1 º
Jon, Rahm

-20

2 º
Tony, Finau

-16

3 º
Justin, Rose

-15

4 º
Henrik, Stenson

-14

5T º
Patrick, Cantlay

-13

5T º
Rickie, Fowler

-13

7 º
Dustin, Johnson

-12

8T º
Alex, Noren

-11

8T º
Gary, Woodland

-11

8T º
Xander, Schauffele

-11

11 º
Patrick, Reed

-10

12T º
Bryson, DeChambeau

-8

12T º
Bubba, Watson

-8

12T º
Justin, Thomas

-8

15 º
Keegan, Bradley

-6

16 º
Jason, Day

-5

17 º
Tiger, Woods

-1

18 º
Hideki, Matsuyama

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Noticias

PGA Tour

Roberto Díaz habla sobre su tartamudeo: “Es solo un problema normal”

Abril 2, 2019, 10:46 pm

Por Chris Cox de PGATOUR.COM

Todos los atletas profesionales, en algún momento de sus carreras, tendrán su turno en los estrados de los medios. Algunos lo hacen con maestría, lidiando con la prensa mientras deliberan con elocuencia sobre un sinnúmero de tópicos. Para otros, representa una obligación tediosa que es parte de su trabajo, un requisito necesario antes de aventurarse con actividades mucho más ordinarias.

Rara vez consideramos a aquellos que se sienten realmente aterrorizados por este aspecto del deporte, más allá de que sean los más talentosos del mundo en aquello que hacen. Semana tras semana ellos manejan algunas de las mayores y más temibles presiones que su juego les presenta. Así que, ¿cuál es la dificultad de responder un par de preguntas?

Consideremos el caso del golfista mexicano Roberto Díaz.

“Tuve una situación en el World Golf Championships en México, donde tuve que presentarme en público ante los medios y agradecer al torneo en una conferencia de prensa”, recuerda Díaz. “No pude empezar. Estuve en el podio por unos dos minutos y no me salían las palabras. Creo que esa fue probablemente la peor experiencia que he tenido”.

Díaz es una de las figuras de mayor crecimiento en el golf mexicano. En su segundo año en el PGA Tour, ya ha conseguido un par de Top 25, incluyendo un empate por el décimo puesto en el Puerto Rico Open. El pasado noviembre, haciendo equipo con su buen amigo Abraham Ancer, le dio a México un empate por el segundo lugar en la ISPS Handa Copa Mundial de Golf.

Según él, su juego nunca ha pasado por un mejor momento que el actual.

Sin embargo, ponga a este muchacho de 32 años a lidiar con una entrevista en español con la prensa y verá que repentinamente ya no parecerá tan invencible.

Díaz y yo tenemos varias cosas en común. Tenemos aproximadamente la misma edad, tenemos raíces en el área de Myrtle Beach y los campus de las universidades a las que asistimos están separados por apenas 96 kilómetros (60 millas). Díaz se graduó de la Universidad de South Carolina Aiken, mientras que yo me gradué de la Universidad de South Carolina.

También cargamos con el peso de la disfemia o tartamudez.

En nuestra primera conversación, hace pocos días, rápidamente nos compadecimos de estas aflicciones comunes. Si usted no está al tanto, los siguiente son los aspectos básicos: la disfemia (tartamudeo) es un trastorno de la comunicación en el que el flujo del habla se interrumpe, ya sea por repeticiones, prolongaciones o bloqueos. No hay una cura, pero a veces se puede mitigar con terapia de lenguaje.

Conversamos sobre las tendencias en las que nuestro tartamudeo se presenta, por lo general en situaciones en las que estamos nerviosos o emocionados, además sobre las letras que con más frecuencia nos hacen tropezar: la Q, R y C para él, la L, S y W para mí. También nos entendimos sobre la forma cómo estratégicamente evitamos expresiones que sabemos nos causarán problemas.

“Yo agrego palabras entre palabras para evitar el tartamudeo”, explica Díaz. “Por ejemplo, si utilizo una palabra corta antes de mi nombre, como por ejemplo ‘Soy Roberto’ en lugar de solo decir ‘Roberto’, sé que no voy a tartamudear”.

¿No les parece una broma cruel? Díaz, uno de los pocos afortunados que pueden hacerse llamar jugadores del PGA TOUR, a veces ni siquiera puede decir su propio nombre. Para evitar ese problema, normalmente se refiere a sí mismo como Bobby.

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Isabella, su hermana, tiene un problema similar. Ella tiene dificultades con la letra G y, naturalmente, a su esposo le dicen Goyo. ¡No podría ser más irónico!

“A esta altura de mi vida, he estado tartamudeando por casi 20 años, así que sé en cuáles palabras me voy a quedar atorado”, dice Díaz.

¿Cuál es quizás el aspecto más inusual en este caso? Pues, que Díaz es bilingüe, pero solo tartamudea cuando habla en español, no en inglés.

Me cuestioné si escribía o no esta historia cuando me plantearon la idea por primera vez. He vivido con un tartamudeo desde que tengo memoria y aunque es un aspecto crucial de la persona que soy, siempre he procurado que no sea algo que atraiga más atención.

Díaz habla abiertamente y con transparencia sobre su impedimento del habla. Es algo que asume con orgullo cuando lo confrontan al respecto.

“Honestamente, en realidad no me importa lo que la gente diga o piense”, asegura. “Si nunca han estado en los zapatos de alguien que al tener que hablar en público no logra que le salgan las palabras, entonces no saben cómo se siente. Por esa razón es algo de lo que hablo abiertamente. Mis amigos incluso me apodaron ‘Porky’, por el personaje de los dibujos animados. Me llevo bien con ese apodo, incluso está en mi dirección de correo electrónico”.

Según el Dr. Gerald Maguire, presidente del Departamento de Psiquiatría y Neurociencia de la Facultad de Medicina Riverside de la Universidad de California, ese es uno de los pasos más importantes que debe tomar una persona con disfemia.

Él debería saberlo, porque también tartamudea.

“Yo le aconsejo a las personas que no lo oculten y que acepten el tartamudeo”, dice el Dr. Maguire. “Si lo aceptas, alcanzas el primer objetivo para sentirte libre al respecto. Muchos de nosotros evitamos tanto nuestro discurso que mejor no hablamos. No cumplimos nuestros sueños por el temor de tartamudear”.

Mi charla con Maguire coincidió con su regreso a casa tras un compromiso que le requirió hablar el público en Israel como parte de sus deberes como presidente de la junta directiva de la Asociación Nacional de la Tartamudez (NSA por sus siglas en inglés). Pronto, su equipo de trabajo comenzará estudios sobre medicamentos que podrían tratar esta condición.

“Aquí estaba hace 10 minutos pasando por seguridad y me estaban haciendo todas estas preguntas sobre porqué estoy aquí”, dijo Maguire. “Tartamudeé un poco y pensé: ‘Dios, van a pensar que estoy (loco)’. Todo el tiempo la gente piensa que estamos nerviosos, ansiosos o escondiendo algo”.

“Pero siempre digo que solo por el hecho de tardar un poco más en decir que lo que uno tiene que decir no significa que uno no pueda comunicarse bien. Se requiere mucho más para la comunicación. No sustituya las palabras que quiera decir. Di lo que vas a decir, alza tu voz. Puede que te tome un poco más de tiempo decirlo, pero dilo abiertamente”.

Díaz es más que transparente, y no es el único atleta en esa posición. Ron Harper, cinco veces campeón de la NBA con Chicago Bulls y Los Angeles Lakers, dona gran parte de su tiempo a la Asociación Nacional de la Tartamudez. Por su parte George Springer, jardinero central de los Houston Astros de la MLB, es un portavoz de la Asociación de Tartamudez para los Jóvenes (SAY por sus siglas en inglés).

Incluso en el golf, Díaz no es el único con esta condición. Sophie Gustafson, ganadora de cinco títulos en el Tour de la LPGA, utilizó sus propios problemas personales con el habla para influenciar positivamente a niños que luchan contra los mismos problemas. En 2012, la Asociación de Escritores de Golf de los EE.UU. (GWAA por sus siglas en inglés) le rindió tributo con el Premio Ben Hogan después que tuvo la valentía de tocar el tema sin reservas en una sincera entrevista en la televisión.

“Recuerdo que caminé hasta el set junto a Val Skinner (pro de la LPGA) y le dije que estaba más nerviosa en ese momento de lo que estaría en el tee del 1 el viernes por la mañana. Me complace decir que valió la pena”, manifestó Gustafson en su discurso de aceptación ante la GWAA. “La respuesta que he tenido ha sido verdaderamente abrumadora. Ni en sueños me hubiese imaginado que habría tanta gente inspirada por las pocas palabras que dije”.

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La sueca Sophie Gustafsson ha ganado cinco títulos en el Tour de la LPGA. (Chris Trotman/Getty Images)

Gustafson realmente lo siente cuando dice que “todos nosotros” podemos ser escuchados. Según la NSA, uno de cada 100 adultos tiene algún tipo de tartamudeo. Se trata de tres millones de personas en los Estados Unidos y más de 70 millones en todo el mundo. Es algo así como el uno por ciento de la población mundial.

El cinco por ciento de todos los niños pasarán por una etapa de tartamudeo, pero la mayoría de ellos lo superará antes de la adolescencia. Las interrupciones del habla afectan a los hombres cuatro veces más que a las mujeres.

Nadie está solo en esto. Díaz y todas las otras estrellas del deporte pueden dar fe de ello.

“Creo que para Roberto es muy importante hablar abiertamente al respecto. Realmente me encantaría conocerlo”, dice el Dr. Maguire. “Quiero agradecerle por su ejemplo y por no esconderse ni evitar a nadie debido a su tartamudeo. (Con su actitud) está alcanzando y se está convirtiendo en una inspiración para tantos niñitos que aspiran a lograr cualquier cosa”.

Díaz te dirá que solo se está riendo de sí mismo, con verrugas y todo. Se ríe junto a Ancer y su caddie Juan Pablo Solís cuando ellos le hacen el “remix” como un DJ a las cosas que dice cuando tartamudea.

“En la Copa Mundial, cada vez que teníamos que hacer entrevistas como equipo, uno frente al otro, era tremendo, porque él sabía que venía y yo sabía que venía, y no podíamos dejar de reírnos”, dice Ancer. “De ninguna manera le estoy tratando de hacer ‘bullying’ o algo así, somos muy buenos amigos y sé hasta donde puede aguantar”.

“A veces puede ser frustrante. Obviamente, es algo que él no quiere hacer, y simplemente pasa. Las personas que tienen este inconveniente no deberían tener pena al respecto ni nada, solo reírse de ello. Les aseguro que ese es realmente el enfoque correcto para atacarlo”.

A veces reírse es lo único que puedes hacer, dice Díaz. ¿Por qué ocultar algo tan inherente?

“Es solo un problema normal. Las personas tienen diferentes problemas”, explica Díaz. “Hay personas que tienen el colesterol alto. Hay otras que tienen problemas respiratorios graves. Hay gente muy callada, gente tímida. Todos somos diferentes. A mí lo que me diferencia es un tartamudeo”.

“Las personas que no lo han experimentado no saben lo que está pasando y no entienden cómo puede afectar a un niño o impactar a una persona. Una vez que entiendes que es solo un problema como cualquier otro, entonces creo que tu vida se vuelve más fácil”.

Gracias por el consejo, Bobby.

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