano.

Prudencia, se repetían. Digo esto porque los jugadores que a lo largo de sus carreras han luchado de la manera en la que lo han hecho Roberto y Abraham, suelen proyectar una imagen ferviente de humildad (y no los culpo). El golf es muchas veces un deporte caprichoso. La diferencia entre ganar y nunca hacerlo es tan pequeña, sobre todo a ese nivel.

Probablemente mientras ellos “silenciosamente” hacían historia (a razón de puro birdie), tú, como muchos medios de comunicación, gastabas tus palabras, tus minutos y tus canales de interacción en comentarios sólo de los partidos (sin trascendencia competitiva, por cierto) de una selección mayor de fútbol que lleva varias décadas “en transición” o en un gris “interinato”. A cada fracaso se le acompaña con una reflexión (normalmente corta, insuficiente y carente de solidez) que provoca cambios nulos a excepción de la búsqueda de un nuevo DT, una solución tristemente reciclada y gris, como la personalidad que muestran muchos de los jugadores y dirigentes que integran a dicho grupo.

No estoy en contra de que se hable de la selección mayor de fútbol, ni mucho menos. Es el deporte más seguido en el país. Es importante conocer las implicaciones de su juego y estilo (o la ausencia de él), los planes de mejora, el proceso de la nueva camada de jugadores, los torneos que vienen y los objetivos que se tienen o debieran tener para los futuros ciclos mundialistas. Lo que no comparto y apoyo son dos cosas:

1- Que se llenen programas de información y/o discusiones basura, sólo para llenar tiempo disponible en televisión / radio o prensa y, por ende, que;

2- Se deje fuera el hablar sobre los triunfos que tienen atletas de nuestro país en otros deportes, a lo largo y ancho de todo el orbe.

Mientras tú y los tuyos se preguntaban sobre la ausencia de las “grandes estrellas” en los partidos contra Argentina, Abraham charlaba con Roberto tranquilizándolo después del tercer día de competencia en un Mundial de Golf  donde no sólo irían por el “quinto partido”, sino que se asegurarían pelear por el titulo hasta el final. Y no solo con buenos deseos, sino que con trabajo, procesos serios y una paciencia tal, que ni los mejores frutos son capaces de experimentar.

En cuanto cayó el primer gol de Argentina, Roberto respondió con birdie al 7, y mandó un mensaje a Latinoamérica, pero sobre todo a Inglaterra, Bélgica y Australia. La dupla mexicana se entendía de manera perfecta a la hora de alternar golpes (sin recurrir al boxeo). Mientras Abraham embocaba putts para par (en especial durante el segundo día de competencia) manteniéndose así en la lucha, el equipo mexicano de fútbol hacía agua en defensa.

Y tú preferías hablar de lo segundo.

¿Por qué? Es cultural, es casi inevitable, pero es algo que va a cambiar. Siento una profunda certeza de ello. No es posible que la mejor actuación en la historia de una copa del mundo no haya llegado ni a los encabezados de la página 8 de los principales periódicos (aunque yo esperaría verlo en primera plana).

No es posible que no hayamos tenido más cobertura que los 8 o 9 muertos que hubo en Nuevo León a causa del ajuste de cuentas del narcotráfico. Me aterra pensar que las buenas noticias “no vendan”.

Los segundos en esta Copa del Mundo llevada a cabo en Melbourne serían seguramente los primeros en defender al país en caso de que participáramos en una guerra. No sería Giovanni o su hermano, queridos, serían Abraham y Roberto. Lo digo con absoluta franqueza y certeza porque llevan peleando por un sueño TODA su vida, y aún no tienen nada seguro.

Lo digo así de convencido porque llevan librando una “batalla” por apoyos TODA su vida. Están acostumbrados a luchar. Será una lucha muy larga, porque les recuerdo que en el golf NO existen los contratos que brindan tranquilidad financiera al mediano y largo plazo (hablo deportivamente). Afortunadamente, la disciplina del trabajo ya la tienen.

Ha sido extenuante y emocionante seguir a Abraham y Roberto en esta aventura que vivieron en Australia y presenciar al menos por TV la manera en la que han puesto de nuevo el nombre de México bien en alto, venciendo a potencias de este deporte, pero sobre todo venciendo a los prejuicios de una sociedad entera.

No tengo duda en que los segundos, serán los primeros. Los primeros en ser reconocidos como mexicanos de verdad, comprometidos con su país. Roberto y Abraham merecen toda nuestra admiración y nuestro aplauso, pero en especial merecen que se hable de ellos, que se comuniquen sus logros, sus tropiezos y sus carreras. En eso estamos y seguiremos así.

Un -20, sólo detrás de Bélgica, en la mejor actuación que jamás se haya visto de una dupla mexicana.

Roberto y Abraham son un orgullo para todo el país.

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