1 º
Jon, Rahm

-20

2 º
Tony, Finau

-16

3 º
Justin, Rose

-15

4 º
Henrik, Stenson

-14

5T º
Patrick, Cantlay

-13

5T º
Rickie, Fowler

-13

7 º
Dustin, Johnson

-12

8T º
Alex, Noren

-11

8T º
Gary, Woodland

-11

8T º
Xander, Schauffele

-11

11 º
Patrick, Reed

-10

12T º
Bryson, DeChambeau

-8

12T º
Bubba, Watson

-8

12T º
Justin, Thomas

-8

15 º
Keegan, Bradley

-6

16 º
Jason, Day

-5

17 º
Tiger, Woods

-1

18 º
Hideki, Matsuyama

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LPGA Tour

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Sueños Symetricos

Marzo 7, 2019, 11:59 pm

Por Fernando Garza (@fergarzagolf)

La simetría suele ser un concepto letal. Perfecto balance entre un lado y el otro, a pesar de las transformaciones que un objeto o imagen pueda sufrir. Equilibrio total. A la vista, pero también al tacto. No basta con sentir que vivimos en plena armonía, sino que el concepto de la simetría nos fuerza a validar que ambos lados (deseos y acciones) sean coherentes. Nada sencillo, cierto?

Esta semana me puse a pensar en este concepto cuando caí en cuenta (con tremenda ilusión) de que las jugadoras latinoamericanas en el Symetra Tour iniciarán su aventura buscando el sueño de toda golfista: llegar al LPGA Tour. Después vendrán otros retos (igual de trascendentes y por ningún motivo sencillos de sobrellevar) como el mantenerse en el máximo circuito. Pero claro, TODAS las jugadoras quieren llegar a tener ese reto. Muchas quedan en el camino (como también pasa con los hombres), pero en un camino, para mi gusto, mucho más sinuoso y con menos veredas por donde se puede transitar.

Hay casos, ejemplos, de mujeres “superdotadas” que, con disciplina, pasión, algo de suerte y un pacto quizás con el diablo, lograron reunir sus mejores rondas justo en las fechas de las escuelas clasificatorias del LPGA Tour, y sí, evadir este camino “transitorio” que implica viaje, aprendizaje, esfuerzo y tensión en muchas ocasiones: el Symetra Tour.

Simetría mostraron en su juego, seguramente. Igual funcionó el putt como lo hizo el driver. Estos torneos de clasificación son tan largos que igual tiene que funcionar el corazón como la frialdad en la cabeza. Control total de las emociones.

Esas mujeres a las que hacemos referencia como “superdotadas” tienen obviamente nombre y apellido, y hay ejemplos en todo el mundo. Existen argentinas, colombianas, paraguayas, mexicanas, que han logrado llegar al LPGA sin haber pasado antes por algún tour de ascenso. Contadas, pero existen. Los resultados de lo que sucedió después con ellas en el LPGA Tour es tan variable como Campos de Golf en el mundo. No hay una sola manera de llegar al LPGA y ser exitosa ahí.

Hay otras (¡como Lorena Ochoa!) que siguieron al PIE de la letra el proceso. Claro, si Lorena hubiera ganado algún torneo al que se le invitó antes de empezar en el tour de ascenso, su trayectoria hubiera sido evidentemente otra, pero no se dio. Lorena pues, se dio la oportunidad de vivir a plenitud el proceso de jugar un tour de ascenso, con todo lo que ello significa. Simetría total entre lo duro de este tour y las mieles del éxito en el mejor tour del mundo después: el LPGA Tour.

Lorena quizás se cuece aparte (por lo que logró, por el talento, por la madurez), pero sin duda la imagen de lo que hizo la mexicana resuena profundamente en todas las jugadoras latinoamericanas que esta semana inician su travesía en Estados Unidos.

Mencioné al inicio de este texto que muchos jugadores profesionales tanto en la rama masculina como femenina quedan en el camino de llegar a los grandes tours del mundo. Pasa siempre, la competencia es feroz, constante, cada vez más intensa. De lo que sí estoy seguro es que los caminos para lograr un lugar en la élite del golf femenino son más complicados en comparación con los hombres.

Ser el jugador numero 100 del PGA Tour te representa vivir con un salario muy bueno al año. No así para las mujeres. Los patrocinios, las bolsas de los torneos y el interés en general del deporte en la rama femenina tiene retos adicionales a los que se enfrentan las jugadores todos los días.

Es cierto, los tours femeninos se han sabido diferenciar y han avanzado de manera importante en los últimos años, ofreciendo experiencias diferentes a los sponsors (comportándose como atletas mucho mas “humanas”) que hacen que el valor por el dinero que una marca paga sea cada vez mejor visto por las grandes compañías. De nuevo, esto sucede con las asiáticas, algunas europeas, las potencias estadounidenses…y un lote de jugadoras adicionales que están ahí arriba, peleando los títulos.

La historia es distinta para Alejandra Llaneza, quien ha jugado en el LPGA Tour de manera intermitente y que esta semana inicia una nueva aventura, una nueva temporada en el Symetra Tour, buscando consolidarse y dar el brinco final y definitivo al máximo circuito. La historia es distinta para Regina Plasencia; la oriunda de Guadalajara que volverá a intentar cumplir su más grande sueño: la tarjeta completa para el LPGA. Y también Brenda González, quien inicia su primera aventura en este tour de ascenso.

Vienen también jugadoras de tan distintos países latinoamericanos como estilos de juego: Milagros, Delfina, Lucía, Julieta. Estos nombres representan un continente que busca seguirse abriendo paso entre las mejores del mundo y que necesitan de nuestro apoyo.

El Symetra Tour ha dado este año un salto de calidad con la bolsa acumulada a repartir más grande su historia, y eso sin lugar a dudas ilusiona a las jugadoras. A las que tendrán que viajar en auto y quedarse en housing con conocidos buscando recortar gastos en los torneos. Emociona a las jugadoras que probaran distintos caddies entre los campeonatos. Será un impulso para estas jugadoras que dejan atrás familias, seguridad, comodidades y miedos para tomar “el torno por los cuernos” y hacer de sus sueños una realidad más palpable. Se necesitan entre sí, forman familia. Se apoyan, se escuchan, lloran y ríen juntas. Se deben al apoyo nuestro en la divulgación de sus logros, sus proyectos.

Hagamos eso, hablemos de ellas.

En este mundo de una simetría necesaria, nuestras jugadoras tienen corazón, talento y dedicación de un lado, sin ninguna duda y al máximo nivel. Veremos si tienen la cabeza, el tesón y la madurez dentro y fuera del campo para manejar la presión de querer pertenecer a la élite. Esa simetría será clave para contar más historias de éxito al finalizar la temporada 2019.

¡Qué así sea!

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