1 º
Brooks, Koepka

-16

2 º
Tiger, Woods

-14

3 º
Adam, Scott

-13

4T º
Jon, Rahm

-11

4T º
Stewart, Cink

-11

6T º
Francesco, Molinari

-10

6T º
Gary, Woodland

-10

6T º
Justin, Thomas

-10

6T º
Thomas, Pieters

-10

10T º
Rafa, Cabrera Bello

-9

10T º
Tyrrell, Hatton

-9

12T º
Brandon, Stone

-8

12T º
Chez, Reavie

-8

12T º
Daniel, Berger

-8

12T º
Jordan, Spieth

-8

12T º
Kevin, Kisner

-8

12T º
Rickie, Fowler

-8

12T º
Shane, Lowry

-8

19T º
Jason, Day

-7

19T º
Jason, Kokrak

-7

19T º
Julian, Suri

-7

19T º
Justin, Rose

-7

19T º
Kevin, Na

-7

19T º
Matt, Wallace

-7

19T º
Webb, Simpson

-7

19T º
Zach, Johnson

-7

27T º
Branden, Grace

-6

27T º
Dustin, Johnson

-6

27T º
Patrick, Cantlay

-6

27T º
Ryan, Fox

-6

31T º
Chris, Kirk

-5

31T º
Dylan, Frittelli

-5

31T º
Emiliano, Grillo

-5

31T º
Ian, Poulter

-5

35T º
Billy, Horschel

-4

35T º
Hideki, Matsuyama

-4

35T º
J.J., Spaun

-4

35T º
Pat, Perez

-4

35T º
Russell, Knox

-4

35T º
Tommy, Fleetwood

-4

35T º
Xander, Schauffele

-4

42T º
Ben, Kern

-3

42T º
Brandt, Snedeker

-3

42T º
Charl, Schwartzel

-3

42T º
Jimmy, Walker

-3

42T º
Keegan, Bradley

-3

42T º
Martin, Kaymer

-3

42T º
Sungjae, Im

-3

42T º
Tony, Finau

-3

50T º
Andrew, Landry

-2

50T º
Austin, Cook

-2

50T º
Brice, Garnett

-2

50T º
Rory, McIlroy

-2

50T º
Russell, Henley

-2

50T º
Seungsu, Han

-2

56T º
Byeong, Hun An

-1

56T º
Cameron, Smith

-1

56T º
Thorbjørn, Olesen

-1

59T º
Andrew, Putnam

0

59T º
Eddie, Pepperell

0

59T º
Jhonattan, Vegas

0

59T º
Ollie, Schniederjans

0

59T º
Ryan, Moore

0

59T º
Satoshi, Kodaira

0

65T º
Adrian, Otaegui

1

65T º
Chris, Stroud

1

65T º
Kevin, Chappell

1

65T º
Mike, Lorenzo-Vera

1

65T º
Ross, Fisher

1

65T º
Yuta, Ikeda

1

71T º
Brian, Harman

2

71T º
Charles, Howell III

2

71T º
Jim, Furyk

2

71T º
Joaquin, Niemann

2

71T º
Marc, Leishman

2

71T º
Nick, Watney

2

71T º
Ted, Potter, Jr.

2

78 º
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3

79 º
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7

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9

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Pares, Birdies, Goles

Junio 19, 2018, 11:19 pm

Por Fernando Garza (@fergarzagolf)

Lo que sucedió el domingo estuvo cerca de rebasarme. Quizás por un momento lo hizo y estuve las siguientes horas atónito, a la espera de que alguien o algo quizá abruptamente y de manera injusta, me levantara del sueño de una vida, con un comentario malaleche o una estadística dolorosa que anunciara la decadencia de los héroes. Abunda gente así hoy en varios círculos. Perdonen pero es la costumbre, la peligrosa costumbre.

Me considero una persona idealista, mayormente propositiva y con una profunda convicción de que TODO es posible. Así, TODO. Lo he vivido en carne propia con algunas locuras que Dios me ha puesto en el camino, pero sobre todo lo he vivido con un puñado de ejemplos latinoamericanos que ponen la piel de gallina, disipan dudas al confundido, hacen creer al escéptico, y provocan lágrimas al que se jacta de ser de hielo. De hecho, pienso que hasta Stenson podría llorar.

El domingo estuve peligrosamente cerca de, después de un día histórico, caer en la tentación de pensar que el azar había sido en parte, el “culpable”. O peor aún, que la suerte había sido la gran protagonista del hecho inédito que vivimos en medio de un temblor generalizado en el país.

¿Por qué es tan difícil creer? Claro, hablo de creer de verdad. Asimilar la creencia, vivir con ella, defenderla con argumentos y estar preparados para cualquiera que sea el resultado en una justa deportiva. O de negocio, o personal. Creer que vamos a triunfar no significa que levantaremos el trofeo. Pero si significa que nuestra actitud será legendaria, inspiradora. Contagio absoluto. Los tiempos de Dios. No asegura que después del hoyo 72 estaremos agradeciendo al público que te siguió hasta embocar el último putt y terminar arriba en el tablero. Pero créanme que es el inicio correcto para lograr cualquier objetivo.

¿Porqué nos cuesta tanto creer? ¿Qué se gana con la duda? Creo que tan peligroso es sentir que nos merecemos todo, como sentir que no somos merecedores de nada.

¿La clave? Valorar, y entender que la disciplina, el deseo y algo profundo que habita en nuestros corazones son en muchas ocasiones suficientes para dejar huella para siempre. La práctica siempre ayuda…

También me pregunto: ¿Porqué cuesta tanto verse reflejado en los triunfadores? ¿Será que algunos se empeñan en perforarnos con un sentimiento de inferioridad que viene de los tiempos de la conquista de nuestro continente? Todo eso me parece una locura. anticuado, fuera de moda.

Eso que pretenden muchos, los define a ellos, no a nosotros. Y les tengo buenas noticias: hay mucho de donde agarrarnos para que en esta vida nos vaya muy bien. Ojo, eso no quiere decir que todo saldrá como queremos, que ganará quien esperamos, que embocarás lo que esperas embocar, no, nada de eso. De hecho, De Vicenzo firmó equivocadamente una tarjeta en Augusta y miren como murió. Siendo reconocido y querido por todo el mundo. Se fue en paz, porque se entregó, ayudó al prójimo. Ganó lo que tenía que ganar, y de Augusta aprendió que debía cuidar los pequeños detalles del hermoso deporte que tanto amamos.

Sumado a su triunfo en Royal Liverpool, todo eso ayudó a que los argentinos se convencieran de que ganar era posible. Ganar a lo grande. Y vino Argentina 1978, y luego vino Diego, que llegó de otro planeta para dejar en el camino a toda Inglaterra. Inspiración Total.

Pasó el tiempo y con triunfos convincentes, talentos como “El Pato” se ganaron un lugar en el olimpo del deporte argentino. De hecho, el cordobés mismo inspiró a los Gómez, Romeros y Grillos del mundo. Lindo pensar en los éxitos y reflejarse en ellos, ¿verdad?

Cuando estuve apunto de atribuirle lo del domingo al azar, recordé a Camilo y su enfoque total en un solo objetivo: el sacrificio de su vida para ser el mejor en la historia de su país, para abrir y mostrar el camino a toda una generación hacia un golf más físico, poderoso e igualmente ganador. Siete del mundo. Quizás ese ejemplo se impregnó en tipos como James, Falcao y Cuadrado, quienes ahora están inspirados y listos para dejarlo todo por su país. Puede ser que Camilo haya visto llegar lejos a Valderrama y Asprilla, mientras se llenaba de un deseo para imitarlos que lo llevó hasta alturas insospechadas. Predicar con el ejemplo.

Solemos decir “perdieron” y “ganamos”, y pienso que no hay nada más vergonzoso que apoyar solo en el triunfo. No significa no opinar y aportar puntos de vista en los procesos, pero si ya llegó la ronda final mejor vamos por ese 66…no hay otra. Porque unidos somos más fuertes, y porque esto es al final un juego, con una probabilidad muy similar entre perder y ganar.

Los ejemplos continentales fueron la clave para terminar de borrar el fantasma y la tentación con la que iniciaba el lunes. Me gustaría hablar de Aguilar. No de Pepe (que por cierto canta muy bien), pero de Felipe. Con su familia lejos, decretó que el triunfo en Europa no era una opción, sino una cuestión de tiempo. Y se fue a luchar, a pelear, lo que le rindió frutos en Indonesia y luego en Singapur, para así convertirse en el mejor jugador en la historia de Chile. Es por eso que Niemann no llegó de milagro. Armado con un talento envidiable, practicó y se inspiró en tipos como Felipe. O también en Alexis, Vidal, Bravo y compañía, bicampeones de América y grandes ausentes durante estas semanas (o quizá también se inspiró del “Chino” Ríos, pero ese es otro tema…).

¿Y de México? ¿Qué me dicen de México? ¿Voltearon a ver Vela, Lozano, Layún -estos ejemplos latinoamericanos de los que hablo- para lograr lo que se logró el domingo? Los del norte quizás saben que Víctor Regalado ganó en los 1970 en el PGA Tour y que así se convirtió en el segundo mexicano en jugar el Masters. Algunos otros puede ser que hayan leído sobre el Camarón, sobre Toledo, sobre Ortiz, Díaz, Ancer y Fraustro. Sobre la gran Lorena, aquella que sacrificó una vida con tal de tocar la cima, y lo hizo. Otros más (quizás los más jóvenes, Edson, Gallardo) se documentaron sobre los “héroes anónimos” (nuestros chav@s amateurs) que se preparan y juegan por su país sin pensar en un premio con signo de pesos. Abundan en México. Gente con hambre.

Estos ejemplos, a decir verdad, no habían sido suficientes durante 80 años. No lo fueron hasta que llegó un tipo en silencio, preparado. Sin estar acostumbrado al círculo destructor en el que se desenvuelve la mayoría de nuestro fútbol, este hombre calló, estudió, confió y aguantó hasta el momento de la verdad. ¿Se habrá inspirado Juan Carlos Osorio en Aristizábal, Freddy Rincón, o en la memoria de Andrés Escobar? ¿O en Camilo, que fue a otro país a triunfar y dejar en alto el nombre de su patria? ¿Ven? Latinoamérica se complementa, y muy bien.

No compro lo que dicen de que “no hemos ganado nada”. Si lo ganamos, señores, pero entendamos que es solo un paso, importante disfrutarlo, festejarlo, y regresar a la misma humildad y convicción que nos trajo acá.

La gente piensa que lo más importante son los pares de US Open, los birdies y los goles. Yo soy de los que piensan que lo trascendental es cómo reaccionamos ante los bogeys, los fuera de límite, los postes y los penales fallados. Creo que nuestra oportunidad ya llegó.

¡Vamos Latinoamérica!

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