1 º
Jon, Rahm

-20

2 º
Tony, Finau

-16

3 º
Justin, Rose

-15

4 º
Henrik, Stenson

-14

5T º
Patrick, Cantlay

-13

5T º
Rickie, Fowler

-13

7 º
Dustin, Johnson

-12

8T º
Alex, Noren

-11

8T º
Gary, Woodland

-11

8T º
Xander, Schauffele

-11

11 º
Patrick, Reed

-10

12T º
Bryson, DeChambeau

-8

12T º
Bubba, Watson

-8

12T º
Justin, Thomas

-8

15 º
Keegan, Bradley

-6

16 º
Jason, Day

-5

17 º
Tiger, Woods

-1

18 º
Hideki, Matsuyama

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¿Término o inicio?

Enero 3, 2019, 8:07 pm

Por Fernando Garza (@fergarzagolf)

La dicotomía del concepto “año nuevo” es fascinante. Lo ha sido así a lo largo del tiempo porque me tocó vivir y crecer en un entorno donde encontré siempre los extremos.

“¡Qué ilusión me da saber que a partir de mañana comenzará… la nueva yo!”, solía decir alguien de mis allegados al acercarse el primero de enero. Otro, en cambio, se centraba en el hecho de que no había cumplido (ni siquiera por un mes) los propósitos que se había marcado el pasado enero.

“Una nueva oportunidad perdida. Ojalá este año que viene si lo logre”, decía.  

Me considero un idealista, pero con toques importantes de realidad. Una persona positiva, pero con la tozudez de no olvidar los hechos ni las experiencias (es decir, tratar de no repetir los errores, utilizando data…), buscando obtener mejores resultados. Soy un conservador con ideas de progreso. Soy un liberal al que le gusta la familia. Como con la carne, pues. Un término medio.

Esa personalidad me permitió de nuevo, este año que se fue, darme cuenta de lo afortunados que somos por un sinfín de bendiciones (sin importar tu contexto y tus circunstancias) que llegaron a nuestras vidas, pero también me ha permitido darme cuenta de las cosas que quiero llegar a ser y a hacer (y lo que tengo que desarrollar o cambiar) para seguir viviendo en plenitud. Una reflexión importante ahora que inicia el nuevo año es no sólo pensar en lo que quiero agregar, modificar, comprar, anexar, eliminar o reinventar de nuestra vida, sino que también lo que debemos dejar intacto. Lo bien hecho, seguirlo haciendo así, igualito.

¿Quieres mucho a tu abuela y disfrutas hablar de manera regular con ella? Continúa.

¿Gozas al cargar a tus hijos mientras les dedicas tiempo de calidad? Permítete seguirlo haciendo.

¿Tienes un juego corto del estilo Mickelson? MANTENLO.

Pensaba en estos últimos días el balance que debíamos hacer sobre los jugadores latinoamericanos en 2018, y llegué a la conclusión que el balance debe ser claro, conciso, abierto, espontaneo, honesto, pero corto. Corto en tiempo porque como se habrán dado cuenta la temporada casi no para, y mientras escribo este texto estamos a nada de recibir el primer torneo oficial del PGA Tour de 2019 calendario.

El balance debe ser una guía rápida de lo que se debe mantener, lo que debe mejorar, y si el camino recorrido acerca a uno o más jugadores al lugar al que quieren llegar. Y listo, voltear y concentrarse en 2019, una oportunidad más o menos del tamaño de los océanos. Indescifrable, inconquistable quizás…pero un lugar en donde sí se puede navegar de manera decidida, con la frente en alto gozando cada ola, cada día y cada noche. Gozar ir acompañado, y también disfrutar cuando se está solo en alta mar.

Con ello, me imaginé un balance extraordinario para muchos de nuestros golfistas, referente a 2018. Abraham repuntó, se situó ya en un lugar de elite dentro de la elite. Carlos, Camarón y Bobby se demostraron que pertenecen. Gaby, ganando, borró cualquier tinte de duda que pudiera existir sobre su capacidad de levantar trofeos en el máximo circuito. María, una promesa indeleble, rugió de manera tal que consiguió una tarjeta “antes de tiempo”. Un gozo. Jugadores como Isidro Benítez, ganador del Open de Argentina; Armando Favela con gran actuación en el Mayakoba Golf Classic y ganador en la gira profesional Banorte; Nicolas Maruri, Gerardo Ruiz, Luis Felipe Torres, Alejandro Villasana… todos ellos, de gran talento, mostraron en 2018 que su proceso va al alza y que van cimentando su camino con bases sólidas.

¿Y 2019? ¿Qué esperar? Hay tanta expectativa, tantos jugadores… en Europa, de México, Argentina, Chile, Colombia. Cada vez son más los que vienen pujando fuerte por emular a Grillo (Cocha, Saveedra, Marelli, por mencionar a algunos) o a Niemann (Matías Calderón, Hugo León o el mismo Felipe Aguilar con una gran carrera recorrida). Y ni que decir de Jhonny V., que quizás sea el ejemplo que da esperanza a todo un pueblo en situación de riesgo latente.

Lo primero para 2019 sería ver el vaso siempre medio lleno (he logrado), pero también medio vacío (he de lograr más). Debemos valorar lo que llevamos recorrido/ganado, pero también necesitamos tener la capacidad de reconocer que requerimos trabajar aún más para lograr lo que estamos seguros que podemos y que aún nos falta.

Todo esto que quisieran nuestros jugadores lograr se basa primero en el profesionalismo, en su comportamiento dentro y fuera del campo, en la disciplina, en el orgullo con el que portan sus colores. Empieza pues, por el hombre, el humano, por la actitud y la manera en que se conducen en una entrevista, en cómo tratan a los caddies, a los medios de comunicación, a su entrenador. Creo que eso es lo que debemos pedir y esperar. Si después de ello, llegan Top-10, cortes superados o triunfos, eso será un extra. Pero dentro del campo de golf está el reflejo de hombres de toda la Latinoamérica que nos representan de alguna manera, y sin pedir que sean perfectos, la entrega en su profesión sí se espera que sea al 100 por ciento.

Tengo buenas sensaciones del inicio de año. Inicio de ilusiones, de historias que contar y birdies que gritar. Archivemos (con llave) un gran 2018, que no terminó (pues lo recordaremos siempre) sino que evolucionó en una grandiosa oportunidad (sí, del tamaño de un océano) que se llama 2019.

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