1T º
Justin, Thomas

-7

1T º
Paul, Casey

-7

1T º
Webb, Simpson

-7

4T º
Gary, Woodland

-6

4T º
Jon, Rahm

-6

4T º
Justin, Rose

-6

4T º
Patrick, Reed

-6

8T º
Brooks, Koepka

-5

8T º
Jason, Dufner

-5

8T º
Xander, Schauffele

-5

11T º
Daniel, Berger

-4

11T º
Jason, Day

-4

11T º
Kevin, Kisner

-4

11T º
Pat, Perez

-4

15T º
Dustin, Hunter Johnson

-3

15T º
Jordan, Spieth

-3

15T º
Kyle, Stanley

-3

18T º
Adam, Hadwin

-2

18T º
Russell, Henley

-2

20T º
Sergio, Garcia

-1

20T º
Tony, Finau

-1

22T º
Matt, Kuchar

0

22T º
Patrick, Cantlay

0

24T º
Brian, Harman

2

24T º
Marc, Leishman

2

26 º
Hideki, Matsuyama

3

27T º
Charley, Hoffman

6

27T º
Jhonattan, Vegas

6

29 º
Rickie, Fowler

7

30 º
Kevin, Chappell

8

Noticias

US Open

Revive las mejores jugadas y los recuerdos del propio Cabrera de su triunfo en el US Open 2007 en Oakmont

Junio 15, 2016, 11:22 pm

Ya han pasado nueve años del memorable triunfo de Angel Cabrera en el US Open 2007. Sin duda, la victoria del “Pato” permanece en nuestra memoria como si hubiese sucedido apenas hace semanas, sensación que se acentúa por el hecho de que el Abierto estadounidense regresa al Oakmont Country Club a contar de este jueves.

Es por eso que hemos preparado una nota especial en honor al cordobés. Primero, repasaremos las mejores jugadas de la memorable ronda final de 2007; después, tendremos las palabras del propio Cabrera, cortesía de la USGA; finalmente, daremos paso a sus sensaciones de cara a su retorno al campo que lo vio ganar el primero de sus dos majors.

El recuerdo del triunfo

Con un total de 285 golpes (+5), Cabrera fue el único jugador que logró bajar el par en dos ocasiones en el US Open 2007. Un par en el difícil hoyo final de Oakmont fue suficiente para derrotar por apenas un golpe a dos colosos del golf: Tiger Woods y Jim Furyk.

A continuación puedes ver lo mejor de aquella inolvidable última ronda.

 

Las memorias del “Pato”

Esta semana, Cabrera compartió con la United States Golf Association (USGA) lo que sucedió antes, durante y después de su histórico triunfo en Oakmont.

“Estar cerca de ganar majors un par de veces me ayudó a creer que podía hacerlo. También tuve un buen torneo dos semanas antes, en el BMW Championship en Londres, lo que aumentó mi confianza para el US Open.

Durante mis rondas de práctica en Oakmont, ya tenía la sensación de que mi golf estaba en su mejor momento. Los greens eran extremadamente difíciles de leer, pero yo sabía que todo el mundo estaba luchando contra eso. Por otra parte, estaba pegándole con el driver como nunca antes, largo y recto, una combinación que resultó ser la mejor arma para Oakmont.

Mientras manejaba hacia el club el domingo por la mañana, le dije a mi manager, Manuel Tagle“Estamos a dos golpes de Tiger.” Yo sabía que él era el hombre a vencer. El estaba en su mejor momento y siempre fue difícil de derrotar en la ronda final de un major.

Recuerdo varios tiros claves en el último día. Un chip en el hoyo 3 desde atrás del green terminé dejándolo a un metro del hoyo, lo que me permitió salvar el par después de enfrentar un tiro muy difícil. Perfectamente la pelota podría haber vuelto a mis pies o haber viajado hacia el otro extremo del green.

Después emboqué un putt muy importante para salvar el bogey en el hoyo 9. En ese punto era esencial evitar un doble bogey, sobre todo porque acababa de hacer un gran birdie en el hoyo 8 después de dejar mi madera-3 a seis metros en ese Par-3 de 300 yardas. Mi segundo golpe en el hoyo 15 para anotar un birdie también fue especial, ya que la pelota casi entró a la copa desde 165 yardas.

Incluso después de hacer bogeys las banderas 16 y 17, sabía que todavía estaba al frente cuando llegué al tee del 18. Desde ahí pude ver como el golpe de salida de Jim Furyk en el 17 terminó con un muy mal lie. Un buen drive sería crucial para poner un número (285 tiros, +5) que iba a ser difícil de igualar. En ese momento solo pensaba de manera positiva: sólo yo, mi tiro de salida y el fairway del 18. Nunca podré olvidar ese drive: 346 yardas, justo por el centro del fairway.

No podía creer que había ganado hasta que me desperté a la mañana siguiente y vi el trofeo en mi habitación del hotel al lado de mi cama. Hasta ese momento, era como un sueño salvaje. Ganar en Oakmont fue el momento más increíble de mi vida. Me permitió darme cuenta de que podía ganar lo que me propusiera en el golf. Mi confianza se disparó – ese año, gané el Grand Slam of Golf, el Singapore Open y perdí contra Ernie Els en la final del World Match Play en Wentworth -. Fue un año increíble que nunca olvidaré.

Pero la sensación más increíble era volver a casa con el trofeo de US Open. Hubo un gran desfile desde el aeropuerto hasta el centro de Córdoba con mi familia, amigos y toda la gente de mi ciudad natal. Al final del año, recibí el Olimpia de Oro como el deportista de 2007 en Argentina. Fue un gran reconocimiento por parte de los periodistas deportivos…el hecho de darle a un golfista el premio más importante en un país que suele ser todo sobre Maradona, Messi y fútbol es algo enorme”.

Lo que se viene en Oakmont esta semana

Si bien Cabrera ha superado el corte en nueve de 17 torneos disputados en el PGA Tour 2015-2016, el cordobés apenas cuenta con un Top 25 en todo el año (24° en el Masters). Sin embargo, el dos veces ganador de majors a veces exhibe su mejor golf cuando nadie lo espera y en los torneos “grandes”.

“Por alguna razón, juego mejor en los majors que en los torneos normales. Hay algo de los majors que hace que esté más enfocado, aspecto que se ha mantenido constante a lo largo de mi carrera”, afirma el golfista de 46 años.

Sin lugar a dudas, esta semana en Oakmont será especial para Cabrera. Su regreso a Pensilvania lo tiene entre los favoritos del público y también entre los predilectos del staff del club sede, quienes lo recuerdan por su memorable triunfo en el US Open 2007.

“Durante mucho tiempo estuve esperando regresar a Oakmont y poder jugar la cancha. Ha sido una semana de muchas emociones para mí”, admite el cordobés.

Sobre la clave para conseguir un buen resultado, Cabrera no duda: “Hay que encontrar fairways. Los greens están rápidos como siempre, pero sin fairways casi no hay opción de llegar al green. La cancha está dura, al igual que en 2007″, concluyó. (Golf Channel)

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