1 º
Paul, Casey

-16

2 º
Russell, Henley

-12

3T º
Anirban, Lahiri

-11

3T º
Brian, Harman

-11

3T º
J.B., Holmes

-11

6T º
Beau, Hossler

-10

6T º
Bryson, DeChambeau

-10

6T º
Bubba, Watson

-10

6T º
Jason, Day

-10

6T º
Ryan, Blaum

-10

11T º
Danny, Lee

-9

11T º
Jamie, Lovemark

-9

11T º
Kyle, Stanley

-9

11T º
Matt, Jones

-9

15T º
Emiliano, Grillo

-8

15T º
Kevin, Tway

-8

15T º
Patrick, Cantlay

-8

15T º
Rory, McIlroy

-8

15T º
Scott, Brown

-8

15T º
Zach, Johnson

-8

21 º
Lanto, Griffin

-7

22T º
Charley, Hoffman

-6

22T º
Chase, Seiffert

-6

22T º
Denny, McCarthy

-6

22T º
Hunter, Mahan

-6

22T º
James, Hahn

-6

22T º
Kevin, Streelman

-6

22T º
Patrick, Rodgers

-6

22T º
Peter, Malnati

-6

22T º
Steve, Marino

-6

22T º
Stewart, Cink

-6

32T º
Blayne, Barber

-5

32T º
David, Lingmerth

-5

32T º
Justin, Thomas

-5

32T º
Richy, Werenski

-5

32T º
Tyler, Duncan

-5

32T º
Wesley, Bryan

-5

38T º
Brandon, Harkins

-4

38T º
Brett, Stegmaier

-4

38T º
Brooks, Koepka

-4

38T º
Fabian, Gomez

-4

38T º
J.J., Spaun

-4

38T º
Ken, Duke

-4

38T º
Mackenzie, Hughes

-4

38T º
Si, Woo Kim

-4

46T º
J.J., Henry

-3

46T º
Jordan, Spieth

-3

46T º
Keegan, Bradley

-3

46T º
Nick, Hardy

-3

46T º
Russell, Knox

-3

46T º
Seamus, Power

-3

46T º
Tom, Lovelady

-3

53T º
Alex, Cejka

-2

53T º
James, Driscoll

-2

53T º
Keith, Mitchell

-2

53T º
Kelly, Kraft

-2

53T º
Martin, Laird

-2

53T º
Ryan, Armour

-2

53T º
Sam, Ryder

-2

53T º
Scott, Stallings

-2

53T º
Steve, Wheatcroft

-2

53T º
Trey, Mullinax

-2

63T º
Billy, Hurley III

-1

63T º
Ethan, Tracy

-1

63T º
Sam, Saunders

-1

63T º
Vaughn, Taylor

-1

67T º
Adam, Hadwin

0

67T º
John, Huh

0

67T º
Martin, Flores

0

67T º
Padraig, Harrington

0

71T º
Cameron, Tringale

1

71T º
Daniel, Berger

1

71T º
Kyle, Thompson

1

74 º
Dominic, Bozzelli

5

Golf amateur

Noticias

No fue ni será Fassil

Junio 12, 2018, 3:42 pm

Por Fernando Garza (@fergarzagolf)

Me aburro, María. No es fácil estar acá. Más de dos años sin poder pisar un campo de golf. De pronto me da por ideas como robar las herramientas de Picasso o Dalí para, con un verde de tono vibrante, convertir a un par de nubes en fairways. A un pincel en hierro-7. Contengo mi pasión en el día a día con los escasos permisos que negocié desde que llegué acá.

“La primera semana de abril no me la toquen.” Fui enfático. Por ahora me lo respetaron.

Luego me dejan junto a la nostalgia y mi memoria, disfrutar de algunos torneos amateurs que me ponen los pelos de punta. El British Amateur, el Nacional de Aficionados (disculpa que le llame así pero soy de la vieja escuela), en ambas ramas, y el Mundial Juvenil. Garra pura, orgullo por tus colores, por tu bandera. El dinero jamás como invitado a esas justas. Mágico.

Veo esos eventos y extraño la sensación de pegar un putt perfecto y ver la bola recorriendo su camino, con la certeza inevitable de que en segundos desaparecerá. Extraño cargar mi bolsa, pensar una noche antes qué me voy a poner para jugar al día siguiente; extraño el sonido exacto de un impacto que te hace creer y soñar, que te hace volver.

Un poco más de un año antes de que decidiera retirarme por acá, “lejos” de todo, recuerdo que escuché de ti.

– “Ganó la de Pachuca el Nacional de Aficionadas”, me compartió un compadre.

– “La Futbolera?”, pregunté.

– “Así es, y dicen que trae un camino recorrido con trabajo estilo Los Tuzos…”.

Seriedad, tesón, disciplina, largo plazo, paso a paso… todas estas son características que tu padre Andrés junto con su equipo de trabajo ha impuesto en la institución a la que ha estado ligada durante muchos años. Y eso justamente  se traduce en campeonatos… pero sobre todo en equipo de época, en la posibilidad de trascender, de dejar un legado.

Cuando algún jugador triunfa y tiene un golf que empieza a generar comentarios generalizados sobre su potencial, se gesta un riesgo enorme de que ese jugador “se la crea” y pierda piso, pierda terreno, olvide su origen y olvide que al golf jamás se le falta al respeto, que al golf jamás se le domina ni se le controla. Somos seres a merced de un deporte cruel que en ocasiones te permite sonreír, pero que seguido te da motivos para dejarlo.

A lo largo de siete décadas me contaron de jugadores en muchísimas ocasiones, y fui aprendiendo a dudar, por mi bien. Si me enfrentaba a Jack en el British Amateur, prefería dudar de que aquel guero tenía tanto golf como para hacerme daño en un match en Carnoustie. Pero es importante recordar que también “dudaba de mi”. Sí, de mí mismo.

Sin embargo, eso lo hacía para mantenerme concentrado, solo en el siguiente tiro y sin refugiarme en lo mucho que había ganado o en lo bueno que yo era jugando al golf, según decían muchos jugadores.

Por eso supe que no debía ilusionarme “tanto” contigo, porque tu potencial era brutalmente notorio… pero hay triunfos que solo hacen sentido si se miran hacia atrás, y si acabaron formando parte de un eslabón más grande. De algo que se desarrolló a través del tiempo, que perduró, que no fue solo un chispazo de genialidad. Como diría mi esposa, “una golondrina no hace verano“.

A mí me pasó igual. Después de ganar varios años seguidos el CNA, tardé cerca de 15 años en ganarlo de nuevo y por última vez. Entre esos triunfos vinieron dudas y cuestionamientos. Eran otras épocas, sí, pero las preguntas que nos hacemos como jugadores de alto rendimiento eran las mismas: ¿Tengo el talento? ¿Podré volver a lo que era? No, fácil no es.

Pasó el tiempo y mírate. Me alcanzaste con tu triplete en ese campeonato que tanto cariño le tengo. Golpe de autoridad. Uno trabaja, sacrifica y entrena para satisfacción propia. Si bien no hay nada que demostrarle a nadie, callaste muchas bocas, y lo hiciste con ese trabajo en silencio que engrandece cualquier trofeo.

Sin querer ser noticia llegaste a Arkansas separándote de los tuyos, y sé, por lo que vi, que tu inicio no fue fácil. Una vida diferente con un grado de exigencia extraordinario. Expectativas, deseo, presión. Sin tiempo que perder… ahí fue cuando entendiste que había que agarrarse de lo que Dios nos da en esos casos: Familia, recuerdos, ilusión, práctica y paciencia.

Y de pronto Dios seguía ahí, guiándote, pero contigo al volante de un frenesí que se originó triunfo tras triunfo, birdie tras birdie, palabra de aliento tras palabra de aliento. Con el equipo al hombro -como consecuencia, no como obligación- toda la temporada. Emperatriz de América.

Y luego los Regionals y Nationals y el nombramiento en el equipo del año. Yo para esas fechas donde me enteraba de todo lo que lograbas (a diferencia de mi paso por North Texas) ya veía la televisión con horas extras, me escondía, pedía crédito, hipotecaba programas futuros con tal de poder seguir informándome de las hazañas que gestabas en la unión americana.

¿Y después? Consenso. De tus compañeras y rivales, de las coaches, de los periodistas, del gremio en general. Consenso, eso que tanta falta hace en nuestro país. Lo hubo y desencadenó en un Annika Award que por primera vez en la historia terminó en manos de una jugadora latina. Piel de gallina.

Y te lo digo yo, María. Sí, Juan Antonio. Sé que no fue ni será fácil. pero gracias a Dios es así, pues, de otra manera, el trayecto no tendría un gusto tan bueno como el que puede tener. Todo eso independiente de donde terminemos (te digo que todos se retirarán acá donde yo vivo ahora), ya que lo que uno deja como legado allá tiene que ver con las personas a las que uno inspiró. ¿Cuanta gente se inició o se mantuvo en este deporte gracias al video de Maria defendiendo los colores de su Universidad o de su país y haciendo birdie en el hoyo final para ganar por uno?

De seguir así (de lo cual no tengo ninguna duda), los éxitos se acumularán (también los fracasos) y dejarás una huella aún más permanente en el deporte de nuestro país y en muchos niños que buscan un motivo para seguir, a pesar de los triputts desde tres metros. A pesar del calor, de las reglas inauditas, de las rondas interminables.

Por favor, sigue disfrutando el proceso. Te hagas profesional o no, asegúrate que tus triunfos y tu vida como amateur sea la columna vertebral de tus acciones y de tu carrera, pues es ahí donde se aprende lo que es verdaderamente importante: disfrutar, ser feliz, sentirte orgulloso de quien eres, competir con entrega y compartir.

Felicitaciones, sinceras, y un saludo afectuoso desde acá arriba. Ah y una última cosa, no olvides a manera de homenaje nacional, gritar “Viva México” en el Hogan Bridge del hoyo 12 de ANGC el año que viene.

Con afecto,

Juan Antonio Estrada (1936 – 2016)

Mejor jugador amateur en la historia de México.

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